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Sábado, 23 de Marzo 2019

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Hijo de divorciados

Por: Pablo Latapí

Hijo de divorciados

Hijo de divorciados

Esa fue la sensación. Como hijo de padres divorciados, que no se hablan, y cuando está pendiente el pago de la colegiatura.

Ver la imagen la semana pasada de Enrique Alfaro sentado en uno de los sillones de Palacio Nacional, con Andres Manuel López Obrador, y ver a los dos de lo más a gusto fue una muy buena noticia y una especie de relajamiento para el Estado de Jalisco.

Además, se daba a entender que habían estado un buen rato juntos, pero sobre todo solos, sin la interferencia de colaboradores de ninguno de ambos mandatarios, y con todo respeto sin la presencia del superdelegado Lomelí, que no termina de estar claro qué rol va a jugar efectivamente en la relación del Gobierno federal con el Estado de Jalisco.

Habían sido meses de una relación muy tensa, de un Alfaro que buscaba llamar la atención con entrevistas a medios nacionales mostrando su enojo por el nulo trato, y a veces desprecio del centro, hacía Jalisco, esto cuando Alfaro apenas arranca su  mandato.

Ambos se conocen bien. Son dos viejos lobos de mar que han compartido varias contiendas juntos, y salvo por la diferencia de edades, son muy parecidos. Ambos acostumbrados a hacer girar sus equipos de trabajo alrededor de ellos, tomando la mayoría de las decisiones (autoritarios pues), y con una particular forma de comunicar a sus gobernados; uno con la conferencia mañanera, en la que en ocasiones se pierde, y el otro limitado a Twitter (subiendo mensajes sólo cuando lo juzga conveniente) pero teniendo muy poca exposición con la gente de su Estado a través de los medios tradicionales.

Muchas cosas se van a destrabar a partir de esa reunión la semana pasada en Palacio Nacional. (El pago de la colegiatura pendiente, por así decirlo). Se confirmó que el Presidente viene a Jalisco el 9 de marzo y que hará anuncios importantes, que tienen que ver con la Linea 3 (esa que nomás no jala), el rescate de la cuenca del Río Santiago y otras obras de infraestructura necesarias para el Estado.

En esa visita a López Obrador lo recibirán en Guadalajara como una estrella. Hay que recordar que para la Presidencia él ganó aquí en Jalisco y la población fue muy tolerante cuando la crisis de la gasolina, y aceptó hacer largas filas para cargar, muchas veces sin chistar, porque se era parte del combate al huachicol.

Es un enigma el cómo va a tratar esa misma gente en Guadalajara a Alfaro cuando se le vea con López Obrador. Su popularidad no es la mejor, y hasta ahora por librar su batalla en medios nacionales ha estado ausente de Jalisco.

Bien manejada la visita, para Alfaro puede ser un hit, que le devuelva la fuerza que aparentemente ha perdido, y que lo acerque masivamente a su gente.

Está en él.

(platapi.en.i@hotmail.com)

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