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Miércoles, 14 de Noviembre 2018

Corin Hardy eleva el terror a la máxima potencia

Esta semana llega a la cartelera “La Monja”; su director habla sobre los motivos que lo llevaron a dirigir este filme que mantendrá al público al filo de la butaca

Por: El Informador

El director británico Corin Hardy fue el elegido para llevar la batuta en la cinta “La Monja”, la entrega más reciente de la serie de películas alrededor de “El Conjuro”. Este nuevo filme se remonta a 1952, en la Rumania rural, con un par de personajes interpretados por Taissa Farmiga y Demián Bichir.

Corin se sumó al proyecto gracias a su afición y trabajo dentro del género de terror, un terreno que domina con la experiencia de haber dirigido varios cortometrajes. Su primer largometraje fue “The Hallow”, seguido ahora por “La Monja”.

Pero, ¿qué es lo que nos hace acercarnos a este tipo de cintas cuyo objetivo es asustarnos? Corin comenta en entrevista: “Pienso mucho más en ello mientras más pasan los años: ‘¿qué hay en las cintas de horror?’ Para mí está esa emoción de trasladarnos de nuestro mundo cotidiano (con preocupaciones, la realidad) a algo que nos aleja mentalmente. Nos da una exaltación, esa emoción. Nos impresiona y al final llegamos a salvo. Cuando era niño me encantaban las criaturas, lo ilimitado que puede ser el horror con la imaginación para crear cosas que no existen, o que no podrían existir, y traerlas a nuestro mundo”.

Esta producción se filmó en Rumania, con unas locaciones muy ad hoc para imprimir ese tono de misterio a la historia: un castillo para recrear el convento alejado de la civilización, donde extraños sucesos culminan con el suicidio de una monja.

Para Hardy, la posibilidad de hacer la película allí, en los lugares marcados por el guion, fue mejor para la cinta: “Le sumó mucho, fue una oportunidad realmente única: hacer una película así, a la vieja usanza, una película clásica de horror, ubicada en Rumania, filmada allí. Hacerla en ese castillo en las montañas le dio una capa más de autenticidad y textura”.

¿De qué se trata “La Monja”?
Cuando una joven monja en una abadía de clausura en Rumania se suicida, un sacerdote con un pasado poseído y una novicia a punto de tomar sus votos son enviados por el Vaticano para investigar. Juntos descubren el profano secreto de la orden. Arriesgando no solo sus propias vidas sino su fe y hasta sus almas, se enfrentan a una fuerza maléfica en forma de monja demoníaca en una abadía que se convierte en un campo de batalla de horror entre los vivos y los condenados.

Corin recordó cómo fue que lo cautivó la historia de “La Monja”: “Lo primero fue leer la historia en el guion y darme cuenta de que era un estilo diferente, casi un género distinto. No es la posesión de la familia, es una historia de aventuras, misterio, un thriller en cierto sentido: seguimos a los personajes en su viaje, y con esperanza los acompañamos a través de esa obscuridad para descubrir de dónde viene este personaje demoniaco, y por qué. Eso me atrajo”.

El guion fue trabajo de Gary Dauberman, a partir de la idea original de James Wan, director de “El Conjuro 1” y “El Conjuro 2”.

Sobre el proceso de casting, Corin platicó su experiencia con el mexicano Demián Bichir: “Tuve suerte de que estuvo Demián, buscamos a los mejores actores para los roles. Fui con él y le hablé, traté de convencerlo: le dije mis intenciones, mi visión, le mostré storyboards”.

Algo que convenció a Corin del talento de Demián fue su compromiso con la inmersión en la personalidad del sacerdote que interpreta: “Él hizo mucho trabajo para meterse en la piel del padre ‘Burke’. Le da vida a un personaje muy auténtico, interesante y excéntrico. Nos la llevamos bien, nos convertimos en buenos amigos”.

En general, concluyó el director, ese profesionalismo de Bichir fue afín al de sus compañeros: “En diferentes sentidos nos fue increíblemente bien. Todos dieron el cien por ciento: como director no se puede pedir más, tener actores que están felices de hacer cualquier cosa. Que preparan a su propio personaje, no dicen que no: andan descalzos en la noche en un cementerio en Rumania, con lodo y frío… cuando todos están metidos de esa manera no se puede pedir más”.

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