La mayoría de los votantes católicos estadounidenses apoyaron a Donald Trump en las elecciones de 2024; no obstante, en el amplio espectro político católico —incluso entre los obispos de tendencia conservadora— hay consternación por el ataque verbal sin precedentes de Trump contra el papa León XIV, el primer estadounidense en liderar la Iglesia. León XIV dice que él comparte un mensaje del Evangelio y que no ataca directamente a Trump ni a nadie más con sus llamados a la paz y sus críticas a actitudes que alimentan la guerra. Las valoraciones hacia Trump provinieron del arzobispo Paul Coakley, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, y del obispo Robert Barron, con sede en Minnesota, quien hace apenas unos días aplaudía a Trump como invitado de Pascua en la Casa Blanca. Barron calificó las declaraciones del presidente de "totalmente inapropiadas e irrespetuosas" y lo instó a disculparse. La consternación se extendió a una base aún más sólida de apoyo a Trump: los evangélicos cristianos conservadores. A muchos les indignó que Trump, tras atacar a León XIV en su propia red social Truth Social, publicara una imagen en la que se mostró a él mismo como un salvador similar a Cristo. "QUITE ESTO, SEÑOR PRESIDENTE", publicó David Brody, un destacado comentarista de la Christian Broadcasting Network, quien apoya a Trump. "Usted no es Dios. Ninguno de nosotros lo es. Esto va demasiado lejos. Se pasa de la raya". Para el mediodía del lunes, la imagen había sido retirada de Truth Social. En declaraciones desde la Casa Blanca, el presidente afirmó que nunca tuvo la intención de compararse con Jesús al publicar la ilustración. "¿Cómo se les ocurrió eso?", preguntó. "Se supone que soy yo como médico, haciendo que la gente mejore. Y yo sí hago que la gente mejore. Mejoro mucho a la gente". Sobre su enfrentamiento con el papa, Trump se mostró igualmente desafiante: "No hay nada por lo cual disculparme. Él está equivocado". La disputa del presidente con las comunidades religiosas estadounidenses surge a sólo seis meses de que inicien las votaciones para las elecciones de mitad de mandato, en un momento en que Trump lidia con bajos índices de aprobación y la disensión de su base Make America Great Again (Devolvamos la grandeza a Estados Unidos, o MAGA, por sus siglas en inglés) debido a la guerra con Irán. No obstante, pocos grupos de votantes han sido más leales a Trump —e importantes para su éxito político— que los de la derecha religiosa. JM