Jueves, 23 de Enero 2020
Jalisco | Tras once años de haberse formado, el IJCF ha perfeccionado la técnica de reconocimiento de cuerpos humanos

Restos óseos, pieza clave para identificar un cadáver

Odontología Forense

Por: EL INFORMADOR

GUADALAJARA, JALISCO.- Dentro de los estudios periciales que se realizan a un cuerpo sin vida se cuentan desde los más obvios hasta los más difíciles. Por ejemplo, el hecho de efectuar un examen post mórtem a las piezas dentales, para efectos de establecer oficialmente la identidad de un familiar que ha dejado de existir, es una disciplina alejada del conocimiento social.

Y es que, en situaciones extremas, por ejemplo cuando los restos humanos han quedado reducidos a la sola presencia de los huesos, la labor de un perito odontológico forense entra en acción. En Jalisco, el doctor Gabriel Cárdenas ha trabajado en este ramo desde hace 18 años y su trabajo, en ocasiones, requiere identificar y apartar los huesos humanos de entre los restos animales.

“Mi labor pericial consiste en efectuar estudios a las dentaduras de los cadáveres (…) haciendo dictámenes de edad, y con base a ello elaborar una ficha odontológica post mórtem donde voy a plasmar un formato esquemático de carácter legal en el que irán todas las características buco-dentales que encontremos en un cadáver que viene en calidad de N.N. (no identificado)”.

Dentro de la experiencia del galeno forense se cuentan diversos estudios por demás interesantes. Por ejemplo, fue el encargado de efectuar el reconocimiento a la dentadura de Manuel Salcido Uzeta, mejor conocido como “El Cochiloco”, quien fuera ejecutado el 9 de octubre de 1991, en el cruce de las avenidas Lapislázuli y Obsidiana, en la colonia Residencial Victoria. Dado que la muerte del ex operador del, en ese entonces llamado “Cártel de Guadalajara” se puso en tela de juicio, e incluso se apostaba por un deceso fingido, los estudios realizados a sus dientes acabaron por confirmar su identidad, según el testimonio del legista

Procedimiento


Para efectos de realizar un examen a los restos dentales, primero se debe limpiar y secar la boca del occiso, a fin de que la minuciosa revisión que le sigue sea más sencilla.

“Se revisa diente por diente, muela por muela, todo lo de arriba y todo lo de abajo. Uno por uno para poder anotar si hay caries, fisuras, amalgamas, incrustaciones, ausencia de muelas o de dientes; si fueron extraídos en vida o los perdió después de muerto. Dientes en mala posición, manchados o fracturados, o bien, si traen prótesis movible o fija. En fin, todo lo que traiga de rehabilitación dental”, indicó.

La tipificación parcial de las piezas bucales ha ayudado a que una innumerable cantidad de casos sean aclarados. Cuando el cuerpo sin vida queda tan dañado que impide una simple mirada para identificar a un cadáver, el historial dental ha sido la vía alterna más certera, dado que éste rara vez cambia a no ser que se trate de una operación radical.

“El familiar los identifica más rápido, dado que a veces saben si traen ortodoncia o brackets (…) los dientes son muy importantes porque no cambian, no se desfiguran tan fácilmente y se puede lograr una ficha exacta de la boca del cadáver”.

El legista puntualizó que, aunque su experiencia en tan difícil labor le ha dejado muy en claro que algunos procedimientos son mucho más complicados que otros, el tiempo en promedio que le demora un estudio completo es de aproximadamente una hora. No obstante, aclaró que un caso difícil sí puede llegar prolongarse, y aunque éste escenario —dijo— no es muy recurrente, el contabilizar un mayor número de características artificiales en la dentadura aumentará el tiempo que le demore para plasmar su informe en papel.

“Cuando trae amalgamas, prótesis, ausencias o fracturas; es entonces que hay mucho que anotar. Revisamos dónde está la fisura, de qué tipo es, su longitud, de donde a donde abarca; entonces hay que dibujar y anotar exactamente cómo está la fractura del cadáver”.

Cada detalle cuenta


Todos los pormenores son importantes en la odontología forense, por ello el grado de exactitud que se obtiene al momento de realizar un estudio tan minucioso siempre resulta certero. Y si bien la revisión de los huesos bucales es protocolaria, resulta indispensable cuando se trata de la única alternativa para efectos de dar nombre oficial a un occiso.

“Cuando ya no hay pelo, no hay ojos ni piel o simplemente no hay características anatómicas, es cuando toma mucha importancia la odontología forense”.

Aplicaciones penales

Si bien ya se ha mencionado que, en la práctica, la precisión de un examen de esta magnitud ha esclarecido muertes de gran trascendencia, la experiencia de un perito odontológico forense al realizar una revisión dental también ha esclarecido delitos que, de otra forma, habrían pasado inadvertidos. Como ejemplo de ello, el doctor narra el caso de un homicida al cual él mismo reconoció, dado que los testigos habían mencionado que tenía un diente de oro. Al ser detenido y ser considerado como el “presunto” asesino de una menor de edad en el Municipio de Tonalá, Gabriel Cárdenas fue a efectuar una revisión a su dentadura, y aunque éste ya se había retirado la incrustación de metal (probablemente para evadir su culpabilidad), el doctor encontró una particularidad en su boca que dio la pauta para que, eventualmente, el homicida fuera identificado como tal y condenado por ese ilícito.

“Cuando yo iba a hacer el examen al penal no le dije que yo iba de aquí (del Semefo) sino que era el dentista de Puente Grande (…) al verle los dientes noté que estaban rebajados, y para poner coronas deben someterse a ese procedimiento, lo cual quiere decir que sí traía, y se las había quitado, entonces yo le pregunté, pero él no supo que anoté todo (…) entonces fue que supe que sí trató de cambiar su apariencia”, finalizó.

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