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Lunes, 21 de Enero 2019
Deportes | Concluyen los Sanfermines con corrida accidentada

''El Juli'' sale en hombros, y Juan Mora termina en el quirófano

Concluyen los Sanfermines con corrida accidentada

Por: EFE

El matador extremeño, Juan Mora, fue cornado ayer en la plaza de Pamplona en dos ocasiones. EFE  /

El matador extremeño, Juan Mora, fue cornado ayer en la plaza de Pamplona en dos ocasiones. EFE /

PAMPLONA, ESPAÑA (15/JUL/2011).- De dos en dos se repartió la suerte en la última corrida de los Sanfermines: dos orejas para “El Juli”, quien salió de nuevo a hombros por la puerta grande de la Monumental pamplonesa, y dos cornadas, una de ellas grave y extensa, para Juan Mora, quien fue intervenido quirúrgicamente durante dos horas en la enfermería de la plaza de Pamplona, y tras la operación el cuerpo médico informó que el matador requerirá de al menos cinco días de hospitalización.

La cara y la cruz en cuarenta minutos

En unos intensos 40 minutos se repartió el eterno cara y cruz de la Fiesta en la última corrida de los Sanfermines. 40 minutos de reloj, desde que el cuarto toro cornó secamente a Juan Mora en el escroto al recibirlo de capote hasta que “El Juli” paseó las dos orejas del quinto tras un nuevo despliegue de torero destreza.

Pero no fue esa la única herida que sufrió el veterano torero extremeño, sino que, vendado en el mismo ruedo, permaneció al frente de la lidia de un ejemplar de Cuvillo bruto y feo de hechuras, áspero y descompuesto de embestidas. Notablemente afectado en su movilidad, Mora pasó apuros con el capote, con el que luego cayó en la misma cara del toro, aunque esta vez sin resultar herido.

La segunda cornada llegó al rematar una airosa serie de naturales, otra vez sin suficiente fuerza para irse de la cara del áspero toro, que aprovechó para levantarle de nuevo los pies del suelo e inferirle la herida más grave de las dos, en la cara superior externa del muslo derecho.

Antes, Juan Mora se había doblado con él por bajo con poder y sabor, sometiendo sus bruscas embestidas, para luego ponerse a torear al natural con un aire añejo y gallardo, despreocupado del peligro. La plaza vibró con el gesto de Mora en esas dos series de muletazos con la zurda, pero instantes después la moneda cayó de cruz, dejando sin recompensa uno de los mejores momentos de la feria.

Con Mora en le enfermería, siguieron las emociones, porque “El Juli” volvió a hacer un alarde de poder y maestría con el quinto, un astifino toro de Cuvillo que se movió con aspereza y mal estilo. Como antes de ayer, el madrileño hizo valer el temple de su muleta, y con una apabullante seguridad, con una férrea quietud, no sólo impidió que el astado tropezara su templada muleta, sino que lo movió a su antojo en pases de cada vez más largo recorrido.

Así se sucedieron varias tandas mandonas hasta que “El Juli”, en demostración de su superioridad, se enroscó al toro en varios circulares de ida y vuelta, en dilatados pases de pecho, en molinetes recreados y en adornos airosos. Se entregó el toro y se entregó la plaza, que coreó el clásico grito pamplonés de "Juli, Juli" cuando el triunfador, tras una estocada trasera y desprendida, paseaba orgulloso las dos orejas del astado.

El resto de la corrida tuvo mucha menos historia, porque los tres primeros toros mostraron un absoluto descastamiento -el segundo llegó a echarse desfondado en la arena y el tercero se tambaleó sospechosamente- y el sexto sólo respondió a cabezazos al infructuoso intento de Sebastián Castella por no irse de vacío.

Último encierro de los festejos
No hay heridos y sí mucha alegría

PAMPLONA.-
Con velocidad y oportunidades de lucirse, miles de personas participaron en el último encierro de los festejos de San Fermín. Los seis toros de la ganadería de Núñez del Cuvillo cubrieron el trayecto de 850 metros (928 yardas) entre los corrales de Santo Domingo y la Plaza de Toros en dos minutos y 20 segundos.

La nobleza de los astados y una disminución del público participante permitió el lucimiento de los más avezados en estas lides. Tres personas fueron hospitalizadas con lesiones sufridas a causa de caídas en el encierro, pero ninguna por asta de toro, dijo José Aldaba, vocero de la Cruz Roja.

Los toros, acompañados por seis cabestros, corrieron agrupados en apretada manada y produjeron pocos sustos entre los corredores.

La ganadería Núñez del Cuvillo ha estado presente en cinco encierros desde su llegada a esta plaza el 12 de julio de 1995, y sus astados han causado siete heridos por cornadas, 26 con traumatismo y más de un centenar con lesiones varias de escasa importancia. El encierro más emocionante protagonizado por los toros de Núñez del Cuvillo fue el del 9 de julio de 2004, con tres corredores cornados.

Los cornúpetas, lidiados horas después en la Plaza de Toros, fueron "Aguador", de 515 kilos (1.135 libras); "Relatero", de 560 kilos (1.234 libras); "Pajarraco", de 610 kilos (1.344 libras); "Andadosos", de 500 kilos (1.102 libras); "Barrilero", de 580 kilos (1.278 libras) y "Fugitivo", de 520 kilos (1.146 libras).

Al llegar la medianoche, miles de aficionados y ciudadanos participaron en el tradicional "Pobre de mí", un canto que lamenta el fin de las fiestas pero que al final estalla con un alborozo colectivo pensando ya en las de 2012.

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