Martes, 21 de Mayo 2024
Jalisco | La recuperación de áreas no sólo es cortar plantas, pintar paredes o arreglar pisos

Necesario regularizar el espacio público para mejorar convivencia

La recuperación de áreas públicas no sólo es cortar plantas, pintar paredes o arreglar pisos

Por: EL INFORMADOR

Los mariachis tocan alegremente sobre la banqueta y una estudiante debe abrirse paso para seguir su camino. A. GARCÍA  /

Los mariachis tocan alegremente sobre la banqueta y una estudiante debe abrirse paso para seguir su camino. A. GARCÍA /

GUADALAJARA, JALISCO (16/DIC/2010).- Para el arquitecto Alfredo Hidalgo la invasión del espacio público limita la dinámica de comunicación entre los ciudadanos, la forma en que se relacionan y la manera en que conviven. Indica que cualquier condición de invasión, de destrucción o apropiación indebida del espacio público estará en contra de la forma en que se entiende la gente, por lo que considera que hace falta regularizarlo y asumir que éste es un constructor habitual de las ciudades y un actor fundamental de la infraestructura urbana para generar ciudadanía.

Alfredo Hidalgo explica que por espacio público se entiende un lugar de encuentro y coincidencia que pertenece a todas las personas, que da sentido y estructura a la ciudad: “El espacio público representa una forma de encontrarnos y de convivir en un lugar donde todos somos iguales”.

Considera que en el área conurbada de Guadalajara la invasión del espacio público se debe, en gran medida, a que no se le ha dado el valor suficiente al espacio público, si se parte de que un sector de la población vive en lugares privados asentados sobre el espacio público, como los cotos.  

Asegura que la noción de espacio público poco a poco va desapareciendo entre las personas, sobre todo entre aquellas que viven en lugares privados como los condominios, lo que provoca que hoy se entienda al espacio público de forma distinta. “Hay personas que no tienen un contacto real, emocional y consciente con el espacio público en ningún momento del día”, por lo tanto, la invasión de calles, jardines y predios ha sido enorme, porque lo que no se conoce ni se entiende es difícil que se defienda”, concluye el arquitecto.

En cuanto a las políticas públicas que los gobiernos han tomado, Hidalgo reconoce que el concepto de espacio público no es totalmente entendido ya que cuando se habla de recuperar dichos espacios, se piensa en cortar plantas, pintar paredes o arreglar pisos, pero se olvidan de dar sentido de pertenecía ni calidad para recuperar la dignidad de los espacios. “Se confunde la pertenencia del espacio público con montar espectáculos para tomar fotos de que se está usando. Sí hay políticas pero muchas veces mal encausadas porque obedecen a fines electoreros”.

Señala que los ciudadanos están tomando acciones para recuperar los espacios, como el andar por la Vía RecreActiva, considerado como un ejercicio que posibilita el uso del espacio público, entre otras acciones simples como barrer una banqueta, limpiar jardines y hasta recorrer otras partes de la ciudad en bici o a pie.

Subraya que antes este panorama el principal problema es que los dirigentes y políticos todavía no logran entender que el espacio público es fundamental para la construcción de ciudadanía: “se disfrazan de gente cercana y con voluntad hacia el espacio público pero no terminan de entender cómo se vive en colectividad. Hemos perdido la sensibilidad y no entendemos cómo se usa ni cómo se aprovecha”.

Crónica

Saturación en calles de Santa Tere


No es necesario que sea domingo para que las calles de la Colonia Santa Teresita estén pobladas de gente y puestos ambulantes. Entre semana, la mayoría de sus estrechas banquetas (algunas de un metro y medio, y cuando mucho dos), se saturan de cualquier objeto que se le ocurra colocar a los comerciantes desde carteles que hagan la indicación que ahí se ubica su negocio hasta maniquíes con ropa ajustadísima a un cuerpo femenil que acentúa sus anchas medidas.

Las arterias viales no son ocupadas como el fin de semana del tradicional tianguis, por lo que los automóviles pueden circular con mayor fluidez, pero sus aceras están copadas. A partir de las 11:00 horas, los peatones deben hacerse a la idea que será poco probable que pueden avanzar velozmente, ya que el espacio que hay es mínimo.

La gente va de un lado a otro; unos lentos, otros intentan acelerar el paso mientras los sonidos mezclan: el claxon de un conductor desesperado, el mariachi que toca “El Rey” a las afueras de una ferretería sobre Ramos Millán y cuyos propietarios adelantan la Navidad con vasos de plástico que al parecer contienen vino tinto. Dicho corredor es de los que más tiene obstáculos, como un taller mecánico que afuera presume la mayor parte de sus herramientas esparcidas por la banqueta: neumáticos, autos cruzados, cadenas, pinzas, tuercas y obviamente los empleados que laboran ahí. A un costado, una señora pela papas, las corta finamente y las pone a hervir en una olla para después depositarlas en bolsitas.

Andrés Terán es uno de los pasadizos con mayor actividad comercial y ahí los transeúntes se pueden topar con diversas ofertas: restaurantes que buscan llamar la atención con anuncios fosforescentes a mitad de la banqueta, puestos de comida como tacos, tortas, carritos con fruta, y los utensilios adecuados para la época de invierno como guantes, gorros y bufandas. A estos se agregan los elementos instalados comúnmente por cualquier esquina como puestos de periódicos, botes de basura, casetas telefónicas, parquímetros y los postes de luz.

Otro de los pasillos con poco espacio es el de Alfredo Carrasco en el que se ubica el mercado Ávila Camacho y un tianguis con todo tipo de productos navideños como árboles artificiales, nacimientos, esferas, focos e infinidad de adornos. Por si el camino para transitar no fuera escaso, un juguetero ofrece su mercancía de manera original al colocar cinco muñecas muy sonrientes sobre una banca.

La calle Garibaldi, famosa por el restaurante de carnes en su jugo del mismo nombre, también es una zona en la que se concentran establecimientos, como una tienda de ropa que a la mitad de la banqueta tiene un tendedero con variedad de prendas femeniles.

Es un día común en la vida de Santa Tere, que seguramente este domingo en su tradicional tianguis tendrá un mayor número de visitantes en busca de regalos navideños sin importar la incomodidad para caminar.

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