El Parque de la Revolución luce una nueva imagen tras su proceso de rehabilitación. Con una inversión superior a los 20 millones de pesos, el Gobierno de Guadalajara concluyó la restauración de los elementos arquitectónicos originales diseñados por los hermanos Barragán, con el objetivo de consolidarlo como un espacio público incluyente y aprovechado por toda la ciudadanía del Área Metropolitana de Guadalajara.Entre las principales acciones destacan la restauración de bancas, luminarias, suelos, área lúdica y los mosaicos de la estación del Tren Ligero, así como la intervención en calles aledañas.En López Cotilla se construyó la Plazoleta de la Diversidad, mientras que Marcos Castellanos será renombrada como Paseo de la Arquitectura, en un reconocimiento a las fincas de valor artístico que alberga. Además, se plantaron 160 árboles y más de 100 mil especies vegetales, se rehabilitaron jardineras y se habilitaron nuevos senderos para fomentar el uso de las áreas verdes.El titular de Obras Públicas, Juan Carlos Arauz, informó que también se modernizó la infraestructura eléctrica al trasladarla al subsuelo, lo que permite una imagen urbana limpia. Subrayó que se respetaron el diseño y los colores originales del parque, mediante trabajos de conservación en elementos emblemáticos como el kiosco, el paraguas, las fuentes, los juegos infantiles, la refresquería y los muros.Por su parte, los comercios de la zona acordaron mejorar sus fachadas para contribuir a la renovación del entorno. Y se retiraron las pérgolas de Marcos Castellanos, se conectaron áreas de juego y se instaló un piso de caucho para mayor seguridad.Con la reapertura, el Ayuntamiento prepara una agenda de actividades culturales, deportivas y recreativas gratuitas, además de recorridos guiados y talleres que buscan fortalecer la economía local y reactivar la vida comunitaria de la zona. Como parte de las obras de restauración del Parque de la Revolución, el Gobierno de Guadalajara aprobó convertir la calle Marcos Castellanos en el Paseo de la Arquitectura, como un homenaje a las fincas de valor artístico y patrimonial que circundan el lugar. La propuesta fue hecha por la Academia Nacional de Arquitectura Capítulo Jalisco.Sobre esta calle, ubicada entre Pedro Moreno y López Cotilla, se encuentra un conjunto de edificios del siglo XX construidos por los arquitectos más importantes de la Escuela Tapatía. El objetivo es hacer de Marcos Castellanos un museo al aire libre que invite a recorrer el patrimonio arquitectónico que rodea el parque.En la construcción se cuenta la Casa Barragán —que refleja su etapa de transición hacia el funcionalismo—, Casa Molina —obra del arquitecto Ignacio Díaz Morales—, Casa Rogelio Rubio —diseñada por Rafael Urzúa Arias— y Edificio Alejandro Zohn —inmueble mixto con tres niveles y un pergolado de concreto armado en terraza—.La presidenta de la Academia Nacional de Arquitectura Capítulo Jalisco, Rocío Fernández Villagrán, indicó que buscan que la ciudadanía visite las construcciones y conozca la historia arquitectónica de Guadalajara.Hizo un llamado a que las y los tapatíos cuiden el Parque de la Revolución restaurado y lo que será el nuevo Paseo de la Arquitectura, pues se trata del legado de la arquitectura tapatía, apuntó.“Que la calle de atrás, Marcos Castellanos, sea peatonal, estamos de acuerdo para que puedan visitar todas esas obras, toda la gente que nos visita. Nosotros, dentro de la academia, cuentan con nuestro apoyo para visitar estas fincas […]. Nos interesa muchísimo porque queremos que nos visite gente”, puntualizó.“Ya se escuchan los pájaros cantar”, dijo Genoveva Hernández, vecina del Parque de la Revolución. Sacaba de su bolsa una mandarina que comenzaba a pelar, sentada sobre una banca frente a la calle Marcos Castellanos. Con 65 años de edad, recuerda con nostalgia lo que califica como “los buenos tiempos”: el parque rebosaba de familias y ella, en compañía de sus primas, corría entre los árboles, se caían sobre los arbustos... Ahora, luego de las obras de restauración emprendidas por el Gobierno de Guadalajara, Genoveva aprecia la naturaleza, los árboles, los jardines. Los pájaros gorjean encima de ella.“Tengo recuerdos bien bonitos del parque. Todavía alcancé a traer a mis hijos cuando estaban bien chiquitos a que anduvieran corriendo por aquí. Pero después se desvirtuó mucho: estaba muy sucio, descuidado, grafiteado por todos lados. Ojalá lo podamos mantener así como está, ¿no se ve bonito así?”, cuestionó Genoveva, aunque no esperaba una respuesta. Terminó el último gajo de su mandarina.En un recorrido al que tuvo acceso EL INFORMADOR antes de la reinauguración del Parque de la Revolución, se pudo constatar que el sitio está listo para su entrega, salvo pequeños detalles en las áreas lúdicas y pisos, que serán concluidos esta semana, afirmó el director de Obras Públicas, Juan Carlos Arauz.Pero las obras forman parte de un programa más grande. En enero de 2025, la alcaldesa Verónica Delgadillo detalló que se emprenderían trabajos de remodelación y restauración de cara al Mundial 2026, aunque con un enfoque de corresponsabilidad y de reapropiación del espacio público.La presidenta ha enfatizado que se trata de un trabajo “artesanal” en el que se respeta el diseño original, pero se le da una nueva cara. Esto también incluye el entorno, como la calle López Cotilla —donde se construyó la Plazoleta de la Diversidad— y la calle Marcos Castellanos, que se convertirá en el Paseo de la Arquitectura gracias a las fincas de valor patrimonial y artístico que circundan el parque.José Olivares. De 77 años de edad, recordaba que las fuentes solían estar llenas de agua. En una de ellas, bromea con el hombre que se sentó a su costado, cayó una vez.“Lo dejaron bien bonito. Te mentiría si te digo cuándo fue la última vez que lo vi así, pero espero que así se quede el resto de mi vida. Que pueda pasar por aquí todos los días y lo pueda ver así. Sentarme en una banca y esperar”.“El olor a marihuana, a basura y a cervezas ‘acabó’ con el parque”, afirmó José. Por ello, en esta nueva etapa, pidió que se respeten los árboles, las flores, los animales y todo lo que contiene el parque. De aliento nostálgico y hasta pesimista, reconoce, expresó que “ya es para la siguiente generación. A nosotros nos tocó verlo bien, y luego verlo muy mal. Ahora que está así es bien bonito verlo y que familias y parejitas vienen a pasar un rato. Les tocará a los jóvenes cuidarlo, nosotros ya vamos de salida”. Suelta una carcajada que hace vibrar la avenida Vallarta.