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Lunes, 21 de Enero 2019
Deportes | En aquel tiempo, la cabeza del periódico causó malestar en la directiva del Guadalajara

Las Chivas nacieron en EL INFORMADOR

Una cabeza del Diario Independiente dio origen a un grito de guerra y a una marca millonaria

Por: EL INFORMADOR

Un reportero hastiado y un editor creativo se combinaron en una jornada histórica. EL INFORMADOR /

Un reportero hastiado y un editor creativo se combinaron en una jornada histórica. EL INFORMADOR /

GUADALAJARA, JALISCO (05/OCT/2016).- Un partido para el olvido. Un reportero hastiado de noventa minutos de mucho esfuerzo y cero inspiración. Un editor creativo, y dos aficiones cuya rivalidad crecía y trasladaba su antagonismo fuera del Parque Oro. Una combinación común, en una noche cualquiera, que se volvió una jornada histórica.

Se consumían los últimos minutos del 30 de septiembre de 1948 y nadie en EL INFORMADOR imaginó que con el primer día de octubre de ese año, lo que parecía simplemente una cabeza ingeniosa de la crónica de un partido fastidioso, se convertiría en el mote del equipo más popular de México y en una marca que vale más de 300 millones de dólares.

Sí, el Club Deportivo Guadalajara nació en 1906 en la Colonia Moderna, pero las Chivas nacieron en 1948 en la calle Independencia 300, en la colonia Centro de Guadalajara.

Ocurrencia histórica

Amanecía en la Temporada 1948-1949 de la Liga Mayor, como se llamaba en ese entonces la Primera División. Eran también los albores del futbol profesional en México.

En el Estadio Felipe Martínez Sandoval el Guadalajara recibía al Tampico por la Fecha 2 del certamen. En EL INFORMADOR, el editor de deportes Reinaldo Martín del Campo acompañó en la cobertura del partido al reportero Manuel Gómez Gutiérrez, quien firmaba con el seudónimo Magog sus notas.

En tiempos donde los equipos jugaban con cinco delanteros y dos defensas, y las porterías terminaban repletas de goles, seguramente Magog  y Martín del Campo la pasaron muy mal en el Guadalajara-Tampico que terminó con una pingüe victoria de 1-0 para los rojiblancos.

Ezequiel Aldrete, periodista de EL INFORMADOR que firmaba como “Peter” su famosa columna, describió a la revista Umbral la histórica anécdota, en un dato que recoge Luis Carlos Vázquez en su libro La Fascinación Colectiva por las Chivas del Guadalajara. “En un momento en que el Guadalajara se fue al ataque, se internó por una de las bandas Javier de la Torre; antes de enviar el centro comenzó a brincotear frente al defensa. En ese momento, un aficionado molesto gritó: ‘¡Míralos, parecen Chivas!’. Esto fue escuchado por los reporteros de EL INFORMADOR que cubrían el encuentro”.

Esa noche Magog no tuvo piedad. “Uno de los partidos más desastrosos que hemos presenciado en los torneos de Liga Mayor”, dice la entrada de su nota, donde además describe que los aficionados despidieron a los jugadores a cojinazos, toda vez que era usual comprar cojines para amortiguar la dureza de las tribunas, y que también servían para aventarlos a la cancha al final del cotejo en señal de desaprobación.

“No valió la pena el evento, que se fue haciendo tedioso a medida que transcurría, pues los jugadores se concretaban a ejecutar carreras por todos lados, sin organizar ningún avance digno de mención”, consignó Magog esa noche, donde sentenció lapidario: “El verdadero futbol brilló por su ausencia”.

Reinaldo Martín del Campo, alias el “Anotador” porque era el anotador oficial del parque de beisbol, fue el encargado de revisar la nota y, como se acostumbraba en la época, era el responsable de ponerle un título. Además, era rojinegro recalcitrante.

Así, la ocasión era única, imperdible. Si Magog, rojiblanco hasta los huesos, había devastado a su equipo en su crónica, qué se podía esperar de la inspiración rojinegra del “Anotador”.

“Jugaron a las carreras y ganaron las ‘Chivas’ uno a cero”, tituló Martín del Campo.

El efecto fue inmediato. Los aficionados del Atlas tomaron  la ocurrente cabeza y comenzaron a llamar despectivamente “Chivas” a los aficionados y al equipo del Guadalajara, cuyo único apodo en aquél entonces era los Rayados, en alusión al uniforme.

Lo demás es historia. De peyorativo se convirtió en superlativo. De despectivo, se convirtió en opulento. Una ocurrencia que hoy es el estandarte de millones y una marca millonaria.

SABER MÁS

Destinos opuestos.- Esa campaña de 1948 el Guadalajara quedó en el tercer lugar de la Liga, a un punto del campeón León, en el inicio de la época del “Ya merito”. Tampico fue el último de los 15 participantes.

Enfurecieron.- La cabeza del periódico causó tal malestar en la entonces directiva del Guadalajara, que durante algún tiempo negaron la entrada al club rojiblanco a los reporteros de EL INFORMADOR.

Marca millonaria.- En 2015, un estudio de Transfermarkt, empresa especializada en valuar equipos de futbol, jugadores y técnicos, consideró que la marca Chivas valía 328 millones de dólares.
 

Chivas: de la ofensa al orgullo

COLUMNA INVITADA
Luis Carlos Vázquez Vidrio

Cuando el 30 de septiembre de 1948 un seguidor del Guadalajara soltó de su ronco pecho el grito: “¡Míralos, parecen chivas!”, para descargar su enojo por el mal juego de sus Rayados frente al Tampico, jamás imaginó que desde el anonimato sería la inspiración para uno de los símbolos de identidad del equipo considerado hoy el más popular de México. Haciendo eco de aquella airada exclamación EL INFORMADOR tituló la crónica del partido: “Jugaron a las carreras y ganaron las chivas uno a cero”.

En su origen se trata de un sobrenombre dado desde fuera, con un franco sentido peyorativo. Surge, además, en un mal momento del Guadalajara al que se vaticinaba que sus aficionados se alejarían de las tribunas. El sobrenombre provocó hondo malestar en el club, que reclamó a EL INFORMADOR por llamar al equipo con el nombre de un animal.

El sentido peyorativo de “chivas” se trastocó con la obtención de su primer título, en 1957, que dio inicio a la idolatría por el equipo y a la adopción de Chivas. ¿Cómo fue esa apropiación?  Según el periodista Calderón Cardoso ocurrió el 14 de julio de 1949 en un enfrentamiento contra el Atlas. El Guadalajara salió a la cancha llevando una chiva con una camiseta rojiblanca. A la pregunta de un periodista, el portero rojiblanco respondió: “¡Sí, somos chivas, y qué!… Decir Chivas es decir Guadalajara”. Si ser llamados “chivas” era una ofensa, acaso no se debía sólo a que aludía a un animal, o a una inferior calidad técnica que el Atlas. La feminización del adversario no era cosa menor en la rivalidad pues eran llamados “chivas” no “chivos”.

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Las visitas al Olimpo

EL INFORMADOR ha dado fe de los 14 campeonatos que han ganado los equipos de Jalisco en la Primera División

Atlas, Chivas, Oro y Tecos, en ese orden. Así fue Jalisco labrando un nombre en el máximo circuito del futbol profesional en México.

Desde el primer y único título del Atlas, hasta la consagración de la generación más exitosa en la historia del futbol mexicano, el Campeonísimo.

Desde la epopeya del título del Oro, que le arrebató al Guadalajara un pedazo de gloria; hasta el título de los Tecos, festejado por igual por rojinegros y rojiblancos.

De todos y cada uno de estos triunfos EL INFORMADOR fue testigo y cronista, con las historias de cada uno de estos éxitos, y las imágenes que reflejaban la alegría de una afición.

Dio cuenta de cómo un penalti rigorista abrió el camino al triunfo y al primer título del Atlas. También de la angustia de la afición rojiblanca que tuvo que esperar más de 80 minutos para que cayera el gol de Salvador Reyes, con el que el Rebaño se coronó por vez primera.

También aquí se contó cómo el Oro le arrebató la gloria a las Chivas y al “Tubo” Gómez en el aquél épico tiro de esquina 1962, o cómo los Tecos se consagraron por única vez bajo el mando de Vucetich en 1994.

Ningún triunfo le pasó inadvertido a EL INFORMADOR.

El primero de Jalisco

ORGULLO. El 22 de abril de 1951, cuando la Liga Mayor cumplía su octavo torneo de vida, el Atlas dio un golpe de autoridad para posicionar al futbol de Jalisco en el mapa nacional. El destino los puso frente a su acérrimo rival en el duelo donde requerían del triunfo para coronarse en el futbol mexicano. Un polémico penalti convertido por Edwin Cubero les dio la victoria por 1-0 sobre el Guadalajara, que, combinada con una derrota del León en Veracruz, concretaron el primer y único campeonato del Atlas, que fue además el primer título para el futbol de estas tierras.
 

TEMPORADA 1956-57 Se acabó el “Ya Merito”

Guadalajara acumulaba una serie de fracasos cuando parecía que el título era inminente. Incluso, tuvo que ver cómo el Atlas, su rival eterno, se coronaba merced a una victoria sobre ellos. Sin embargo, todas las amarguras terminaron el 3 de enero de 1957. No cabía un alma en el Parque Oro, era la temporada 1956-1957. Las Chivas necesitaban de un triunfo para coronarse; habían logrado 47 goles en 24 partidos, tenían al campeón de goleo, Crescencio el “Mellone” Gutiérrez, pero el tanto del título se negaba a caer en la meta del Irapuato. Cuando el partido terminaba, Salvador Reyes marcó sobre el final, y el Guadalajara se coronó por vez primera en su historia.

TEMPORADA 1958-59 El inicio del Campeonísimo

El festejo del primer título se prolongó tanto, que cuando se dieron cuenta en el Guadalajara ya el Zacapetec estaba en camino de conquistar el campeonato que tanto trabajo le había costado a los tapatíos. Hubo que esperar a la campaña 1958-1959 para pelear por una nueva corona.  Con el húngaro Arpad Fékete al mando, los rojiblancos fueron líderes desde la fecha 12 del torneo.  Para la última jornada necesitaba ganar en casa al Atlante para coronarse. Dos goles de Chava Reyes, uno de la “Pina” Arellano y otro del “Bigotón” Jasso dejaron en claro quién volvía a ser campeón del futbol mexicano.

TEMPORADA 1959-60 Comienza una gran rivalidad

La historia de ese torneo la escribieron el Guadalajara y el América, mientras el resto de la Liga fue mero espectador. Ambos equipos compartieron la cima del torneo hasta la Fecha 20, en la que se vieron las caras en la capital. Goles de Chava Reyes y Paco Flores le dieron la victoria al Rebaño, que a partir de ahí se enfiló al título y que se concretó dos fechas antes del final del rol regular. El 27 de diciembre de 1959, con triunfo de 3-2 sobre el Necaxa, Chivas se coronó por tercera vez y última en el Parque Oro, que cedía ante el moderno Estadio Jalisco.

TEMPORADA 1960-61 El Tricampeonato

Arpad Fékete dejó al Guadalajara y la primera campaña de la década se afrontaba con un nuevo técnico, Javier de la Torre. Con sus archirrivales Atlas y América presionando desde el inicio de la campaña, el ingeniero De la Torre tuvo que enfrentarse al fantasma de las lesiones de consagrados como Juan Jasso, Héctor Hernández o Raúl Arellano. Para la segunda vuelta del torneo el Guadalajara fue implacable y a tres jornadas del final del certamen aseguró el título en el nuevo Estadio Jalisco al vencer 3-2 al Toluca, con tantos de Chava Reyes, “Mellone” Gutiérrez y un autogol.

TEMPORADA 1961-62 Ingresan al Olimpo

La aplanadora rojiblanca no se cansaba de levantar trofeos. Con sus referentes en plena madurez futbolística, el Guadalajara peleó el título con el Toluca, el América y un nuevo rival tapatío, el Oro. A partir de la Fecha 11 el Rebaño no soltó el liderato general y el título, por vez primera, se consiguió fuera de casa. A dos fechas del final del rol regular, los rojiblancos visitaron Toluca justo el 24 de diciembre de 1961. Un gol de Sabás Ponce le dio la victoria a las Chivas y su cuarto título de manera consecutiva, una marca imbatible hasta el momento en el futbol mexicano.

TEMPORADA 1962-63 De epopeya

El Oro, un equipo formado por los joyeros de la ciudad, peleaba por tercera vez por un campeonato. Las dos ocasiones anteriores los había perdido en sendos desempates con el León. Ante Chivas, en la última jornada, requerían del triunfo para que el Rebaño no se consagrara campeón por quinta vez consecutiva. Un gol del brasileño “Necco” les dio la ventaja. A los rojiblancos les bastaba el empate y en la última jugada del partido, en un tiro de esquina, el arquero del chiverío, Jaime Gómez, remató de cabeza. La pelota iba al ángulo, era el tanto del quinto campeonato, pero el “Piolín” Mota, cancerbero de los áureos, sacó con gran atajada el tanto y le dio al Oro un épico y único título en el futbol mexicano.

TEMPORADA 1963-64 Reivindicación

Una campaña antes el Guadalajara había perdido de manera increíble su quinto título consecutivo, ante el Oro. La sed de revancha estaba intacta y a la siguiente temporada el Rebaño fue en la búsqueda de su sexto título en su historia, con sus estrellas en plena madurez futbolística. En esa campaña Jaime el “Tubo” Gómez se lesionó al inicio del torneo y el novato Ignacio Calderón se consolidó a sangre y fuego en el arco tapatío. Con una segunda vuelta de ensueño, donde los rojiblancos ganaron 10 partidos, empataron dos y perdieron uno, remontaron para dejar con las ganas al América y al Monterrey.

TEMPORADA 1964-65 Réquiem para la generación dorada

El tiempo no perdona y en el Guadalajara nadie se engañaba pensando en la eternidad. Así, el Campeonísimo decidió dar un golpe más, uno donde dejaran claro su autoridad, su grandeza. Esa campaña de 1964 se la llevaron de punta a punta. En la fecha 29 se enfrentaron al Nacional con la consigna de conseguir al menos un punto para asegurar el título. Un gol de Isidoro Díaz empató el cotejo para que el Rebaño consiguiera un nuevo bicampeonato, su séptimo título, y despidiera de gran forma a la generación más importante y triunfadora que ha dado el futbol mexicano: siete campeonatos en nueve años.


TEMPORADA 1969-70 El legado del Campeonísimo

La última temporada donde el campeón fue el equipo que más puntos hizo durante el torneo regular, la ganó, paradójicamente, la escuadra que puso la muestra de cómo se podía ser consistente en el futbol mexicano. El Guadalajara, ya sin los campeonísimos en su plantilla, logró amalgamar un equipo donde Sabás Ponce y el “Bigotón” Jasso se erigieron como los grandes mariscales. El Rebaño capturó el liderato hasta la jornada 21 y se coronó el 17 de diciembre de 1969 en el Estadio Jalisco, con triunfo de 1-0 sobre el Atlante con tanto de Alberto Onofre. Fue la despedida a toda una época del futbol mexicano.


TEMPORADA 1986-87 Volver, volver

Diecisiete años pasaron para un nuevo título. Con Alberto Guerra al mando, la dirigencia hizo un par de contrataciones clave al comprar por una millonada a Benjamín Galindo, y adquirir al veterano Guillermo Mendizábal. Chivas fue superlíder, pese a que tras una bronca contra el América al inicio del torneo tuvo 10 jugadores suspendidos. Ya en la Liguilla dio cuenta del Monterrey en Cuartos de Final y del Puebla en Semifinales. Tras perder la ida 2-1 con Cruz Azul, el 7 de junio de 1987 el Rebaño volvió a dar una vuelta olímpica tras vencer 3-0 a la Máquina con goles de Fernando Quirarte y un par de Eduardo de la Torre.


TEMPORADA 1993-94 Su única alegría

No era casualidad que los Tecos se instalaran con toda justicia en la final de la campaña de 1994. Habían estado invictos las primera 15 fechas del torneo, su arquero Alan Cruz había conseguido un récord de 736 minutos sin recibir gol, y el equipo fue superlíder esa campaña con 51 puntos. En las Semifinales echaron al América con un gol agónico y todo estaba listo para su primer título. Tuvieron que batallar 120 minutos ante un aguerrido Santos, al que finalmente vencieron 2-0 para un global de 2-1, y así coronarse por única vez en el futbol mexicano, bajo el mando del entrenador Víctor Manuel Vucetich.

VERANO 2007 El único de la Promotora

Otra vez los títulos se alejaron del Guadalajara. Los problemas económicos mermaron al Club, por lo que tuvieron que rentar el equipo al empresario Salvador Martínez Garza, quien de inmediato le inyectó dinero al plantel.

En 1996 llegó el ansiado campeonato, justamente con el equipo más sencillo y un técnico que irrumpía en el futbol mexicano, Ricardo Ferretti.

Tras una campaña espectacular, el título no podía llegar de otra forma: goliza de 6-1 a los Toros Neza, para levantar el décimo título de su historia.

Goles del “Tilón” Chávez, Manuel Martínez, y una histórica actuación de Gustavo Nápoles con cuatro tantos, escribieron una tarde inolvidable en el Jalisco.


APERTURA 2006 El primero de Vergara

Habían pasado cuatro años de la polémica compra de las Chivas por parte de Jorge Vergara. Tras algunos errores normales en una administración nueva, el empresario armó un equipo que era la base de la Selección Nacional. Con un técnico joven al mando, pero plenamente identificado con el Rebaño como lo es José Manuel de la Torre, Chivas tuvo una épica Liguilla dejando fuera al Cruz Azul y después al América. En la gran Final, un rival incómodo como lo era el Toluca, fue el sinodal perfecto para probar la grandeza del Rebaño, que se coronó como visitante al ganar    2-1. Guadalajara y la zona metropolitana enloquecieron con ese título.

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