Jueves, 09 de Octubre 2025
Jalisco | Calandrieros señalan que los que no resultan aptos se retiran

Para calandrias, caballos mansos, afirman

Calandrieros señalan que los que no resultan aptos se retiran; ''al animal no se somete'', definen

Por: EL INFORMADOR

Antes de que los caballos entren al mundo laboral, se ponen a prueba y entrenamiento 15 días.  /

Antes de que los caballos entren al mundo laboral, se ponen a prueba y entrenamiento 15 días. /

GUADALAJARA, JALISCO (24/MAY/2013).- Antes de que Orejitas entrara al mundo laboral, lo pusieron a prueba y entrenamiento 15 días. Debió ser un caballo manso, tranquilo y fuerte, de otra forma, no habría sido apto para las calandrias del Centro de Guadalajara.
 
Se nota desde los primeros días de experiencia, cuando los llevan a las orillas de la ciudad para comenzar poco a poco los recorridos. Los caballos que no tienen cualidades para desempeñar esa labor se ponen tensos, paran las orejas, patalean; pero Orejitas desde los primeros días mostró fortaleza y tranquilidad, cuando comenzó con carretas, para luego llevar carruajes en las arterias del corazón de la ciudad.
 
Orejitas trabaja un día y descansa al siguiente. Alterna con otro caballo para llevar la calandria que maneja Mauro Gabiño, calandriero desde hace 24 años; tiempo en el que ha vivido la evolución de esta tradición, que, asegura, pasa ahora por su momento de menos ganancias. Antes salían hasta 10 vueltas al día, ahora hay días "blancos", sin ni una. Si le pone números, Mauro calcula que la actividad ha bajado hasta un 80% y lo atribuye a que creció la competencia turística: otros recorridos también son ofrecidos por el tranvía o el autobús panorámico.
 
El Ayuntamiento de Guadalajara apoya a los calandrieros en dos sentidos, según platican, les ofrece gratuitamente servicios veterinarios para sus caballos, y dan facilidades de trabajo, por ejemplo, les respetan las zonas de estacionamiento de los carruajes; pero nunca se ha recibido algún apoyo económico, coinciden.
 
Desde 1912 se formó un sindicato de calandrieros que hasta la fecha sobrevive como la Unión de Conductores de Carruajes de Alquiler; en ese entonces estos vehículos se utilizaban como medio de transporte de los tapatíos y de mercancías. Ahora se rescata como una tradición y como tal se ofrece al turista para conocer el Centro de la ciudad, pero la ciudad cambia y los caballos resienten el crecimiento urbano: se les llegan a irritar los ojos por la contaminación, comenta Mauro Gabiño.
 
Camila es una yegua que su dueño compró en cuestión de un alto en un semáforo. La llevaban en una camión a la orilla de la ciudad, y en un segundo en pausa, su ahora dueño la vio y le gustó. Rafael Mendez hizo una seña al conductor del transporte para que se orillaran y en ese momento se hizo la transacción.
 
Camila tiene ocho años y desde hace un par de meses que labora en las calandrias, con su respectivo entrenamiento previo. Rafael Mendez acaricia su pelaje mientras platica que hay personas que, molestas, le reclaman usar a la yegua para jalar un carruaje. "Hasta me han recordado a mi mamá".
 
Es un trabajo que los caballos realizan sin problema, porque es algo a lo que se acostumbran y no significa padecimiento para ellos. "Son como parte de la familia", además que no se tiene intención de maltratarlos si de ahí sale el trabajo del día. Así como hay caballos para montar, para correr, para cargar, los hay para esta actividad; y los que no resulten aptos, se retiran; al animal no se somete, explican calandrieros.
 
Camila también descansa uno o dos días después de una jornada laboral. Recibe su comida diaria y el día que le toca trabajo, le toca baño. Gasta como 70 pesos diarios en comida, y de la calandria que ella dirige, se mantiene la familia de Rafael Mendez, con su esposa y cinco hijos; en general sí sale, pero ya no es como antes, dice con nostalgia el calandriero.
 
Desde que Mendez se inició en esto, en 1979, está el rumor de que las calandrias podrían desaparecer. Y no se ha llegado el día. Por eso él no cree que termine por extinguirse la tradición, de hecho, la posición de los calandrieros es continuar firmes con la actividad.
 
EL INFORMADOR / ALEJANDRA PEDROZA

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