Sábado, 19 de Junio 2021

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El alfarismo después de mañana

Por: Diego Petersen

El alfarismo después de mañana

El alfarismo después de mañana

Hace poco menos de seis años, en la elección de 2015, surgió en el entorno político de Jalisco la figura de un líder carismático, que se distinguió por la forma de afrontar discursivamente a sus rivales y que se apropió de un partido que no valía nada. Con ello no solo ganó la presidencia municipal de Guadalajara, sino que se llevó consigo toda la zona metropolitana. Aquella noche de celebración del alfarismo en la Minerva apareció el primer signo de ruptura: Alberto Uribe, candidato ganador en Tlajomulco, no acudió a festejar junto al líder Enrique Alfaro. En la euforia, los alfaristas lo ignoraron.

Seis años después el alfarismo parece haber pasado su cenit y comenzado su declive hacia el ocaso. Los que lograron hoy grandes victorias por las siglas de MC poco o nada tienen que ver con el proyecto de unos años atrás. Sin negar que se trata de un excelente resultado para el gobernador, pues sus dos antecesores perdieron Guadalajara en la elección intermedia y con ello la gobernabilidad, y que, a fin de cuentas, todos le deben a Alfaro estar donde están, el futuro político de estas nuevas figuras ya no depende del gobernador. 

Seis años después el alfarismo parece haber comenzado su declive... Los que lograron hoy grandes victorias nada tienen que ver con el proyecto de unos años atrás...

El proyecto político de Lemus y Frangie es anterior al alfarismo. Coquetearon con todos los partidos desde 2012 y finalmente hace seis años Lemus encontró la oportunidad con los naranjas. Contra marea, pues los Tlajomulco boys lo veían como un extraño, se posicionó y hoy es, sin duda, el gran ganador: desde mañana el nuevo proyecto político de una buena parte de los empresarios jaliscienses es Pablo Lemus. Tampoco el futuro del partido naranja depende ya, como lo era hace tres y seis años, del carisma de Alfaro. Nuevas figuras en Nuevo León, como Samuel García y Luis Donaldo Colosio, hacen que el peso relativo del gobernador en Movimiento Ciudadano se diluya. 

El alfarismo después de mañana depende así fundamentalmente de dos cosas: de que las posiciones que logre en la Cámara de Diputados resulten relevantes para la aprobación del presupuesto y, sobre todo, que logre convencer a su equipo y a los factores de poder del Estado que es un jugador de alcance nacional. 

Ambas pasan por el tema del federalismo fiscal. Ese es el gran proyecto político del gobernador Alfaro y a partir de hoy su nueva obsesión. La consulta patito que está planeando para agosto va en esa dirección. Seguramente lo veremos promoviendo la consulta más en medios nacionales que locales, porque lo importante no es el resultado, ese lo podemos anticipar desde ya, como en las consultas de López Obrador o las ratificaciones de mandato que organizó el propio Alfaro. El riesgo es que le suceda lo mismo que con la famosa y extinta refundación: que su comprensión y comunicación resulte tan compleja que no emocione ni a los de casa. Eso sería la muerte política del alfarismo.

diego.petersen@informador.com.mx

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