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Martes, 21 de Agosto 2018

Cooperación de EU y Rusia en la EEI cumple 20 años

La alianza de los rivales en la Tierra se sobrepone a intereses políticos y consolida el objetivo científico

Por: AFP

Rusos y estadounidenses esperan continuar su alianza en la EEI hasta 2024. AFP

Rusos y estadounidenses esperan continuar su alianza en la EEI hasta 2024. AFP

Han pasado 20 años desde que Estados Unidos y Rusia cooperan en la Estación Espacial Internacional (EEI), una asociación fructífera en las antípodas de sus tensiones en la Tierra, exacerbadas por las crisis en Siria o por la injerencia rusa en las elecciones estadounidenses en 2016.

El certificado de nacimiento de la EEI data del 29 de enero de 1998. Ese día, 16 países firmaron en Washington acuerdos de cooperación para diseñar, construir y utilizar el laboratorio en órbita, con un costo de 100 mil millones de dólares.

Los estadounidenses y los rusos han sido desde el principio los principales socios de lo que es el proyecto espacial más grande del mundo. También participan en el programa la Unión Europea –con 11 países signatarios–, Japón, Canadá y Brasil.

El primer módulo, una estructura de 419 toneladas, fue puesto en órbita en noviembre de 1998.

“Creo que la asociación entre Estados Unidos y Rusia sobre la EEI ha estado a la altura de casi todas las expectativas”, estimó John Logsdon, ex director del Washington Space Policy Institute.

“Estados Unidos y Rusia son los dos países que operan la estación con un centro de control en Houston y uno cerca de Moscú”, explica.

De acuerdo con el experto, estos dos países han proporcionado 80% de la estructura y de los equipos, principalmente Estados Unidos, aunque Rusia ha aportado elementos importantes.

“La estación no habría podido funcionar durante los últimos siete años sin las naves rusas Soyuz” para transportar a los astronautas estadounidenses, rusos, japoneses y europeos que, en equipos de seis, han asegurado una presencia humana permanente a bordo.

Desde el final de su programa de transbordadores espaciales en 2011, Estados Unidos depende exclusivamente de las Soyuz para sus astronautas.

Washington paga 80 millones de dólares por asiento a la agencia espacial rusa, Roscosmos, mientras que las entidades estadounidenses –la NASA, Boeing y SpaceX– desarrollan sus propias naves de transporte, que deberían estar operativas desde 2019. “Todo esto hace que la asociación entre Moscú y Washington sea esencial para que Estados Unidos mantenga la viabilidad de la estación” espacial, resume Logsdon. 

Como los dos países se necesitan mutuamente, “erigieron un muro alrededor de la estación para evitar que los problemas políticos afecten esta asociación”.

Y eso parece funcionar bien, de acuerdo con Bill Barry, historiador de la agencia espacial estadounidense: “En la vida cotidiana, las relaciones de trabajo en la estación espacial son muy positivas” entre estadounidenses y rusos.

Invitación por razones geopolíticas

Para Estados Unidos, la carrera espacial era un medio de integrar plenamente a Rusia en Occidente y alentar la democratización, mientras disuadía al Gobierno de Moscú de exportar tecnologías sensibles a Corea del Norte, Libia o Irán.

“Las razones detrás de la invitación a Rusia a unirse a la Estación Espacial Internacional son geopolíticas y técnicas, pues ese país tiene una gran experiencia en vuelos espaciales tripulados de larga duración”, comentó el ex director del Washington Space Policy Institute, John Logsdon.

Rusos y estadounidenses esperan continuar su cooperación en la EEI hasta por lo menos 2024.

El funcionario de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA) a cargo de la exploración tripulada del espacio, Bill Gerstenmaier, indicó la semana pasada al Congreso de Estados Unidos que la entrada en servicio en 2019 de las naves de transporte de astronautas de Boeing y de SpaceX no afectaría las relaciones ruso-estadounidenses en este programa.

“Las operaciones de la estación espacial aún requerirán la presencia de miembros de la tripulación rusos y estadounidenses, así como de las tres naves para transportarlos”, afirmó.

Otra señal de la voluntad de continuar con esta cooperación a largo plazo: estadounidenses y rusos anunciaron en septiembre un acuerdo de principio para cooperar en un programa llamado “Deep Space Gateway”, dirigido por la NASA, para construir la primera estación espacial alrededor de la Luna.

Desde la guerra fría

La cooperación espacial entre la Unión Americana y Rusia se remonta a la Guerra Fría con un acuerdo en 1972 para un uso pacífico del espacio que permitió un vuelo conjunto Apollo-Soyuz en 1975.

Pero fue especialmente en la década de 1990, después de la disolución de la Unión Soviética, cuando rusos y estadounidenses intensificaron sus relaciones en el sector aeroespacial, según Bill Barry, historiador de la NASA.
 

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