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Martes, 18 de Diciembre 2018

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Sediento de poder

Por: Salvador Páramo

Sediento de poder

Sediento de poder

El candidato a la presidencia de los Estados Unidos por el Partido Republicano en las elecciones de 2016, Marco Rubio, ataca con convicción la posición del presidente sobre el control de armas, ventas y distribución. Rubio ha consolidado su campaña bajo la sombrilla de un político capaz y preparado para negociar entre los dos partidos que dominan en nuestro país vecino. Su ascendencia le da credibilidad en el voto latino, pero evidentemente no fue suficiente para su nominación como candidato republicano a la presidencia hace poco más de un año.

Después de la masacre en una escuela en Florida me parece interesante como este individuo que anteriormente hablaba y comulgaba con la Asociación Nacional del Rifle, ahora aprovecha la cobertura, el espacio y discusión para llamar la atención. La gran mayoría del electorado americano está de acuerdo con nuevos reglamentos que limiten a aquellos que buscan causar un mal.

En este diario independiente no juzgaré a los posibles candidatos, pero tenemos que reconocer que este acto por parte del senador Rubio amenaza la presidencia y debe llegar a los oídos de su democracia. Rubio promete políticas en las cuales no puedo estar de acuerdo; sin embargo, dentro del partido deben estar conscientes de su diálogo práctico y eficiente.

Hace poco menos de una semana Marco sacrificó su posición dentro de su partido para escuchar las voces de padres o estudiantes víctimas de la masacre en Florida. El aprobar la ley que limita y protege a los estudiantes de Florida es una medalla que el senador puede presumir en su intento por entretener a líderes mundiales en la oficina oval.

Donald Trump y la administración actual abren un espacio importante a los personajes dispuestos a cuestionar, dudar o en su caso oponerse al régimen liderado por Donald Trump. El Partido Republicano tiene que reconocer que negociar con Trump es una batalla estéril, sin consecuencias o progreso. El Partido Republicano en 2018 no tiene mucho que ganar, pero sus fracasos pueden mermar una política y narrativa que fue efectiva para conquistar la Casa Blanca.

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