Martes, 02 de Junio 2020
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De picos y predicciones

Por: Diego Petersen

De picos y predicciones

De picos y predicciones

El secretario para asuntos del coronavirus, Hugo López-Gatell, confirmó lo que ya veíamos venir: gracias a las medidas tomadas en los estados de la república, en lugar de una gran ola de contagios que pusiera en crisis el sistema de salud, los picos se desfasaron y tendremos tres olas distintas, con tres picos: uno esta semana, otro hacia fines de mayo y un tercero hacia mediados de junio, donde están Guadalajara y Monterrey, que fueron los que lograron contener mejor los contagios y aplanar la famosa curva. 

Lo que no queda claro es qué sigue, qué significa esto para la vida cotidiana. En Ciudad de México hay quien cree, comenzando por el presidente, que esto ya se acabó y que ganamos la batalla. En Guadalajara nadie tiene claro si el hecho de que el pico de contagios se haya pospuesto a junio significa que tendremos otro mes completo de aislamiento social o si gracias al bajo número de contagios podemos poco a poco regresar a la vida cotidiana, con algunos cuidados. Queda claro que los modelos predictivos son solo eso, modelos, y nadie puede decir a ciencia cierta qué nos espera en el futuro, pero las contradicciones en la información generan incertidumbre y descontrol. Los ciudadanos, como los hijos de familia, terminamos haciendo caso a quien diga lo que más nos conviene, sea el gobierno federal o el estatal.

Abrir la economía sin la certeza sobre los datos de salud es un riesgo enorme; no hacerlo es criminal

Otra cara del virus es el desempleo, que resultó igual o más contagioso. Solo en abril en México se perdieron 550 mil empleos, esto es 440 cada hora, en Jalisco poco más de 40 mil, 56 por hora y estamos lejos de haber llegado al pico de impacto económico. Mayo puede ser mucho peor y si no hay en estos días programas claros y contundentes -que hoy por hoy no se ven- podría seguir varios meses más. En el debate entre el daño a la salud y el económico está claro que hay que anteponer la salud, pero la ausencia de una idea, aunque sea un esbozo, de cuál es el programa económico para salir de la crisis más allá de programas sociales, que funcionan cuando son complemento al empleo pero que resultan un aspirina frente al cáncer cuando un miembro de la familia se ha quedado sin trabajo. Abrir la economía sin la certeza sobre los datos de salud es un riesgo enorme; no hacerlo es criminal.

Pero la cara menos atendida del virus es la información y la comunicación. Cuando los datos no generan sentido y no son comprensibles, lo que generan es confusión y angustia. Da la impresión de que hemos llegado también en estos días al pico de la desinformación.

(diego.petersen@informador.com.mx)

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