Viernes, 09 de Diciembre 2022

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Espacios públicos en ganga

Por: Rubén Martín

Espacios públicos en ganga

Espacios públicos en ganga

La airada protesta vecinal y social que surgió tras conocerse que los shows denominados Calaverandia y Navidalia se iban a celebrar este año en el Parque Metropolitano obligó al Gobierno del Estado a rectificar y anunciar que los espectáculos mencionados regresarían al Parque Ávila Camacho, donde se han celebrado en años anteriores.

Pesó más el cálculo político y las cuentas de cuántos votos podría perder el partido Movimiento Ciudadano en la decisión que anunció el gobernador Enrique Alfaro Ramírez más que una genuina preocupación por el estado ambiental del Parque Metropolitano. 

Los vecinos y habitantes de la Zona Metropolitana de Guadalajara repudiaron la concesión del Parque Metropolitano para el referido negocio de espectáculo no sólo por el potencial daño ambiental a la fauna y flora del parque sino por el generoso negocio que se entregaba a este particular en precio de ganga. 

Como se sabe, la Agencia de Bosques Urbanos del Área Metropolitana de Guadalajara cedió el uso del Parque Metropolitano a la empresa Especies en Expansión SAPI de CV, llamada Alteacorp, en un contrato mediante el cual Calaverandia pagaría 40 mil pesos diarios por uso del espacio Titanes y 35 mil por Jacaranda, para operar del 2 al 19 de noviembre y por el cual pagaría un monto de un millón 350 mil pesos por el evento. Por Navidalia, que operará del 6 al 30 de diciembre, Alteacorp pagaría millón 950 mil pesos. En total, por los dos eventos ingresarían a la Agencia de Bosques Urbanos tres millones 300 mil pesos.

Sin embargo, varios colegas destacaron el contrato de ganga que se signaba con esta empresa privada puesto que el Tabulador de Cobros por Concepto de Derechos 2022 de la Agencia Bosques Urbanos indica que por uso de instalaciones en general para eventos la tarifa diaria es de 70 mil pesos. “Con la tarifa de 70 mil pesos, y considerando que Calaverandia ocupará dos espacios por 18 días y Navidalia por 26 días, el costo por ambas actividades en realidad ascendería a 6 millones 160 mil pesos” (Martín Aquino, Mural, 3 de septiembre).

Por su parte Héctor Escamilla, de Notisistema, escribió que Alteacorp, la empresa de espectáculos pagaría 1.15 pesos por metro cuadrado cuando a los comerciantes ambulantes o tianguistas se les cobra en Zapopan hasta ocho pesos por metro cuadrado.

La polémica que detonó la concesión del Parque Metropolitano para los espectáculos Calaverandia y Navidalia volvió a abrir el debate sobre el uso que el actual gobierno ha dado a los parques y espacios públicos de la Zona Metropolitana de Guadalajara.

Al mismo tiempo que se cuestionaba la concesión del Parque Metropolitano, en Zapopan los vecinos del Parque Altamira lograron echar atrás un contrato que entregaría el parque al particular Mario Berruti para utilizarlo como escuela de tenis privada por varios años. Tras varias semanas de protesta, los vecinos lograron ayer que se diera marcha atrás a la privatización del Parque Altamira.

Aunque la privatización de los espacios públicos se ha acentuado en los gobiernos de Movimiento Ciudadano, esta tendencia viene de lejos. Como ejemplos se pueden recordar el Parque de Arcos de Guadalupe que fue partido a la mitad para entregarlo primero en comodato a un equipo de futbol americano y luego fue vendido a una empresa inmobiliaria que construyó edificios de departamentos y un centro comercial. Aquí no fueron suficientes las protestas y la resistencias que los vecinos llevaron a cabo para oponerse al despojo de la mitad de su parque.

En otros puntos de la metrópoli, la organización de los vecinos y colonos han logrado impedir el despojo de sus parques y bienes públicos, como en el Cerro de la Reina, en Tonalá, donde el Gobierno priista de Jorge Arana pretendía destinarlo para un complejo turístico y comercial que incluía hotel, centro comercial y un teleférico a la cabecera municipal. La oposición de la población ha impedido que este proyecto turístico se lleve a cabo, pero nada garantiza que vuelva a desempolvarse por parte de quienes buscan hacer un negocio con este espacio público.

Así como se privatizan parques y espacios públicos o se entregan en jugosas concesiones, así se entrega buena parte del territorio nacional en concesiones privadas en esta fase capitalista de acumulación por despojo. La buena noticia es que la resistencia organizada de pobladores y vecinos puede revertir estos despojos, como lograron los vecinos de los parques Metropolitano y Altamira. 

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