Sábado, 19 de Septiembre 2020
Ideas |

Editorial

Por: El Informador

Editorial

Editorial

Las autoridades del Estado han exhortado a sus habitantes a respetar las medidas de precaución determinadas por los expertos en sanidad y prevención de la pandemia del coronavirus, así como a ser solidarios con los demás habitantes en cuanto al cumplimiento de todas las precauciones establecidas y las que el sentido común nos aconsejen, a fin de evitar el contagio propio y el de los demás, procurando evitar al máximo las concentraciones multitudinarias y guardando la prudente distancia en todas las relaciones con nuestros semejantes.

  • ATALAYA

TV en el siglo XXI, diosa de dos caras

La televisión ayudó a definir al siglo XX, al lograr una unificación o por lo menos un acercamiento a distancia, permitiendo eliminar la distancia física a través de las ondas televisivas y transportando así a los televidentes de manera virtual a los lugares de los hechos, deportivos, sociales, políticos y dramáticos que se han vivido desde su iniciación. Ahora ya se le compite a través de internet, celulares, etcétera.

Pero por desgracia este medio tan eficaz en la reducción ficticia de las distancias y los tiempos, al mismo tiempo representa un serio peligro de aislacionismo y deterioración de sus virtudes de socialización y convivencia. Debe reconocerse desde luego, que es un valioso instrumento de culturización, educación a distancia y comunicación inmediata y basta mencionar a las universidades a distancia, que pueden capacitar técnica y humanísticamente a un número inimaginable de seres humanos.

La otra cara de esta Jano moderna no es ciertamente tan grata y admirable, pues de igual manera la televisión se ha convertido en instrumento de desencuentro para muchos seres humanos.

Si bien al principio se vendía como el vínculo de reunión de la familia a su alrededor, ahora puede llegar a ser la “caja idiota” que enajena a los individuos e impide la conviabilidad entre los diferentes grupos que integran la sociedad humana. Todo a final de cuentas radica en la capacidad de entenderla como un medio y no como un fin en sí misma.

No cabe duda que ha ayudado mucho dando a conocer a millones de personas, tanto el mundo y sus diferentes lugares, como los avances tecnológicos y de descubrimientos, como las exploraciones en el espacio sideral y los mares, por citar algunos ejemplos.

Muchos estudiosos del tema señalan la necesidad de dar más atención a estas situaciones, que pudieran dañar el delicado tejido social de la civilización humana.

por Sergio López Rivera

  • FILOSOFÍA COTIDIANA

Pérdida de tiempo

Sentenciaba Juan Jacobo Rousseau, que el trabajar constituye un deber indispensable para el hombre que vive en sociedad: “Rico o pobre, poderoso o débil, todo ciudadano ocioso es un ladrón”.

¿Cómo la ven?

De ahí la importancia del trabajo que ennoblece. Las virtudes cardinales, nos llevan de la mano en pos de la labor creativa, de la innovación y la actitud por servir a los demás. Y así como a la ociosidad se le ha considerado “la madre de todos los vicios”, la sana y noble ocupación del intelecto o la energía física, propende al desarrollo equilibrado de la mente y la persona.

Simón Pedro –como gustaba firmarse en sus epístolas– al referirse a la “fidelidad a la vocación cristiana”, nos relata una clara concatenación para las nobles virtudes que deberían guiar nuestro devenir vital como seres humanos: “…mostrar en nuestra fe virtud, en la virtud ciencia, en la ciencia templanza, en la templanza paciencia, en la paciencia piedad, en la piedad fraternidad y en la fraternidad caridad.” (2ª de San Pedro, cap. 1, v. del 5 al 7).

¿Y por qué pues, se considerará “ladrón” a quien se abstrae del noble arte del trabajo?

Por el simple hecho de pretender bogar en un navío, sin batir un remo; ir por el camino sin andarlo, hablar sin escuchar, cosechar de huerto ajeno, y gastar sin merecerlo… porque la vida en este mundo es compartible, donde cada cual aportamos en la medida de nuestras capacidades y conocimientos; mas nunca será dable el abstraerse a colaborar por apatía, pereza o indolencia, pues quien deja de hacer, obliga a otro para que reponga aquello que “el ladrón” ha escatimado, cual si robara de una arca compartida.

Vivamos pues –el poco o mucho tiempo que nos quede– con una actitud positiva de noble afán y buen servicio. Aunque, al decir de algún ocioso (por no llamarlo “envidioso”), la “semana de los jubilados” se componga de seis sábados y un domingo.

por Uriel Eduardo Santana Soltero

  • MERCADOTECNIA

Evolución educativa

Clases presenciales están pasando a la historia ante los embates de la tecnología acentuados por la Pandemia y simultánea mayor comprensión de las nuevas generaciones.

Piedra angular para el desarrollo resultan causa y efecto de la tecnología en el tiempo y espacio de mayor y mejor aprovechamiento con efectos primarios y secundarios del entorno y el traslado eficiente y eficaz de comunicación entre magisterio y alumnado.

Todo da formas de evaluación de inteligencia múltiple y particular para la elección de mejores instrumentos y potenciales de instrucción y elección de estudios y estudiantes en el empleo prudente de capacidades propias y de su entorno; que en México sustentan diferencias entre poblaciones y sureñas.

Dios nos guarde de la discordia.

sicp@informador.com.mx
por Carlos Cortés Vázquez
 

Coronavirus

Temas

Lee También