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Miércoles, 18 de Julio 2018

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Ahora los europeos quieren ser estadounidenses

Por: Sergio Oliveira

Ahora los europeos quieren ser estadounidenses

Ahora los europeos quieren ser estadounidenses

A finales de los años 90, la marca de lujo Cadillac vivía un dilema. Sus ventas estaban a la baja, como las de toda la industria automotriz estadounidense, pero especialmente en el mercado Premium. Los consumidores buscaban con cada vez mayor frecuencia a los alemanes, en especial los sedanes de Mercedes-Benz, BMW y Audi, en lugar de los tradicionalmente cómodos, poderosos, pero sedientos y cada vez menos glamurosos locales. Cadillac necesitaba definir si su futuro sería similar a su pasado o si buscarían competir contra los europeos a la manera de ellos, con autos veloces, rápidos, no siempre cómodos, pero capaces de lograr muy buenos tiempos de vuelta en Nurburgring.  Y se decidió por eso, por ser un fabricante estadounidense de productos de corte europeo. Hoy, dos décadas más tarde, Cadillac pone en el salón de Nueva York su más reciente producto y éste no es un sedán o un cupé al estilo europeo, sino un muy norteamericano crossover.

No hay nada más dinámico que el mercado y el que quiera ganar en él le irá mucho mejor si pega primero. Ford lo hizo con la Explorer, que fue la gran responsable de popularizar en las ciudades un estilo de vehículo antes solo usado en zonas rurales. Tan exitosa fue que todos los demás tuvieron que entrar al segmento, que hoy ya domina el escenario de toda la industria y así seguirá en el corto y mediano plazo al menos.

La misma Ford, sin embargo, cometió un grave error. Justo después de descubrir tal vez hasta medio sin querer, que el fenómeno de las SUV y crossovers era mucho mayor que el de la Explorer, la marca no supo evolucionar a tiempo su EcoSport, el vehículo que mostró que no solo la clase media alta quería una SUV. Hecha y diseñada en Brasil, la EcoSport era considerada por Alan Mullaly un simple proyecto regional, que necesitaba un estudio de viabilidad global para ver si era viable invertir en ella.

“Timing is everything”

Durante el estudio, la competencia se puso las pilas y de estar sola, la cada vez más envejecida EcoSport ya tenía muchos y varios mejores rivales a su alrededor y fue, naturalmente, perdiendo fuerza y prestigio. Hoy, cuando se renueva y vuelve a ser de los mejores de su categoría, ya pocos le creen, incluso en Estados Unidos donde sí se vende, mostrando que definitivamente era un producto global, algo que solo una persona con nula pasión por los autos como Mullaly no lograba ver. Fue de sus pocos errores, pero sí uno muy importante.
Porque si durante un cierto tiempo se pensó que para estar a la moda en la industria automotriz había que copiar a los europeos, el mercado ya dijo otra cosa. Y ahora resulta curioso ver como los europeos -a excepción de Volkswagen-, japoneses y coreanos reaccionaron más rápido que los mismos estadounidenses para crear productos que el consumidor quería. Y que eran, en esencia, productos cuyo concepto nació en Estados Unidos.

Un estadounidense, Edward Aloysius Murphy, dijo que si algo podría salir mal, saldría mal. Hoy, casi 20 años depués de su decisión de hacer productos similares a los europeos como forma de competir, Cadillac y el resto del mundo ve como son los europeos los que necesitan hacer lo que mejor saben hacer los estadounidenses: SUV y crossovers, provocando entre otras cosas, que Cadillac necesite echar reversa en sus planes.

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