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Martes, 18 de Junio 2019
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Lecciones no aprendidas

Por: Andrés gallegos

Lecciones no aprendidas

Lecciones no aprendidas

La contaminación volvió a advertir al deporte profesional y obligó a reprogramar las Semifinales del Torneo Clausura 2019 entre América y León por la mala calidad del aire en la Ciudad de México, mientras en Guadalajara, los incendios continúan menoscabando La Primavera hasta volverla tierra quemada.

Sin embargo, lo anterior no es más que una reproducción regional de un fenómeno a nivel mundial que no solo ha llevado a suspender partidos o entrenamientos, sino a la destrucción de campos de entrenamiento de equipos deportivos, afectaciones a la salud por la mala calidad del aire, o ciudades contaminadas momentáneamente limpias por dos semanas de justas deportivas.

Los fuertes incendios en Galicia, región de España, en noviembre de 2017, acabaron con 49 mil hectáreas de bosque y con la ciudad deportiva y campo de entrenamiento del Coruxo, un equipo de futbol español de la Segunda B (equivalente a la Segunda División de México). Sin embargo, jugadores y directiva abrieron su pequeño estadio para dar cabida y apoyo a más de 500 de los casi 5 mil damnificados del pueblo gallego del mismo nombre.

Un partido de cricket en Nueva Delhi entre las selecciones de India y Sri Lanka se suspendió varias veces porque los jugadores vomitaban por los niveles de smog en el aire, 15 veces superiores a los permitidos por la Organización Mundial de la Salud. Tuvieron que jugar con cubrebocas y recibir continuas asistencias de los paramédicos, de acuerdo a un reporte de The Guardian en diciembre de 2017. La India tiene 22 de las 30 ciudades más contaminadas del mundo, según reporte de Greenpeace.

No sólo en México se suspenden partidos de futbol. En Irán, durante diciembre de 2015, se cancelaron dos juegos de su liga por contingencia ambiental. Teherán, la capital de aquel país, está en el sitio 23 de las ciudades más contaminadas del mundo, siete puestos arriba de la Ciudad de México.

Los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011 no sólo dejaron una Villa Panamericana sin usar y aguas contaminadas por las descargas en la zona de reserva de El Bajío, sino también una contingencia ambiental sin resolver.

De acuerdo a reportes de medios locales del 24 de noviembre de 2011, se anunció la expulsión de 462 mil toneladas de bióxido de carbono durante los Juegos Panamericanos. Para reducir la Huella de Carbono, el entonces gobernador Emilio González anunció una serie de medidas fallidas, entre ellas la creación de una “Comisión Forestal de Jalisco” de la que nunca se volvió a tener noticias.

Esto se extiende a niveles olímpicos. En Japón, están preocupados por reducir la contaminación del aire con miras a los Juegos Olímpicos del 2020 en Tokio. Según un reporte de Japan Times, éste problema provoca 60 mil muertes prematuras cada año en el país del Sol Naciente, a pesar de las leves reducciones en el porcentaje de gases expulsados a la atmósfera. Esta preocupación no fue suficiente para que Río de Janeiro, la sede de las Olimpiadas del 2016, limpiara sus aguas residuales.

Para los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, los chinos llegaron a gastar más de 20 mil millones de dólares en medidas ambientales, pero solo fueron paliativos momentáneos. Años después, la capital china encabeza la contaminación cuyas consecuencias sanitarias le cuestan al país asiático hasta 217 mil millones de euros, según el Banco Mundial.

La naturaleza sigue advirtiendo al deporte. La suspensión de actividades al aire libre es sólo la punta del iceberg de un problema mucho mayor, ¿seremos capaces de resolverlos, no por el partido aplazado del América, sino por el bienestar de nosotros y nuestras familias?.

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