Martes, 18 de Mayo 2021
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Hilda Cortés, al rescate de las abejas mexicanas

La supervivencia de estos seres va de la mano con la supervivencia humana, algo que muchos aún no entienden; sin embargo, un proyecto de emprendimiento como el que ella encabeza cobra sentido y protege a las abejas
 

Por: Norma Gutiérrez

OBJETIVO. Para Hilda Cortés el rescate de la miel y su uso responsable, además de los beneficios que otorga el producto, es una actividad que genera movimiento en las colmenas y al mismo tiempo cuida de las abejas. CORTESÍA

OBJETIVO. Para Hilda Cortés el rescate de la miel y su uso responsable, además de los beneficios que otorga el producto, es una actividad que genera movimiento en las colmenas y al mismo tiempo cuida de las abejas. CORTESÍA

SIN MALTRATO. El proyecto de Abeja Reyna no lastima a las abejas, con todo el proceso y cuidado (que lleva más tiempo que la industrialización), respetando el ciclo de la producción natural. Además, se han realizado estudios para conocer a fondo los derivados de la miel en sus distintas ramas.

SIN MALTRATO. El proyecto de Abeja Reyna no lastima a las abejas, con todo el proceso y cuidado (que lleva más tiempo que la industrialización), respetando el ciclo de la producción natural. Además, se han realizado estudios para conocer a fondo los derivados de la miel en sus distintas ramas.

PROYECTO FAMILIAR. Han sido 33 años de cuidar de las abejas y desarrollar una apicultura  sustentable.

PROYECTO FAMILIAR. Han sido 33 años de cuidar de las abejas y desarrollar una apicultura  sustentable.

PRODUCTOS ORGÁNICOS. Los productos derivados de la miel natural están enfocados en la  nutrición, la salud y el cuidado de la piel.

PRODUCTOS ORGÁNICOS. Los productos derivados de la miel natural están enfocados en la  nutrición, la salud y el cuidado de la piel.

SANTUARIOS. Uno de los proyectos de Hilda Cortés es proteger a las abejas gracias al desarrollo de espacios adecuados y evitar malas manipulaciones de ellas principalmente en las ciudades.

SANTUARIOS. Uno de los proyectos de Hilda Cortés es proteger a las abejas gracias al desarrollo de espacios adecuados y evitar malas manipulaciones de ellas principalmente en las ciudades.

Resaltar los beneficios y el emprendurismo responsable que se puede hacer con la miel ha sido de los principales objetivos de Hilda Cortés Pérez, quien en 1987 no solo dio un giro a su vida, sino que también abriría la puerta de proyectos con el potencial de salvaguardar y proteger a uno de los animales clave en la supervivencia humana: la abeja.

Aunque en su momento consideró que hacerse responsable de 150 colmenas sería una idea descabellada siendo ajena por completo a la apicultura, Hilda recuerda que comprar ese centenar de panales a un joven michoacano que estaba por migrar a Estados Unidos, se convirtió en una decisión que, décadas después, no solo la posicionan como una mujer icónica en el mundo de los negocios internacionales en México, pues ahora entre sus metas está el desarrollar santuarios de protección para evitar malas manipulaciones de colmenas en la ciudad.

“Este chico no sabía qué hacer con sus colmenas y entre la plática sobre este maravilloso animal -la abeja- dice unas palabras que me impactaron muchísimo, que las abejas polinizan, que así se da todo lo verde, las frutas y verduras, que la ropa que yo usaba en ese momento de algodón las abejas también tenían mucho que ver. Yo le pedí que me explicara más, pero en presencia de las abejas”.

Decida a conocer el mundo de las abejas, Hilda logró llegar hasta donde aguardaban las que serían sus próximas colmenas, sin embargo, la primera advertencia que escuchó fue que tuviera precaución de las picaduras, pero vivir esa experiencia en carne propia sería la puerta definitiva para descubrir la gran vocación de su vida.

“Yo le dije que quería acercarme aunque las abejas me picaran, y él abrió una de las cajas y veo el manejo esplendido de este grandioso animal, me fasciné. Yo no tenía conocimiento de nada, pero me enamoré y en ese momento decidí a comprarlas. Yo decía que sería apicultora, la gente me decía que estaba loca, que no sabía nada de esto, que si esto era una locura yo entraría a esta locura, porque nadie nace enseñado”.

Hilda habla de las abejas con fascinación y cómo progresivamente dio forma a Abeja Reyna, su proyecto familiar que apuesta por productos derivados de la miel natural para la nutrición, salud y el cuidado de la piel, y al charlar de las diversas etapas que ha enfrentado su emprendurismo, también resalta el cuidado y desarrollo orgánico y sustentable que ha establecido para producir miel sin maltrato animal.

“Lo orgánico es cuando pones una colmena en una tierra que no está añadiendo productos industrializados que contaminan el ambiente y la tierra como los insecticidas. Yo trato de poner las colmenas en tierras sanas que son salvajes, que son limpias. No lastimamos a las abejas, dejamos que tengan su ciclo, yo dejo que ellas se acerquen directamente a la flor, no me gusta que se le añada azúcar, aunque se tarde hasta ocho meses”.

Hilda comparte que parte de los procesos de producción de la miel implica hasta llevar música en vivo a las colmenas para que las abejas estén en un ambiente seguro y cada vez más amigable.

Aprendizaje desde cero

De regreso a Guadalajara, Hilda no solo tendría que aprender a desarrollar el negocio de la miel y buscar aliados en las zonas rurales y mujeres emprededoras, pues a la par llegaría su cuarto hijo, Luis Valentino Ramírez, quien también al paso de los años se ha convertido en una pieza fundamental para el posicionamiento de Abeja Reyna más allá de los estantes de venta, pues la apicultura orgánica de este proyecto también ha hecho en eco en prácticas sin maltrato animal en otras partes de México y el mundo.

“Empezamos a enseñarnos con toda dignidad y respeto a manejar a las abejas. Me fui ganando la confianza, empezamos a poner las colmenas en sociedad, fuimos creciendo a través de 18 cooperativas de Michoacán, Guanajuato y después en Jalisco, así iniciaron estos 33 años que me avalan como una mujer que cuida abejas”.

Conforme Hilda aprendió de los procesos de la miel y el estado natural de ésta, en sus recorridos a diferentes mercados y puntos de venta se topó con una realidad que también la impulsarían a proponer una apicultura sustentable, libre de químicos y totalmente natural.

“Los abarroteros y cremeros me decían que la miel que estábamos produciendo estaba riquísima, pero que no había mercado para ella, porque entonces había miel que no era al 100%, esa miel era un jarabe, pero era la que se vendía. Yo salía desilusionada, pero sabía que encontraría a ese sector que le gustará realmente la miel orgánica, porque era lo que yo me había planteado”.

Progresivamente, Hilda decidió realizar análisis de su miel en laboratorios de prestigio, lo que implicó un nuevo reto que le abriría nuevos caminos en el mercado competitivo y que la llevaría a París para conocer más sobre las áreas de oportunidad con los derivados de la miel para explorar la salud, la nutrición y la belleza con diferentes fórmulas.

¿En peligro de extinción?

Hilda explica que desde hace una década la llamada crisis de las abejas ya se escuchaba entre los apicultores de Estados Unidos debido a diversos factores como los pesticidas o manipulación hormonal en frutos y verduras que impactaban dañando la tierra, así como la intervención de procesos cada vez más tecnológicos en el campo, pero también ha influido la escases de áreas verdes en la ciudad y la desinformación ciudadana para el manejo adecuado ante la presencia de un panel en las calles y hogares.

“He tenido reuniones con Protección Civil y me comentan que muchas veces vemos un enjambre y nos asustamos mucho, pero hay que saber que la abeja está por su bienestar. Muchas veces llegan a una casa porque encuentran árboles y flores alrededor, las familias se asustan, pero hay que dejarlas que coman, se quedan algunas horas y después van y se refugian a su casa, no nos cuesta nada no molestarlas. Las abejas son líderes, arquitectas, ingenieras, no podría terminar de explicar todo lo que son, son necesarias, sin abejas no habría vida”.

Entre los siguientes retos para Hilda Cortés y Abeja Reyna está el establecer una red de santuarios para las abejas en todo México, que en coordinación con instituciones como Protección Civil y la sociedad, se puedan rescatar y reubicar colmenas y enjambres, y también las familias puedan ir a conocer a las abajas y su forma de vida.
“Con los incendios en el Bosque de la Primavera no hemos podido llegar ahí para los santuarios, pero otros lugares que nos están abriendo paso es Querétaro y Ciudad de México. También traemos la Fundación Unidos por México Apicultores Abeja Reyna para ayudar a mis hermanos apicultores, para que no tiren la toalla, que sigan, que se sumen, que se nutra con gente de buena voluntad, quiero llegar hasta el extranjero, voy con todo”.

JL

Tapatío

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