Viernes, 24 de Enero 2020
Deportes | A propósito por Jaime García Elías

* Dignidad

A propósito por Jaime García Elías

Por: EL INFORMADOR

El tema del rompimiento de relaciones entre la Federación Mexicana de Futbol y el bloque sudamericano --la poderosa Conmebol--, debe despojarse de las dramatizaciones que en primera instancia lo acompañaron, y ponderarse en su justa dimensión.

Lo más probable es que se limite a ser un distanciamiento pasajero, como tantos que se dan en las relaciones entre seres humanos. Difícilmente será un divorcio irreconciliable.

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Por supuesto, los dirigentes del futbol mexicano estaban en todo su derecho e hicieron bien en tomar la iniciativa. Si el pretexto de la emergencia sanitaria que esgrimieron los dirigentes del Sao Paulo de Brasil y el Nacional de Montevideo para no querer jugar en México sus partidos de la Copa Libertadores ante Guadalajara y San Luis, respectivamente, carecía de validez porque ningún organismo internacional --la Organización Mundial de la Salud, por ejemplo-- había dispuesto medidas discriminatorias con respecto a México, los federativos mexicanos tenían la opción de llevar el conflicto a la FIFA.

La decisión unilateral de cortar por lo sano, abandonar la Copa Libertadores y demás competencias auspiciadas por la Conmebol, abonaron un punto a favor del futbol mexicano. En cuestión de dignidad, puso el marcador a su favor por 1-0. La medida, además, puso la pelota en la cancha de las federaciones sudamericanas: con todo el prestigio que tiene la Copa Libertadores y con todo el indudable beneficio que ha dejado a los equipos mexicanos que han participado en ella desde que se les permitió hacerlo, probablemente haya sido aun mayor el beneficio que la Libertadores y sus habituales protagonistas hayan recibido merced al concurso de los equipos mexicanos.

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En efecto, especialmente en el aspecto financiero, la participación de los equipos mexicanos se tradujo en ingresos por concepto de publicidad y derechos de transmisión, que dieron vida a un certamen que, desde esa perspectiva, languidecía a ojos vistas.

De ahí que lo más probable es que, cuando se den las condiciones para evaluar las consecuencias del rompimiento, se entienda que perdió más el burro cuando le cortaron el rabo que el rabo cuando le cortaron el burro, y se den los pasos --sin el pretexto, ya, de la satanización de jugadores y aficionados mexicanos a raíz de la epidemia de influenza, que será cosa del pasado-- orientados al restablecimiento de relaciones.

Después de todo, en este mundo matraca lo único definitivo sigue siendo la muerte.

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