Ciertas películas parten de una anécdota pequeña y terminan por mostrar -y saber reírse- de una verdad generacional. “Hijo de familia” -actualmente en cartelera- se instala ahí: donde la comedia deja de ser mero entretenimiento y se vuelve espejo. La historia de “Bobby” -un hombre que rebasa los treinta y sigue viviendo en casa de sus padres- podría leerse como una premisa ligera. Pero la película encuentra en esa situación una entrada hacia temas más amplios: la dificultad de independizarse, el miedo a madurar, el apego familiar, la comodidad como trampa y, en el fondo, una ciudad que cada vez expulsa más a quienes crecieron en ella.En entrevista con EL INFORMADOR, el director Rafa Lara y los protagonistas Ianis Guerrero y Alicia Jaziz, compartieron cómo la película aparece como una lectura afectiva y crítica de un fenómeno muy reconocible en México.La comedia, en este caso, no fue una elección superficial, sino una forma de abordar una realidad actual, sin cancelar tampoco el placer de verla en comunidad.Para Rafa Lara, lo decisivo fue descubrir que la película tenía algo más que una premisa simpática. “Es una película que, siendo una comedia, habla de cosas trascendentes, humanas, actuales. No era una comedia superflua”, dice el director. “Para mí, una buena comedia debe partir de premisas muy serias, humanas y universales”. La historia, sin embargo, no surgió primero desde la dirección, sino desde una observación concreta. Ianis Guerrero recuerda que la chispa inicial vino de una experiencia reconocible, casi doméstica, que rápidamente se volvió estructura dramática. “Me empecé a documentar sobre este fenómeno, que se vive distinto en diferentes países, pero me di cuenta de que en México es probablemente donde más tarde nos vamos de casa de nuestros papás”, dice el protagonista.Ese punto de partida le permitió a Guerrero pensar la historia no desde el juicio, sino desde una mezcla de ironía, observación social y empatía. La película reconoce que detrás de ese “hijo de familia” hay muchas causas posibles.“Están estos hombres que no quieren terminar de crecer, que quieren seguir sin madurar. Todo el mundo crece, pero no todos maduran. También hay razones económicas: cada vez es más caro vivir en la ciudad, sobre todo en zonas céntricas y bien comunicadas. Otras razones son la comodidad, porque muchas veces estos hombres no quieren dejar la cobija calientita, a mamá, la cama, la ropa bien tendida. Y también hay un cierto miedo a lo desconocido, miedo a rentar, a buscar una vida fuera de esa comodidad”.“Hijo de familia” fue filmada en Guadalajara, y su historia ocurre en la ciudad. Así, aparece como cuerpo vivo.Para Rafa Lara, filmarla en la ciudad fue una decisión central desde el comienzo. “Fue de las primeras cosas que teníamos muy claras, y que yo, como director, quise plantear: que fuese Guadalajara, no nada más la locación dramática de la película, sino además un personaje más. La película es conscientemente un homenaje visual, cinematográfico y sonoro a Guadalajara”, aseguró.Lara, que se asume tapatío por adopción, explica que había una intención pendiente desde hace años: filmar aquí con un equipo consolidado y con una mirada local que no cayera en el cliché. “Nací en la Ciudad de México, pero me considero tapatío por adopción. Crecí en Guadalajara. Durante muchos años en mi carrera traté de hacer alguna cosa en Guadalajara, pero no había las condiciones”.Pero además hay una razón más profunda: la estructura familiar que retrata la película se siente particularmente legible en Guadalajara.“La película habla de las familias tradicionales, de esas familias más unidas, más ‘muégano’, como decimos. Y ese fenómeno es más común en Guadalajara incluso que en Ciudad de México. Guadalajara es más tradicionalista. Por todas esas razones, Guadalajara era el punto perfecto”, dice.Ianis Guerrero, por su parte, también subraya ese vínculo afectivo con la ciudad y con su comunidad artística. “Estoy enamorado de Guadalajara. He regresado a filmar varias veces. Estoy enamorado de la ciudad, de la gente, del ambiente, del talento brutal que hay ahí. Le competimos a cualquiera en México y fuera de México”.PARA CINÉFILOSCine Mayahuel, en Guadalajara. Cine San Javier, en Arandas. Cineteca FICG, en Zapopan. Cine + Lago, en Ajijic. Cineplex, en Atotonilco el Alto.A juicio de Ianis Guerrero, la comedia no es un género menor ni un simple vehículo de entretenimiento. Es una manera de construir comunidad. “Es una película para compartir en familia. Y yo creo que eso, como sociedad mexicana, es muy necesario, muy rico. Esa parte del cine para mí es vital. A diferencia de las redes sociales, que son totalmente personales, una película es de la sociedad, de la comunidad. La comedia para mí es un género noble, bello, y además la risa te baja la guardia”.La película tuvo un primer recorrido en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara, donde apareció en Selección Oficial en el 2025. Para la actriz Alicia Jaziz, ese paso tiene un valor importante: desmiente la idea de que la comedia está peleada con la calidad cinematográfica. “De repente pareciera que se minimiza o subestima la comedia como si fuese algo menos cinematográfico, menos artístico”, dice. “A mí, hacer comedia me parece bastante complejo. Creo que conlleva un conocimiento de causa, una técnica, una dramaturgia, una forma, y una sensibilidad muy especial”.Lo que más celebra del paso por festival a las salas es la experiencia del cine como algo compartido: el acto mismo de ir al cine. “Me encanta que regresemos también a la cultura de ir al cine. Para mí es algo muy bonito: ir, hacer la fila, comprar las palomitas, invitar gente, sentarte en el cine y decir ‘nos vamos a dar esta hora para ver esta peli’. Me gusta mucho esa experiencia, porque la hemos perdido con tanto teléfono, con tanta cosa. Hemos perdido el estar acompañados de esa forma, el contacto, el reírnos en una sala y contagiarnos”, dice.Cabe señalar que más allá de la crisis de vivienda, del humor y del conflicto familiar, “Hijo de familia” quiere ser también una carta de amor a Guadalajara. Para Rafa Lara la ciudad no es un simple escenario, sino un reflejo de su propia historia afectiva con ella. La película se permite ser local sin dejar de ser legible en otras partes; “Hijo de familia” apuesta por una ciudad distinta, por una familia asfixiante y amorosa, por un hombre que tarda en irse, y por las risas. CHARLA CON CONSTANZA ANDRADEEn paralelo, la actriz tapatía Costanza Andrade comparte su experiencia dentro del proyecto y señala que su estreno representa más que un paso en la vida de una película: es la confirmación de un proceso sostenido por la constancia, el trabajo colectivo y su amor por el cine en salas.“Ver una película en cines es toda una experiencia… Yo veo poco streaming, la verdad, porque me gusta ir a las salas. Creo que conservar esa tradición es muy importante”, afirma la actriz.La cinta aborda con humor la historia de un joven que supera los treinta y sigue viviendo con sus padres. Andrade reconoce en esta premisa un reflejo generacional: “Muchos compañeros de mi generación… viven esta situación. Y no es que no quieran independizarse: muchas veces no pueden”. De hecho, desde la comedia, la película evita juicios y propone una mirada cercana sobre temas como la dependencia familiar, la madurez emocional y las tensiones contemporáneas.Costanza llegó al proyecto por invitación del director, con quien ya había trabajado, aunque pasó por un proceso de casting. Describe el rodaje como una experiencia marcada por la colaboración y la libertad creativa: “Fue divertidísima… en un arte comunal como el cine eso es importante: con quién trabajas”. Destaca además la dinámica con Lara: “Tienes mucha libertad de proponer, de improvisar, de equivocarte… y también sabe lo que quiere”.Esa visión colectiva del cine se refleja en su método actoral. Andrade busca personajes que le permitan explorar y construir capas más allá del guion: “Aunque el personaje parezca plano en papel, a mí me toca darle capas de humanidad… para que se sienta real y no como calcomanía”. En la película interpreta a “Melissa”, a quien define por su dulzura, paciencia y valentía dentro de un entorno laboral dominado por hombres.Su proceso creativo es profundamente sensorial. “Con ella trabajé mucho con el color amarillo… Soy intensa: trabajo mucho con imágenes, hago collages”, explica. Incluso, recurre a metáforas íntimas para habitar al personaje: “Para mí ella era una abeja”. Para la actriz, cada papel es un misterio que se resuelve desde la intuición y la imaginación.Su vocación surgió desde la infancia, primero a través del ballet. El punto decisivo llegó al ver “El laberinto del fauno”: “Ahí me di cuenta de que la niña que trabajaba: era actriz… ‘Yo quiero hacer eso’”. Años después, formalizó su formación en teatro musical en Guadalajara. Desde entonces, sigue una máxima personal: “Follow the bliss”, de Joseph Campbell, que traduce como “sigue tu gozo”.En cuanto a sus aspiraciones, Andrade busca personajes complejos y con contradicciones, inspirada por actuaciones que implican entrega total. También manifiesta interés en desarrollar sus propios proyectos: actualmente escribe y produce una película en la que será protagonista.Añade que Guadalajara ocupa un lugar central en su historia personal y en la película. La ciudad aparece como un espacio vivo, con sus tensiones entre arraigo y crecimiento. La actriz describe su relación como ambivalente: “Siento que Guadalajara me expulsó”, aunque reconoce que el trabajo le ha permitido reconciliarse: “Esta película es una reconciliación, es un abrazo a Guadalajara”.Finalmente, su expectativa con “Hijo de familia” es clara: “Quiero que se la pasen muy bien… Que se rían, que salgan con un feeling good”. Sin ser panfletaria, la película propone reflexionar sobre la familia, la empatía y el presente, dejando una huella ligera pero significativa.