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Lunes, 25 de Marzo 2019

El “milagro” de Charros… 48 años después

Maximino León recuerda el título de Jalisco en 1971, que fue contra todo pronóstico

Por: El Informador

El entonces pitcher de los Charros, Maximino León, es bañado durante la celebración por el título de los caporales, en 1971. EL INFORMADOR

El entonces pitcher de los Charros, Maximino León, es bañado durante la celebración por el título de los caporales, en 1971. EL INFORMADOR

El deporte es, entre otras cosas, el único autor en el mundo que es bien visto por escribir historias absurdamente épicas, de esas que no escatiman en cuanto a recursos increíbles para relatar una historia fantasiosa.

Palabras más, palabras menos, el juicio anterior fue emitido por el escritor Martín Caparrós para explicar por qué el futbol es el deporte más popular del mundo. Sin embargo, hoy sus palabras quedan a la perfección para recordar el “milagro” conseguido por los Charros de Jalisco hace casi cinco décadas.  

En resumidas cuentas esto fue lo que pasó: hace 48 años, en 1971, Charros se coronó campeón de la Liga Mexicana de Beisbol (LMB) contra todo pronóstico, pues con un equipo seriamente diezmado por la suspensión de algunos de sus peloteros, la novena tapatía pudo remontar una desventaja de tres derrotas en la Serie Final, situación que no ha vuelto a suceder en el beisbol veraniego de nuestro país.

Hoy que los Charros son campeones de nueva cuenta, pero en la Liga Mexicana del Pacífico, Maximino León, ex ligamayorista y ex jugador de los caporales, recuerda aquellos días en que consiguieron este milagroso título a costa de los Saraperos de Saltillo.

“Yo creo que fue casi un milagro. En ese momento no nos pasaba por la mente cómo poder remontar la serie, teníamos enfrente a un Saltillo repleto de estrellas y completo, tanto a la ofensiva como a la defensiva, un cuerpo de picheo tremendo. Nos sentíamos derrotados, nuestro roster era de 18 o 19 jugadores, hasta el ‘Cananea’ Reyes (entonces mánager de Charros) estaba dado de alta para jugar”.

Aquella serie ante Saraperos fue más que complicada para Jalisco, pues ya con una desventaja de tres juegos, el cuarto y el quinto encuentros se jugaron a doble cartelera en Coahuila, ya que un día antes la lluvia había impedido la realización del partido.

Ante esta situación, relata Maximino, los Saraperos llegaron a sentirse campeones antes de tiempo.

“Yo no sé quién tuvo la maravillosa idea de que en una Serie Final se jugara un doble juego, ellos veían con mucha seguridad de que ya tenían el campeonato en la bolsa. El gobernador ya había ofrecido una fiesta popular para el pueblo, que estaba esperando a que Saltillo nos ganara cualquiera de los dos partidos.

“Al final ganamos el doble juego, fue domingo. Ya el lunes se descansó y regresamos con mucha confianza. La mentalidad de nosotros era que ellos ya no nos iban a ganar”.

En aquel último encuentro en Saltillo, Maximino vivió un día iluminado tanto a la ofensiva como a la defensiva, pues además de que abrió un juego que a la postre ganaron, el histórico pitcher también puede jactarse de haber sacado la pelota del parque.

Tras su paso por Charros, Maximino jugó con Bravos de Atlanta. ESPECIAL

“En la cuarta entrada me tocó batear con hombre en segunda y creo que en primera, entonces le conecté un jonrón a Felipe León, nos pusimos 4-0 o 5-0, así nos fuimos. Ya en la séptima u octava entrada pegué un doblete y produje la sexta carrera”.

Ya en territorio jalisciense, después del juego seis y con la serie empatada a tres triunfos, la fiesta dejó Saltillo para trasladarse a Jalisco, un Estado que, sin dar mucho crédito a lo que estaba viendo, festejó en grande el título de sus Charros dentro del Estadio Ignacio M. Calderón.

“Ya nivelada la serie en 3-3, al otro día al llegar al estadio ni siquiera nosotros  podíamos entrar. El juego era a las ocho, pero tres horas antes era demasiada la cantidad de gente buscando un boleto. Fue algo de no creerse, terminó el juego y todos nos veíamos preguntándonos qué es lo que habíamos hecho”, recordó Maximino León.

No descarta ser blanquiazul de nueva cuenta

Maximino León es coach de pitcheo de los Naranjeros. ESPECIAL

Aunque hoy por hoy es el coach de pitcheo de los Naranjeros de Hermosillo, el recuerdo que tiene de Jalisco hace que Maximino León no se niegue a la posibilidad de algún día volver a formar parte de los Charros, equipo con el que comenzó su carrera profesional y que a la postre lo ayudó para llegar a Grandes Ligas con los Bravos de Atlanta.

“Ahora que fueron campeones le comenté a mi señora que habían ganado los Charros, que no lo conseguían desde que yo había estado con ellos. Por supuesto que tengo grandísimos recuerdos de Guadalajara, porque ahí se me dio la oportunidad de ir a Estados Unidos, de jugar Grandes Ligas, eso es algo que jamás se me va olvidar. Era el sueño dorado y a mí me abrieron la puerta los Charros al venderme a los Bravos de Atlanta.

“En este trabajo hoy estás aquí y mañana te pueden cambiar, es un negocio, entonces nunca he descartado la posibilidad de ir a Guadalajara. Ahí dejé muchos amigos que aún conservo, me trataron de maravilla y eso no se olvida”, finalizó el ex pelotero.

Datos curiosos

El primero

Aquel título con Charros de Jalisco fue el primero en la historia de Benjamín “Cananea” Reyes como mánager, quien también fue leyenda con Naranjeros de Hermosillo y Diablos Rojos del México

Los dejan fuera

Previo a esa Final ante los Saraperos de Saltillo en 1971, Charros suspendió por indisciplina a tres de sus lanzadores importantes: Enrique Romo, Cecilio Acosta y Guillermo Raygoza. 

Inicia una leyenda

Benjamín “Cananea” Reyes, mánager que inició su legado con Charros de Jalisco, es considerado el mejor manejador mexicano de la historia. En su palmarés figuran 14 títulos entre el verano e invierno.

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