Aunque puede ser una práctica poco común entre los dueños de felinos, cepillarle los dientes a un gato es una actividad fundamental para la salud del animal, ya que previene la acumulación de placa y sarro que pueden generar infecciones graves en órganos vitales.Establecer una rutina de higiene desde edades tempranas representa la mejor estrategia para evitar extracciones dolorosas y costosas intervenciones quirúrgicas.La higiene dental en los gatos no es un lujo decorativo, sino una necesidad clínica que previene la enfermedad periodontal (afección que padece la gran mayoría de los felinos adultos).Al igual que sucede con los seres humanos, los restos de comida y las bacterias forman una película de placa que, de no ser removida, se calcifica hasta convertirse en sarro. Este proceso causa inflamación de las encías (gingivitis) y, en etapas avanzadas, la destrucción del tejido óseo que sostiene las piezas dentales.Expertos en nutrición y salud animal de instituciones internacionales como Purina destacan que "el cepillado regular es la forma más eficaz de controlar la placa". Aunque muchos gatos muestran resistencia inicial al contacto con sus bocas, el proceso de habituación es posible si se realiza de manera gradual y positiva. Ignorar la salud oral del felino puede desencadenar incluso enfermedades cardiacas o renales, ya que las bacterias de la boca pueden viajar a través del torrente sanguíneo hacia otros órganos.Para que el procedimiento no resulte traumático ni para el animal ni para el tutor, se recomienda seguir una metodología basada en la progresión. El primer paso consiste en familiarizar al gato con el sabor de la pasta dental, la cual debe ser obligatoriamente de uso veterinario (las pastas para humanos contienen flúor y otros ingredientes que resultan tóxicos para los felinos al ser ingeridos).Si bien el cepillado es el estándar de oro, existen situaciones donde el temperamento del animal dificulta la tarea. En estos casos, se puede recurrir a soluciones complementarias que ayudan a retrasar la aparición del sarro.El uso de alimentos secos específicos, diseñados con una textura que ejerce una acción de "limpieza mecánica" al masticar, es una herramienta útil. Asimismo, existen aditivos para el agua de bebida y geles enzimáticos que ayudan a controlar la carga bacteriana en la cavidad oral.Sitios especializados en cuidado animal como Tiendanimal señalan que "la observación constante del aliento y el color de las encías permite detectar problemas a tiempo". Un síntoma de alarma es la halitosis intensa o el rechazo al alimento sólido, lo que indica dolor persistente.Es imperativo realizar revisiones anuales con un médico veterinario, quien es el único capacitado para determinar si el paciente requiere una limpieza profesional bajo sedación para eliminar el sarro acumulado en zonas inalcanzables para el cepillado casero.*** Mantente al día con las noticias, únete a nuestro canal de WhatsApp ***MB