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Sábado, 22 de Septiembre 2018

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Reaparece Enrique Alfaro… era hora

Por: Jorge O. Navarro

Reaparece Enrique Alfaro… era hora

Reaparece Enrique Alfaro… era hora

El gobernador electo de Jalisco, Enrique Alfaro Ramírez, reapareció en el mapa después de semanas de ausencia. Indispensable parece su retorno, porque las autoridades entraron en modo de cierre y todo lo urgente parece ir en tobogán rumbo a su agravamiento sin intervención ninguna.

En política, se sabe, no hay espacios vacíos. Donde alguien se retira, otro actor ocupa el lugar, y después de la jornada electoral del 1 de julio, dos dinámicas han quedado muy claras: en el nivel federal, desde el primer momento Andrés Manuel López Obrador empezó a actuar no como “virtual Presidente electo”, sino como Mandatario en funciones. Su amplísima agenda ya abordó el Tratado de Libre Comercio, la relación con Estados Unidos, un programa energético para el país, la agenda de austeridad que pretende extenderse al aparato burocrático federal y a las cámaras de Diputados y Senadores. Además, fijó su postura en torno al esperado fiscal independiente para el país y el establecimiento de coordinadores estatales para operar el presupuesto federal; los miembros de su equipo anuncian un plan de pacificación que empieza por la no penalización de la siembra, trasiego y consumo de la mariguana.

Sus propuestas no reciben aprobación unánime, sino que, por el contrario, ya se discuten en diferentes círculos, pero el futuro Presidente está en todo y ha ocupado el lugar que aceleradamente abandona Enrique Peña Nieto.

¿Y en Jalisco?

En el nivel estatal queda claro que la administración saliente se empequeñece con el paso de las semanas desde que la elección dejó como resultado una aplastante derrota del PRI, partido político en el Gobierno.

Sin embargo, lo que parecía un razonable descanso para Enrique Alfaro, se extendió indefinidamente hasta generar una percepción de incertidumbre que inquieta a diferentes sectores en el Estado, entre éstos la iniciativa privada, donde ven cómo aumentaron los índices delictivos en materia del fuero común, sin que la Fiscalía General atine a poner remedio, y sin que las policías municipales recuperen al menos parte de la coordinación que con todo y ser cuestionada, se hizo presente durante el año previo a las elecciones.

Hay que añadir a esto que al estrenarse la figura de la reelección, los presidentes municipales de Zapopan y Tlaquepaque (Pablo Lemus y María Elena Limón) interrumpieron su tarea como cabezas del aparato de Gobierno, igual que lo hizo Alfaro en Guadalajara. Los presidentes interinos hicieron lo mejor que pudieron, pero fue claro que en diferentes servicios municipales la calidad ha reducido.

Para bien y para mal, Jalisco vive un fenómeno similar al de la Federación. La derrota contundente del PRI, partido político del gobernador Aristóteles Sandoval, inclinó definitivamente la balanza hacia el lado del mandatario electo, a quien las circunstancias le exigen protagonismo y dirección. Las cosas no debieran ser así, pero así funcionan.

Sin embargo, al contrario de lo que ocurrió con López Obrador, aquí desapareció el ganador de la elección y no parece haber sido lo adecuado. En declaraciones recientes, el mandatario Aristóteles Sandoval indicó que ya se hacen ensayos para la entrega-recepción; ha sido muy enfático en eso. La lectura inmediata es que ya quiere irse y dejar en su sucesor la tarea de dirigir al Estado, aunque aún quedan por delante cuatro meses.

Alfaro luchó durante años por alcanzar la gubernatura. Ya es tiempo.

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