Lunes, 18 de Octubre 2021
Jalisco | No han acudido autoridades desde que el gobernador los visitó hace un año

En ''Temaca'' ignoran acuerdos sobre El Zapotillo

Pobladores aseguran que no han acudido autoridades desde que el gobernador los visitó hace un año

Por: EL INFORMADOR

Este mes la cortina de la presa en construcción llega a 80 metros, por lo que el futuro de Temacapulín está aún en suspenso.  /

Este mes la cortina de la presa en construcción llega a 80 metros, por lo que el futuro de Temacapulín está aún en suspenso. /

GUADALAJARA, JALISCO (06/ABR/2014).- “¿Vienen de Guadalajara? ¡Pues dígannos qué se dice por allá! A este punto ustedes están más enterados de El Zapotillo que nosotros”.

No todos los pobladores de Temacapulín saben lo que ocurre con la presa que, una vez en marcha, podría dejar bajo el agua las residencias que han habitado durante generaciones.

Tampoco hay mucha unión. A las mesas de diálogo que se instalan cada semana no van todos los pobladores del sitio, ubicado en el municipio alteño de Cañadas de Obregón.

Desde que el gobernador Aristóteles Sandoval se acercó a ellos en abril del año pasado para prometerles ser escuchados, ninguna otra autoridad ha acudido al sitio para ponerlos al tanto.

Sólo la asociación México Sustentable, que asiste a la Comisión Nacional del Agua (Conagua) para lograr acuerdos y reubicar a los pobladores de Acasico (uno más de los poblados que sí desaparecerán para dar vida al embalse), ha buscado acercamiento.

El único acuerdo que recuerda el delegado de la comunidad, Alfonso Íñiguez: “Nomás el gobernador vino, pero se comprometió muy en firme a que la presa se quedaba en 80 metros, y pues sí hay mucha gente que confiamos en eso”.

Aunque la Conagua ha dicho que se acatará la ordenanza de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y mantendrá la cortina de El Zapotillo en 80 metros (en tanto no se logre un nuevo acuerdo con el Gobierno del Estado), una estructura de esa magnitud ya representa riesgos para el centro de población, que requeriría la construcción de dos diques y el bombeo tanto de su agua residual como pluvial.

Francisco Camarena también es otro habitante de Temacapulín que pregunta sobre la condición actual de El Zapotillo, pues de eso depende que su empleo como administrador del balneario “La Peñita” —que ayer lució lleno— siga en pie.

Lamenta que cuando algunos pobladores accedieron a la reubicación se abrió un área de oportunidad para las autoridades, lo que impidió nuevos acuerdos. Pero hoy, dice, todo podría arreglarse si las autoridades cambian su estrategia y “convencen” de otra forma a los ciudadanos.

• TALICOYUNQUE

Primeros habitantes ya alistan su hogar


Al menos cinco de las 32 residencias edificadas en el predio de Talicoyunque, al cual las autoridades prefieren reconocer como el “Nuevo Temacapulín”, ya tienen dueño. De hecho, sus respectivos propietarios acuden constantemente a limpiarlas y amueblarlas, y uno de ellos incluso contrató a trabajadores de la construcción para comenzar a edificar.

Sólo ellos tienen acceso. Las personas que no cuentan con llave simplemente están impedidas de ingresar al predio que la Comisión Estatal del Agua (CEA) dejó de operar cuando arrancó esta administración; espacio en el que esa misma instancia trató de reubicar a los pobladores de Temacapulín que resultarían afectados con la construcción de la Presa El Zapotillo.

Hoy el predio está en manos de la Conagua. Uno de los varios guardias que protegen el sitio dejó en claro que es esa dependencia quien debe autorizar accesos.

Rehusó hablar frente a una grabadora, pero aseguró que fue el arresto de uno de los pobladores de Temacapulín lo que obligó a sus superiores a dar esa instrucción. “Se metió y estuvo haciendo un desorden en las casas: rayándolas y quebrando vidrios. Pero unos compañeros lo agarraron, esposaron y entregaron a los (policías) estatales”.

CRÓNICA

Pueblo de ventiscas


Si el viento contara como visitante, el poblado de Temacapulín tendría vida eterna. Él se impone y se mantiene; se acumula y se traslada con desmedida velocidad, presentándose como el sonido único e incluso empujando para hacerse paso por donde desea.

Pero sólo él.

Las calles del poblado ubicado en la parte más baja del municipio de Cañadas de Obregón lucen vacías. Es sábado por la tarde y sólo una persona se observa a lo lejos. Salió de una tienda y carga un envase familiar de cerveza en sus manos. Llega a una casa. Entra en ella. Cierra el portal. Nadie más en la vía pública.  

El viento, en cambio, ha golpeado el rostro de los visitantes y despegado el gorro de la cabeza un par de ocasiones. También decidió que un trago de agua fuera a dar al piso y no a la garganta seca de quien apenas intentaba tomar el bote de plástico.

Pero sólo él.

Poco cambio hay de un año a otro en el poblado. Las pancartas contra la Presa El Zapotillo siguen sujetas a las fachadas, aunque notablemente desgastadas por el Sol, el tiempo y el visitante permanente: el viento.

Han sido ocho años ya de lucha contra la autoridad, y se notan. Las bardas pintadas y las consignas contra el embalse que dotará de agua a la Zona Metropolitana de Guadalajara también están allí; el tiempo igual se ha encargado de marcar su huella en las fachadas.

Pero el ánimo se impone. No todo es soledad en “Temaca”: el balneario La Peñita, aledaño al núcleo de población en riesgo de ser inundado, es prueba del contraste. Allí el poder de las ventiscas es fácilmente superado por los gritos de decenas de niños que disfrutan del agua termal, mientras descienden por los juegos acuáticos.

El ingreso es bueno, y a decir de uno de sus administradores, Francisco Camarena, así ha sido en las últimas tres semanas. El calor en aumento ha atraído a más ciudadanos de Guadalajara y Tepatitlán, y eso incide en la permanencia del destino.

Según menciona, su patrón, el dueño del balneario, aún no le ha comentado nada sobre el futuro que depara a su fuente de ingresos. La falta de información sobre la Presa El Zapotillo y el buen flujo de asistentes lo mantienen con buen ánimo. Todos esperan a que finalmente una autoridad confirme qué exactamente ocurrirá y acabe con la incertidumbre, porque esas noticias ni el viento las acerca a Temacapulín.

Isaack de Loza

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