Domingo, 12 de Octubre 2025

Fresco y delicioso aroma en casa

Por: El Informador

CALZADO LIMPIO. Cuidarlo y preservar su buen olor es clave. ESPECIAL

CALZADO LIMPIO. Cuidarlo y preservar su buen olor es clave. ESPECIAL

Conservar un aroma fresco y ligero en la ropa y el calzado es un reto constante, con todo y que nuestros hábitos de higiene sean los más adecuados.

Es probable que en más de alguna ocasión te hayas dejado llevar por la mercadotecnia para adquirir un producto que promete que un determinado aroma permanecerá durante horas —a veces hasta durante días—, en tu hogar o espacio de trabajo, sin embargo, nada sustituye una buena limpieza e inspección.

El primer paso es detectar si hay algún olor desagradable en tu entorno. Es común que las zonas cercanas a las cañerías, desagües (cocina, regadera, área de lavado) y grifos, sean las más propensas a presentar olores de humedad o suciedad, y por ende, nuestra ropa y cabello “atrapan” esos olores si permanecemos mucho tiempo ahí.

En el caso de la ropa, hay diversos factores que provocan que conserven olores desagradables o pierdan por completo esos activos aromáticos que tienen los suavizantes o jabones de ropa. Intenta dejar secar por completo tus prendas después del centrifugado o secado directo al sol. Es lógico que si doblamos y guardamos la ropa mojada, el olor húmedo será el primero en aparecer y hasta posiblemente los textiles se “piquen”. Tenemos que revisar costuras, áreas de axila, puños y dobleces gruesos que tardan más en secar.

Ventilar diariamente la habitación en donde tienes tu guardarropa es indispensable para que conserve un aroma fresco o al menos neutro, pero si no tienes la ventilación natural suficiente o conectar un ventilador te resulta caro, los guardapolvos o bolsos especiales para vestidos y blancos son perfectos para evitar que “atrapen” olores feos.

Pasos de frescura

El calzado es uno de los accesorios que son el cliché de los olores desagradables, aunque mucho influye su material de fabricación y su diseño. El cómo los usamos y el aseo que les damos a los zapatos de uso diario es básico para evitar malos olores, infecciones y hongos.

El calzado de plástico y con diseño bastante cerrado al pie tiende a generar olores de humedad y suciedad, en especial si tu piel es sudorosa. Los zapatos de piel o en combinación con sintéticos suelen presentar un peculiar olor aunque sean nuevos, pero con su uso progresivo su característico aroma a nuevo se transforma en “viejo”, “un poco amargo” y nuevamente de “humedad”.

Lavarlos a mano al menos cada mes te ayudará a reducir sus olores, especialmente si los usas para actividades deportivas o que te provoquen sudar. Usar plantillas —hasta de esas que venden en farmacias y autoservicios— es buena idea. Eso sí, se lavan por separado.

Si no te convence lavar tu calzado por temor a que se dañe, utilizar talco en tus calcetines o directamente en la plantilla también te brindará un aroma fresco o neutro, pues existen marcas que ofertan aromas florales o mentolados, por ejemplo.

Trucos para la limpieza

• No tires las bolsitas de té de manzanilla, déjalas secar completamente y después coloca una en cada zapato durante la noche; te ayudará a retirar olores de humedad y generar un aroma neutro.

• Si tienes que guardar forzosamente tus zapatos después de usarlos, puedes colocar un poco de talco, principalmente en la zona de las puntas de los dedos.

• Procura utilizar ropa interior de algodón y en colores claros. Los textiles sintéticos y con demasiados estampados plásticos ayudan a generar olores de humedad, suciedad y sudoración en tu zona íntima.

• Los desodorantes en barra y en presentación “roll-on” suelen conservar mejor su aroma en cuerpo.

JL

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