Domingo, 25 de Septiembre 2022

Museo de Ciencias Ambientales, clave para la inclusión social, educación y el cambio: especialistas

Expertos en museología participan en el foro “Un museo de ciencias... ¿para qué?” llevado a cabo en el marco de la edición 35 de la FIL

Por: Rubí Bobadilla

La discusión fue moderada por el físico y divulgador de la Ciencia, Juan Nepote. EL INFORMADOR/A. Camacho

La discusión fue moderada por el físico y divulgador de la Ciencia, Juan Nepote. EL INFORMADOR/A. Camacho

El impulso de un museo de ciencias ambientales como el que construye la Universidad de Guadalajara (UdeG) representa para las y los especialistas la oportunidad de tener un ente de inclusión y convivencia social, de impulso a la educación, y de conformarse como un espacio de diálogo sobre la historia, el cambio y el futuro de la ciencia para el entendimiento del entorno.

Así lo compartieron expertos en museología dentro del foro “Un museo de ciencias... ¿para qué?” llevado a cabo en el marco de la edición 35 de la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, y el cual fue moderado por el físico y divulgador de la Ciencia, Juan Nepote.

En su participación virtual desde Estados Unidos, la directora del museo Independent Exhibitions, explicó dentro de los 19 puntos de su manifiesto los porqué de la relevancia de un museo como este, entre los cuales se encontraron que la sociedad necesita espacios que sean guardianes de evidencia sobre la historia humana, de los cambios que ha vivido, y de su resiliencia, pero también de cómo estos factores se relacionan con el planeta y el entorno del ser humano.

Para que un museo como este tenga éxito, añadió, es necesario que atraiga a los distintos públicos no sólo a través de sus exposiciones dirigidas a los distintos sectores de la sociedad, sino se permita mezclar disciplinas y que las y los visitantes puedan llevar a cabo acciones experimentales que les permitan conocer, aprender y dejar fluir su imaginación desde sus preferencias y formas de entendimiento.

Por su parte, el museógrafo Ricardo Rubiales señaló que debido a que un museo detona lo que se puede aprender sobre qué es y qué no, de la ciencia, debe abarcar espacios y acciones dirigidas a todos los sectores educativos, desde el preescolar hasta posgrados, pero con una apertura para el cambio. Un museo como el de Ciencias Ambientales de la UdeG, añadió, “se conforma como un espacio para la discusión contemporánea sobre el futuro de la ciencia”.

Además, dijo, según el ejemplo que ha demostrado el Centro de Ciencias de Sinaloa, un museo de este tipo se convierte en un articulador social gracias a los espacios públicos abiertos que los conforman, como las áreas verdes que se constituyen en áreas de convivencia sin tener que pagar por entrar al museo en sí mismo.

Por su parte, la coordinadora del programa comunicación de la ciencia y la cultura del Centro de Promoción Cultural del ITESO, Maya Viesca, explicó que este espacio, más allá de constituirse como un lugar en el cual se puede conocer de las ciencia, se conforma como el sitio donde la sociedad puede ser partícipe de su misma cultura y riqueza de la diversidad, que lo que hará que pueda entender mejor su papel en relación con su entorno.

“Es disruptivo, osado, hacer un proyecto como este, precisamente porque el mainstream (tendencia) va para otro lado. Creo que en sí mismo hacer un museo es revolucionario, y hacer un museo de ciencias todavía más. Vivimos con una enorme necesidad de construir una ciudadanía tecnocientífica, que tenga muchas más posibilidades de enfrentar los retos que este tipo de construcciones nos plantean, ya no es un tema de élites, sino de empoderarnos para poder dialogar, para poder construir relaciones mucho más equilibradas, responsables de lo que viene en el futuro”, expresó la académica.

Por último, el director del Museo de Ciencias Ambientales, Eduardo Santana, señaló que este tipo de lugares se conforman como espacios que ofrecen una educación adicional que no en ocasiones no se ofrece en las aulas, sino que enriquecen lo aprendido en ellas y que colaboran en la democratización de la sociedad.

“Para quienes no han tenido el beneficio, privilegio y oportunidad de tener una educación formal, estos espacios informales en los museos, bibliotecas, casas culturales, parques, se hace fundamental para tomar las mejores decisiones en una democracia, que no siempre se obtienen de la televisión, el diario o los periódicos”, expresó.

Además, dijo, debida a  que el Museo de Ciencias Ambientales representa un espacio que busca conformarse como un articulador social, actualmente se debate sobre la búsqueda de un nombre que pueda reunir todas sus características.

JM

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