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Sábado, 19 de Octubre 2019
México | Por Rossana Fuentes Berain

Mezquinidad viral

Por Rossana Fuentes Berain

Por: EL INFORMADOR

La revista “Quo” publica en su número de mayo un reporte especial sobre la pandemia causada por el virus A H1N1, lo titula “Guerra contra el super virus”, y como entrada a un mundo de información, gráficas e infografías nos recuerda que hace cuatro años la Organización Mundial de Salud (OMS) advertía que el mundo corría “el mayor riesgo de pandemia” desde 1968, cuando murieron un millón de personas.

Las malas noticias son que el escenario inicial de la confrontación con un virus desconocido se detectó en México; las buenas que el super virus no parece ser tan letal como se temía.

Para desgracia de los mexicanos, lo que se temía a nivel internacional desde 2005 apareció en Perote, Veracruz, a principios de abril. Hace apenas un mes las alertas epidemiológicas tipifican casos atípicos de influenza fuera de temporada, lo que da origen a una intensa comunicación entre los organismos internacionales encargados de velar por la salud y las autoridades mexicanas.

Una cronología de los dos casos más recientes de influenza: la aviar en 2002 en China y la porcina en México en 2009, documentan, más allá de interpretaciones posibles, que en el primer caso transcurrieron 46 días y en el segundo 48 horas entre la tipificación médica indubitable de los primeros casos confirmados por el laboratorio y la información que dio el Gobierno de cada uno de los países a sus ciudadanos y a la comunidad internacional, cumpliendo en el primer caso con un deber de gobernabilidad y en el segundo con un protocolo internacional.

En una situación de emergencia —que muta tanto como el virus mismo— siempre habrá quien diga que se hizo muy poco y muy tarde para contener el peligro, y otros que sostendrán que se hizo demasiado con la consecuente alarma indeseable.

Mejor pecar de conservador en los casos en los que está en riesgo la vida humana, comentó la directora de la OMS, Margaret Chan, en una entrevista concedida el 3 de mayo al periódico español “El País”. Coincido.

Me parece un despropósito que el Presidente Felipe Calderón haya declarado que México salvó a la Humanidad, pero lo que sí es una mezquindad es negar que las autoridades políticas de los tres principales partidos en México, Acción Nacional (PAN), de la Revolución Democrática (PRD) y Revolucionario Institucional (PRI) actuaron rápida y coordinadamente ante el peligro. Aquí no hay Estado fallido, además de que la ciudadanía demostró una enorme disciplina para desactivar el crecimiento no aritmético sino exponencial, es decir multiplicador, del virus.

No se trata de pretender que el mundo nos ponga una medalla, qué bueno que se hizo lo que se tenía que hacer. Punto.

Lo que los mexicanos no podemos aceptar, presunciones aparte, es que la actitud responsable y transparente de la clase política y los ciudadanos de nuestro país nos hagan ahora blanco de la ignorancia y la miseria de las clases políticas y los ciudadanos de otras naciones.

¿Por qué nadie habla de los casos en Estados Unidos y denomina al cuadro viral “gripa americana”, además de que el primer incidente de transmisión del virus porcino se dio en Winsconsin en 1988 y se dieron otros dos registros en Texas en 2005 sin contagios, y que si hubo dos pacientes en California en 2009, el 28 y el 30 de marzo, alguien los menciona? Estos son casos registrados, incluso antes del llamado paciente cero, el niño en Perote, tal vez porque cuatro de los cinco venturosamente sobrevivieron y no fue en Estados Unidos, sino en México, que se registró el primer deceso, por lo que se conoce como el virus A H1N1 que sólo ahora sabemos que no es tan letal como se temió inicialmente, si se trata apropiadamente, y ahí es donde México y los mexicanos estamos en falta.

Una pregunta obvia es ¿por qué se han muerto más personas en México que en todos los otros países?, y ahí entramos en el ámbito, ya no de la ciencia, sino de la sociología.

País de contrastes absolutos, en la medicina como en tantas otras cosas en México, hay una historia de dos mundos. La sanación es distinta para quien tiene dinero que para quien no puede pagarse una buena atención.

Se han muerto, otra vez, los más pobres y los más desprotegidos de nuestra sociedad. La investigación posterior tendrá que explicarnos por qué se murieron más mujeres que hombres, además de lo obvio por qué quien se atendió en hospitales privados, aun con cuadros graves, sobrevivió al ataque viral.

Pasado el susto, y parece que hacia allá vamos, hay todavía mucho por hacer en el ámbito de salud pública, pero también en otros expedientes como el de política internacional. Imposible eludir la realidad de que en países como China, Francia, Cuba, Argentina, Ecuador, desde las esferas gubernamentales se alentaron medidas discriminatorias para los mexicanos, que en momentos en los que lo que debió prevalecer es la solidaridad de quienes la recibieron ampliamente de México, lo que se impuso fue la mezquindad.

Que quede registrado que México fue blanco de la demagogia de países que de ninguna manera pueden darnos lecciones de nada.

Para muestras basta el cuento chino de poner en cuarentena a mexicanos, cuando hace seis años falló en alertar al mundo sobre la epidemia de gripa aviar que azotó durante tres meses a su territorio, antes de que dejara de ocultar información y permitiera a la OMS desplazarse a los lugares en los que había brotes.
Las epidemias ahora y siempre son un conflicto sin final, hay que aprender a vivir con las enfermedades una vez que no hay riesgo de infección masiva, pero nunca, en ningún caso, se debe culpar a los enfermos. Uno no es responsable de ser víctima de un virus, aunque si es responsable de cómo responde a la condición. En México, con nuestras limitaciones innegables, se ha respondido con responsabilidad. El costo para los mexicanos es y será alto. Sólo el tiempo nos curará del todo.

“Quo” cita una frase de Robert Kennedy que ilustra el momento: “En una pandemia te darás cuenta de que en los primeros cinco minutos, el primer estudio será una inspección de ti mismo”. México aprobó el examen, quienes nos dieron la espalda en esta coyuntura para mí están reprobados.

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