Si en el pedestal de la Glorieta Minerva se proclama que “Justicia, sabiduría y fortaleza custodian a esta leal ciudad”, cabría puntualizar que la cultura (por definición, “resultado o efecto de cultivar los conocimientos humanos”) va implícita en la sabiduría. Y si el presidente municipal de Guadalajara, Enrique Alfaro Ramírez, declaró recientemente –palabras más, palabras menos— que la ciudad “aspira a consolidarse como la capital de la cultura en México”, deberá inferirse que la inauguración, el pasado fin de semana, del Centro de Artes Escénicas de la Universidad de Guadalajara (UdeG), es un paso en ese sentido.-II-Tiempos hubo, relativamente recientes, en que se decía, sin faltar a la verdad, que una de las carencias más notorias de Guadalajara era precisamente la escasez de espacios dedicados a la cultura. El Teatro Degollado (inaugurado hace 150 años), la Casa de la Cultura Jalisciense (de mediados del siglo pasado), dos o tres teatros subutilizados (el Experimental, el “Alarife Martín Casillas” y el del Seguro Social recientemente rebautizado como “Ignacio López Tarso”), a los que se agregaron el “Galerías” y el ex “Cine Diana” reconvertido en Teatro, y más recientemente el Auditorio “Telmex” y el Palacio de la Cultura y la Comunicación (PALCCO) estarían en el catálogo de esos espacios, a los que ocasionalmente se suman algunas iglesias (la Catedral y Santa Teresa, por ejemplo) con motivo de conciertos de órgano.El flamante Centro de Artes Escénicas (denominado “Plácido Domingo” en honor del tenor mexicano más prestigioso de todos los tiempos), provisto de sendas salas para mil 800, 900, 400 y 220 espectadores, respectivamente, se inauguró con la presencia de los ganadores del concurso Operalia –creado y sostenido por Plácido Domingo— y la Orquesta Filarmónica de Jalisco. En el acto, el Rector de la UdeG, Tonatiuh Bravo Padilla, destacó que el CAE “extiende la oferta cultural de la ciudad”; a su vez, el presidente del Patronato del CAE, Raúl Padilla López, sostuvo que, así, “la UdeG ratifica su compromiso con la cultura”, y que “una sociedad culta permite cuestionarse a sí misma”.-III-Que se incorpore un espacio “de Primer Mundo”, propicio para las manifestaciones culturales en toda la extensión del concepto, implica, pues, un compromiso. Si, como dicen, es cierto que “la función crea al órgano”, cabrá esperar que el CAE propicie que vengan tiempos mejores para la cultura.Hasta ahí, sin duda, todas son buenas intenciones…(El asunto, con la venia del lector amable, continuará mañana).