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Martes, 15 de Octubre 2019

Cabezas humanas en un bar: el día que marcó a Michoacán

El hecho del 6 de septiembre de 2006 es un referente de la violencia con la que se declararon la guerra los grupos del crimen organizado con presencia en la entidad

Por: SUN

Hasta que rodaron las cabezas en el Sol y Sombra, Michoacán fue la alerta de inseguridad para el país. SUN/D. De la Vega

Hasta que rodaron las cabezas en el Sol y Sombra, Michoacán fue la alerta de inseguridad para el país. SUN/D. De la Vega

Era la una de la mañana del miércoles 6 de septiembre de 2006 cuando la noticia empezó a correr como pólvora: las cabezas de cinco personas habían sido tiradas en un centro nocturno de la ciudad de Uruapan, Michoacán.

Esa madrugada, cerca de 20 sujetos irrumpieron en el bar Sol y Sombra, lanzaron disparos al techo y amenazaron a las bailarinas, al personal del lugar y a los clientes. Después, vaciaron las bolsas negras de plástico y el horror invadió la pista de baile: el contenido eran cinco cabezas humanas.

Los sujetos armados salieron del lugar y huyeron en tres camionetas: una pickup color gris y dos Cherokee verdes. La policía llegó 40 minutos después, pese al reporte.

Aunque ese hecho criminal ha sido referente del inicio de la violencia a mayor escala en la entidad michoacana, lo cierto es que no fue el primero. Tres días antes una mujer fue decapitada en otro punto de ese municipio.

La víctima, conocida como "La Jefa", por ser tratante de mujeres y narcomenudista, fue asesinada, decapitada y abierta desde el pecho hasta el vientre. Estaba embarazada. El cuerpo fue abandonado en el puente de Jicalán, a la altura de la colonia Delicias, en ese municipio ubicado a 110 kilómetros de la capital michoacana.

Según las investigaciones la mujer fue asesinada por invadir con su droga zonas de distribución del grupo criminal contrario. "La Jefa" utilizaba taxistas, sexoservidoras y sexoservidores. Fue descubierta y, como consecuencia, asesinada con crueldad.

El inicio

Las autoridades ministeriales en turno explicaron que ahí inició todo, ya que "La Jefa" era pareja sentimental del capo Carlos Rosales Mendoza "El Tísico". El cártel de La Familia Michoacana, que fundó Rosales Mendoza, responsabilizó del asesinato a sicarios al servicio del Cártel del Milenio y/o Cártel de Los Valencia.

Ese asesinato marcó el inicio de la crueldad y la violencia con la que se declararon la guerra y disputaron los dos grupos del crimen organizado con presencia en la entidad. La guerra fue entre los cárteles encabezados por Armando Valencia y Carlos Rosales (detenidos por narcotráfico, pero que aún operaban).

Un mes antes, en agosto de ese 2006, ya habían sido asesinadas 88 personas en el estado, de las cuales, cuatro fueron decapitadas y cinco más desmembradas. Las 79 restantes fueron asesinadas a tiros, de acuerdo con los registros de la entonces Procuraduría de Michoacán, que le atribuyó los homicidios a ese narcoantagonismo.

La violencia y los asesinatos se dispararon desde finales del año 2002, pero Michoacán no era un foco de atención hacia el exterior de su territorio. Hasta que rodaron las cabezas en el Sol y Sombra, Michoacán fue la alerta de inseguridad para el país. Ahí se anunció la creación del cártel de La Familia Michoacana.

El gobernador de ese entonces, Lázaro Cárdenas Batel, del Partido de la Revolución Democrática (PRD), canceló su asistencia a los actos públicos para los siguientes días. Ningún funcionario hacía declaración sobre lo acontecido, pero al siguiente día de lo ocurrido, en un evento, el secretario de Gobierno, Enrique Bautista Villegas, expuso que "el estado y las instituciones ya habían sido rebasadas por la violencia".

El funcionario confirmó que se trataba de actos de barbarie nunca antes vistos en la entidad y que el mandatario Cárdenas Batel ya había viajado a la Ciudad de México para pedir el apoyo de la Federación. Eso confirmaba que, ya desde antes, la violencia se había apoderado de Michoacán, a mayor escala, resultado de la ruptura de Valencia y Rosales, en el interior del Cártel del Golfo.

Inés Oseguera, primera esposa de "El Tísico" y con quien procreó un hijo, se había enamorado de Armando Valencia. Ahí se marca el inicio de una cruenta guerra que no ha terminado. Carlos Rosales, con el apoyo de Osiel Cárdenas Guillén —quien le mandó un grupo de sicarios de Los Zetas—, empezó el sanguinario combate para acabar con quien de ser su paisano y socio, se había convertido en su más odiado enemigo: Armando Valencia.

Armando Valencia y su familia huyeron de Michoacán; fue respaldado y protegido por el Cártel de Sinaloa —como hasta ahora— e inició con el grupo Cártel de Guadalajara, que después se convirtió en el Cártel Nueva Generación.

La escisión posterior de La Familia Michoacana dio paso a Los Caballeros Templarios, cártel que encabezó Nazario Moreno González "El Chayo". Grupo criminal que fue acabado por los grupos de las autodefensas en el año 2013.

Después regresó la violencia cuando Los Viagras fundaron su propio cártel, y uno de los municipios que controlaban era el de Uruapan. La rivalidad de esa organización de los hermanos Sierra Santana con la del Nueva Generación inició en la frontera michoacana y tapatía.

Después se extendió a Uruapan y a la región de Tierra Caliente, donde se disputan el territorio y donde esa guerra ha dejado decenas de muertos en el camino.

Resultado de ese antagonismo criminal, en los últimos dos años la violencia arreció, escaló y han sido más constantes los ataques armados y multihomicidios, que iniciaron en Uruapan y se han extendido a todo el estado.

Desde el pasado 19 de mayo que el enfrentamiento entre el Cártel Nueva Generación y Los Viagras dejó 11 presuntos sicarios muertos y dos más lesionados, el municipio de Uruapan no ha dejado de ser sacudido aún más por la violencia.

El pasado 8 de agosto, los cuerpos de 19 personas asesinadas a tiros fueron exhibidos en diferentes puntos de esta ciudad ubicada a 110 kilómetros de la capital del estado. Unas de las víctimas fueron desmembradas, otras decapitadas y otras más colgadas de puentes sobre el bulevar industrial.

Tras el hallazgo de 19 personas asesinadas el pasado 8 de agosto, se desplegó un operativo de fuerzas locales, estatales y federales para reforzar la seguridad en Uruapan. ESPECIAL/MICHOACANSSP/ARCHIVO

El 25 de julio de 2018, un grupo armado irrumpió en una funeraria de la ciudad de Uruapan y disparó contra los asistentes a un velorio, en el cual, ocho personas murieron a tiros y una decena más resultaron lesionadas.

Los hechos ocurrieron sobre la avenida Juárez, caso esquina con Francisco Villa del Barrio de la Magdalena, donde era velada una persona que por la mañana había sido asesinada y abandonada afuera del parque conocido como La Pinera.

Suben homicidios

El primer semestre de este 2019 es el más violento en la historia de Michoacán en materia de homicidios dolosos y, como consecuencia, también para Uruapan, ubicado entre los 10 municipios más cruentos en ese sentido.

Cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública revelan que en Uruapan han aumentado los homicidios de manera exponencial. De enero a junio de este 2019, los asesinatos se han incrementado en 175% en ese municipio ubicado a 110 kilómetros de la capital michoacana.

Mientras que en enero se reportaron 12 homicidios dolosos, en junio se suscitaron 33 crímenes. De los 84 asesinatos registrados en este semestre en Uruapan, 76 se perpetraron con arma de fuego, dos "no especificados", tres con "otro elemento" y tres más con arma blanca. La violencia, sin embargo, no para, a pesar de que se han anunciado varias estrategias de seguridad por parte de las autoridades estatales e incluso de la Federación.

IM
 

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