Pero además de su vínculo con la federación, Selena tiene un lazo más fuerte que la une al deporte del golf: su hijo Mauricio Azcué, quien en este momento se encuentra en la primera posición del torneo."Aprendí a jugar golf, a los 18 años, fue tanta la pasión que nos nació a mi esposo y a mí, que decidimos enseñarles a nuestros tres hijos; Mauricio es el más grande de ellos y empezó a jugar desde pequeño, lo sacábamos al campo del Club México, de donde somos, jugaba con bastoncitos de plástico, desde entonces ha sido una pasión total la que él ha tenido con el golf" comenta la señora Azcué.De sus otros dos hijos, Bruno y Natalia, solamente la más pequeña es la que entrena con el claro objetivo de convertirse en profesional como su hermano, ya que Bruno prefirió la escuela; por lo que con quien más tiene contacto, por los torneos realizados en México y por su trabajo, es con Mauricio."Es un orgullo total porque yo sé todo el trabajo que hay detrás, sé todo lo que practica, sé sus ilusiones, sé cómo se esfuerza por lograrlo, y conforme se va acercando a su meta, más gusto me da. Nosotros lo que hacemos es alentarlo para que no se desilusiones cuando las cosas no salen bien, que siga trabajando, porque su mente, su técnica y su preparación física tienen que estar bien embonados para que haga un buen papel".Selena reconoce que su trabajo le encanta, ya que puede realizar tanto sus labores profesionales como familiares, pero contrario a lo que se podría pensar, no lo sigue en sus recorridos en el campo, pues se pone sumamente nerviosa, prefiere esperar a verlo ya que firmó su tarjeta.EL INFORMADOR / ROGRIDO VELÁZQUEZ