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Viernes, 22 de Noviembre 2019
Deportes | Correo electrónico: francisco@baruqui.com

De los toros con verdad por Francisco Baruqui M.

ATENCIÓN EMPRESAS: RICARDO RIVERA: ¡TORERAZO..!

Por: EL INFORMADOR

ATENCIÓN EMPRESAS: RICARDO RIVERA: ¡TORERAZO..!

Y se dio el cerrojazo a la llamada primera parte de la temporada para cerrar hasta mediados de febrero del año venidero y…  Y, de nueva cuenta, intentar recalentar a un público que empezaba a meterse al coso con mejor ánimo.  No consiguen comprender que uno de los puntos fundamentales para que la gente acuda a la plaza es algo que se reconoce como CONTINUIDAD, a fin de que aficionados y espectadores se reacostumbren a que la tarde del domingo, -- YA PARA CORRIDAS O NOVILLADAS --, no es para otra cosa que para asistir a los toros.  La INTERMITENCIA, créalo amigo lector, no ayuda, y menos en tiempos en los que hay que invertir, y máxime en Guadalajara, coso que ha sido de temporada.

Tarde azul, fresca y sin viento, con entrada de pasado un cuarto con un cartel que en papel tenía el atractivo que iba desde el pintoresquismo folklórico de lo autóctono, hasta la torería, el valor y la expresión que pocos, muy pocos han alcanzado enfundados en la seda y el metal llegando a figuras.  Así…

Corrida de San Isidro, cinco, y un astado de Pablo Moreno que parchó de manifiesta mansedumbre, falta de casta y varios con el justo brío, cayendo en el extremo el de Moreno que media faena se la pasó doblando los remos y cayendo.  Encierro terciado por cuanto a presentación, bajando el nivel de los anteriores, que tuvo movilidad dejándose meter mano sin complicaciones y varios con fijeza y cierto son que no fueron aprovechados  como primero y cuarto, ambos del lote de El Pana, que lo descubrieron dejando constancia que podrá armar sus números en ruedos de otra jerarquía, pero no en los de primera con aficiones que ya no se chupan el dedo con lo pintorescas de sus formas y el efectismo de su toreo.  Todos, sí, como debe de ser, -- atención Monumental México con carteles en los que los starletts ibéricos imponen --, luciendo la integridad y realeza de sus pitones astifinos lo que da importancia y trascendencia a lo que delante de ellos realicen los toreros.
Y vaya torero que hay en el colombiano Ricardo Rivera…

Desde novillero había acusado sus cualidades y condiciones por cuanto a entrega, cabal valor e impactante transmisión por su expresión artística que en su actuación ha proyectado por su valía en dos faenas plenas de sentimiento y hondura; de mando y de temple; de ése torear embraguetado, muy reunido, toreo de verdad pura sin un ápice de ventaja, dándose por entero.  Saludando al tercero cuando le venía terciado, se ha llevado un golpazo, que pudo ser cornada de muerte contra de las tablas, quedando solo el susto y…  Y sobreponiéndose a lo presionado que en un principio le ví, dos faenas con trazo, con plan, firmemente estructuradas poniéndose en el sitio de las cornadas para conjugar ritmo, armonía y esencia en el toreo por abajo con las dos manos y por ambos lados desengañando a los toros para que rompieran.  Naturales y ayudados con la diestra mandones, encajados los riñones en la cadera, fijas las zapatillas clavadas en la arena manteniendo el nivel de sus dos obras sin enmendar apenas lo justo y sin pase de más como tampoco de menos.  Torerazo en los largos remates de pecho de pitón a rabo y, entre gritos de ¡Torero..!  ¡Torero..!, cuando tenía bien ganadas las dos orejas del tercero, tras de entera defectuosa y descabello al sexto golpe con aviso de por medio, merecidísima vuelta al ruedo entre el batir de palmas.

Con el sexto plasmó la verónica con gusto exquisito, abriendo la seda, cargando la suerte bajando las manos y jugando los brazos con cadencia en serie de cinco y un recorte para cartel que le valió carretadas de aplausos, para con la muleta estar en el tenor mismo que su anterior cerrando con ceñidas manoletinas en las que las afiladas puntas rozaban la tela de la taleguilla con el público batiéndole las palmas.  Cuando el moro le pidió la muerte, en corto y por derecho se fue tras de la espada cobrando entera que provocó derrame ganándose a ley una oreja del isidro.  Vaya tarde redonda que hubiese tenido de haber estado certero con el acero en su primero…  De tres orejas, que sí.

Ahí señores empresarios, ahí hay un torero de la montera a las zapatillas, triunfador absoluto de una plaza de la categoría y el fuste de la guadalajarense, desde novillero incipiente al ahora consumado matador que ya es.  ¡Atención con él..!  Toros y más toros habrá que dársele y…  Y un taurino con visión, esperanza y confianza que le lleve porque la cuerda torera de Rivera es de quilates.  Que así siga, que sí…

Tenía deseos de volver a ver a Aldo Orozco luego de una campaña en la que los triunfos en plazas de menor rango proliferaron y…  Y grata sorpresa al encontrarme con un torero más asentado, con reposo y el valor que siempre le ha caracterizado intacto.  Con un concepto de más relajamiento, pechó primero con el castaño muy bien armado de Pablo Moreno al que había que sostener en pie sin someterlo para nada habiendo lucido en verónicas y enfrentando en la zarga la blandenguería que le impidió lucimiento en faena por los dos lados cerrando con bernadinas y cuando tenía un apéndice ganado, cobrando un bajonazo, -- se va desde que se perfila y no encela con el engaño el que estrella en el testuz resultándole por lógica la estocada defectuosa quedó en aplausos lo que pudo ser premiación.

Con el quinto se entregó Aldo con un quite por gaoneras echándose la capa a la espalda embarrándose de toro escuchando la ovación.  Muy torero con banderillas Fermín Quiroz que haciendo la suerte clavando en la cara y saliendo al paso, como debe de ser sin el apresuramiento de la carrera, saludó desmonterado.  Con la flámula Orozco se mostró empeñoso y con tesón pero sin alcanzar lucimiento mayor más que en pases aislados, pasando la pena negra con el acero con aviso sonoro con tres pinchazos y cinco golpes con la espada corta de descabellar.

Y sí, vino el “brujo de Apizaco” con sus “genialidades” que tanta atención llaman como incluir en su atuendo color melón con pasamanería en blanco, medias blancas, puro en la boca y sarape de Saltillo a guisa de capote de paseo partiendo plaza a su usanza y maneras con paso arrastrón y cambiando ritmo a la mitad del desfile.  Sabe, ni duda cabe, jalar las miradas del público espectador pero…

Pero todo la “magia encantada” se acaba en cuanto sale el toro…

Y tuvo, debo decirlo, el lote más propicio con un berrendo alunarado, botinero, capirote y veleto, casi cornipaso de cuerna con un sombrero de charro para quitarle el hipo a cualquiera, cuanto y más a un torero con una sesentona de años y una condición que dista con mucho de ser la óptima.  Desmontó al piquero que cayó de cabeza llegando al último tercio manso, noblote, claro y suavón, muy para lo que necesitaría Rodolfo Rodríguez “El Pana”, quien con pocos y aislados pases lo desaprovechó despenándolo de pinchazo y entera en el rincón para pititos.  Con el cuarto el veterano estuvo dubitativo, sin recursos ni plan sin fijar las plantas ni para entrenar cobrando otra entera rinconera escuchando, aquí sí, la rechifla sonora y cuando algún seguidor cachondo le pedía que regalase un toro, las voces estentóreas respondieron: ¡No…  por favor…No..!

Cierre de puertas y posible reanudación hasta mediados del segundo mes del 2010.  Ya se verá…

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