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Domingo, 18 de Agosto 2019
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Un elefante blanco en Melrose Park

Por: Jaime Barrera

Un elefante blanco en Melrose Park

Un elefante blanco en Melrose Park

Hace 10 años, en 2009 el gobierno del panista Emilio González Márquez, decidió adquirir una enorme finca para abrir la Casa Jalisco en Chicago, Illinois.

Fue hasta el 2011 que González Márquez viajó a aquella ciudad estadounidense a inaugurarla, luego de un gasto millonario en su adquisición y equipamiento “para fomentar el intercambio comercial y cultural y acercar a los (entonces) más de 700 mil jaliscienses que viven en el área del medio oeste de EU”, dijo en aquella ocasión cuando ya se había nombrado también una amplia nómina de jaliscienses que se fueron a radicar allá para atenderla.

La residencia ubicada en Melrose Park, una muy buena zona de Chicago, pero alejada de los rumbos que habitan la mayoría de los migrantes jaliscienses, se adquirió a un precio de 65.5 millones de pesos (47 millones por la finca; 17 millones en su adecuación; y 1.5 millones en su equipamiento), y tenía un gasto corriente de alrededor de ocho millones de pesos para su operación año con año.

¿De qué sirvió esa millonaria inversión de recursos públicos? No hubo nunca un indicador claro para evaluarlo ni nadie dio ninguna versión de para qué fue útil.

Por eso, a la llegada del gobierno del priista Aristóteles Sandoval se dejó de utilizar y al tiempo se rentó una céntrica oficina para instalar el nuevo Instituto del Migrante Jalisciense, con la vocación de facilitar trámites que requirieran los jaliscienses residentes y la gestión que muchas asociaciones de migrantes hacen a favor de sus comunidades de origen y de organizaciones de la sociedad civil.

A la vez, la adquisición y operación de la Casa Jalisco en Melrose Park entró a la lista de casos de corrupción que empezó a investigar, primero el entonces Contralor Juan José Bañuelos Guardado, y luego su sucesora Teresa Brito, quien sigue en esa posición, y quien terminó la auditoría que desembocó en una denuncia penal presentada el 29 de mayo de 2016 por peculado, y desvío y aprovechamiento indebido de atribuciones y facultades. Eso debido a que se acreditó la compra a sobreprecio, y lo más delicado, que la finca de Melrose Park no era la misma que se había autorizado comprar en el consejo de Jaltrade.

El gobierno del emecista Enrique Alfaro pareció no darle importancia a esta denuncia de su antecesor, al grado que acudió a Chicago el 21 de julio pasado para reinaugurar y poner en operación nuevamente esa residencial oficina.

Pero algo pasó en el camino, que el martes detuvieron a Antonio Gloria Morales, ex dirigente estatal panista y uno de los tres colaboradores más encumbrados en el sexenio de González Márquez, en el que se desempeñó inicialmente como coordinador y luego como secretario de Educación. Culpable o no, sólo Gloria sabe las motivaciones últimas de su detención o si estará dispuesto o no a señalar a los verdaderos responsables de este evidente caso de corrupción que, como excepción a la regla de la impunidad imperante, parece llegar a su recta final.

jbarrera4r@gmail.com

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