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Miércoles, 21 de Noviembre 2018
Jalisco | El organismo responde a las críticas de expertos de la UdeG

Explica SIAPA procesos para garantizar que el agua en la ciudad es potable

José Luis Gutiérrez Gómez, gerente de Producción del SIAPA, señaló que el agua para uso y consumo humano, que también se denomina potable, es aquella que no contiene contaminantes objetables

Por: EL INFORMADOR

GUADALAJARA, JALISCO.- Ante las críticas de académicos de la UdeG, quienes afirman que el agua de la ciudad no sirve para el consumo humano, el SIAPA asegura que la preocupación número uno es la calidad del líquido. Ayer turnó un comunicado donde destaca que en 2008, el organismo habrá realizado 560 mil análisis microbiológicos, físicos y químicos que le permiten tener la certeza de que el agua que llega a cada uno de los hogares es potable.

José Luis Gutiérrez Gómez, gerente de Producción del SIAPA, señaló que el agua para uso y consumo humano, que también se denomina potable, es aquella que no contiene contaminantes objetables, ya sea químicos o agentes infecciosos y que no causa efectos nocivos para la salud de los seres humanos.

Semanalmente, SIAPA y las autoridades de Salud realizan en forma conjunta un programa de monitoreo, donde los laboratorios de cada dependencia verifican la calidad del agua en los domicilios de los usuarios. Igual procedimiento, se realiza en las instalaciones del Sistema Intermunicipal para los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado, lo cual “es una garantía para afirmar que nuestra agua es potable”.

El SIAPA se apega a la normatividad vigente y son dos los ordenamientos que cumple a cabalidad: NOM-127-SSAI-1994-2000 que se refiere al “Agua para uso y consumo humano”, donde se establecen los límites permisibles para la calidad y los tratamientos a que debe someterse el agua para poder atender a 49 parámetros en donde se consideran las características microbiológicas, físicas y organolépticas, químicas y radiactivas.

La segunda norma, también de la Secretaría de Salud, NOM179-22AI-1998 se refiere a la vigilancia y la evaluación del control de la calidad del agua, la cual determina la frecuencia con la que el SIAPA debe realizar los análisis.

Aquí se realizan análisis de cloros residuales, exámenes microbiológicos, físico-químicos.

Adicionalmente a ello, hay 826 puntos fijos (domicilios), donde cada mes se monitorea la calidad del agua.

Igual proceso se realiza en las instalaciones del organismo, como son los tanques de almacenamiento y pozos, lo que nos permite dar una garantía de la calidad del vital líquido.

Para el aspecto de la desinfección, el SIAPA garantiza que de sus plantas el agua sale a las redes de distribución con .2 y 1.5 partes por millón de cloro, lo que garantiza que existe cloración y desinfección en las redes.

También, se cuenta con un sistema de aseguramiento de la calidad a través de 139 estaciones de recloración en las redes de distribución de la zona metropolitana. Esto permite que se siga garantizando que a lo largo de todas las redes siga circulando agua potable, desinfectada.

Los monitoreos que se realizan en las estaciones de recloración, ubicadas en toda la zona metropolitana, permiten determinar altas y bajas en el cloro para que se cumpla con la norma de que exista .2 a 1.5 partes de millón de cloro.

Procesos de potabilización

Para cumplir con la normatividad vigente y que el agua pueda ser considerada potable, SIAPA utiliza dos procesos, el denominado “Proceso Convencional”, que consiste en cinco pasos: floculación, sedimentación, clarificación, filtración y desinfección.

Es decir, al agua que llega a las plantas se le agregan sulfato de aluminio y polímeros, se hace una mezcla rápida, que provoca que las partículas coloidales que están en una forma muy pequeña, se agranden a través de un proceso denominado floculación –un choque de partículas para que crezcan en peso y dimensión-.

Esto permite la separación de las partículas en función de su densidad, quedando el agua arriba y las partículas abajo.
De ahí, el agua es sometida al proceso de clarificación, en la cual se le remueven el 97% de las partículas que contenía a su ingreso a la planta.

Posteriormente, pasa a la etapa de filtración, y de ese 3% de partículas que todavía contiene, se retiene otro 93%, el resto se eliminan con la desinfección final.

El segundo proceso es el que se le denomina “Proceso Avanzado”, el cual se utiliza en la planta potabilizadora de Toluquilla, donde se han incorporado sistemas más avanzados, como es el caso del ozono, que garantiza que el agua que se trata cumpla con la norma.

El agua que llega del Acuífero Toluquilla se descarga a través de tres líneas a un tanque de agua cruda con 27 pozos instalados para pasar por gravedad a la planta. A su ingreso el agua recibe una inyección de ozono y cloro lo que permite realizar el proceso de oxidación, logrando con ello cambiarles las características a los contaminantes.

Una vez realizado esto, se aplica una nueva inyección de cloruro férrico, que funge como coagulante cumpliéndose con ello el proceso de floculación del agua.

De ahí, se pasa a un mezclador estático, para posteriormente trasladarse a dos trenes con filtros, que a través de un medio filtrante especial, que se denomina PM 100 Y PM 300, cuya función es filtrar y “adsorber” las partículas contaminantes.

Posteriormente, el líquido pasa a los tanques de agua tratada, donde se realiza un nuevo proceso de desinfección y muestreo, para luego bombearla y transferirla al tanque Santamaría para su distribución.
En esta plata, no se tira una sola gota de agua, además de que se cuenta con un sistema de recuperación de lodos.

La plata potabilizadora Toluquilla tiene una capacidad de un metro cúbico por segundo.

EL INFORMADOR/ LMAM

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