Lunes, 20 de Octubre 2025
Jalisco | Al parecer, las víctimas eran padre e hija

Asesinan a hombre y a una menor en Tlajomulco

Tres hombres armados entraron al domicilio del hoy occiso y realizaron al menos 15 disparos

Por: EL INFORMADOR

Escena del crimen. En Santa Cruz del Valle sólo vigila una patrulla.  /

Escena del crimen. En Santa Cruz del Valle sólo vigila una patrulla. /

TLAJOMULCO DE ZÚÑIGA, JALISCO (06/MAR/2013).- Dos asesinatos la noche de este martes, de nuevo, en el poblado de Santa Cruz del Valle, en Tlajomulco. Un hombre y una menor, al parecer, su hija, recibieron numerosos balazos de los casi quince detonados, según se infiere de los casquillos encontrados en el número 80 de la calle Hidalgo de dicho poblado

El reporte de detonaciones de arma de fuego se recibió entre las nueve y las diez de la noche. Cuando la Policía Municipal arribó al lugar, las víctimas ya habían fallecido. Javier Hernández, con una edad de entre 50 y 55 años, yacía cerca de su presunta hija, María, de 13 años.

Las calles de terracería y empedrado de un pueblo, donde la gente se conoce y donde la seguridad es poca. “No, ta pa’ la chin… No está bien la seguridad, una mugre patrulla pa´l pueblo, ¡son cuatro mil gentes!”, se quejó uno de los habitantes de Santa Cruz del Valle, que se acercó llamado por las sirenas y farolas de las patrullas.

Un elemento de la corporación municipal refirió lo visto por los testigos: tres personas ingresaron a pie a la morada de Javier, que tenía el portón de su casa abierto, y descargaron sus pistolas, al parecer calibre 9 milímetros, sobre los cuerpos del hombre y la jovencita, y así, caminando, salieron. "Sabrá quiénes eran esas personas", comentaban los que estaban cerca.

A pie se fueron y se perdieron en el poblado por donde pasa una sola patrulla; no hay muchos de quienes huir y, por ende, poco temor a las leyes terrenales.

“El señor era buena gente”, comentó un vecino que conocía a Javier, quien era herrero de profesión. Si algo escondía, la gente no lo sabía.

En el interior de la finca las labores periciales se intercalaban con los ladridos de un perro de mediano tamaño. Afuera, flotaba aire helado del frente frío y se veía el cielo despejado, pero borroso por el humo del pastizal que se incendiaba ahí tras lomita. Olor a pasto quemado.

“Era muy tranquilo el señor”, comentó una vecina. Dos muchachitos también vivían en la casa, pero no precisó si eran hermanos de María, que ya iba a la secundaria. La esposa de Javier falleció hace tiempo, aclaró. La vecina no vio nada: “Nomás oímos las patrullas y salimos”.

AGENCIA INFORMADOR

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