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Viernes, 17 de Agosto 2018

Entretenimiento

Cine a partir de la realidad social

“Mente revolver”, ópera prima de Alejandro Ramírez Corona, muestra desde su visión al personaje de una historia que sacudió a México

Por: El Informador

Alejandro Ramírez Corona. El director va más allá de un referente histórico. EL INFORMADOR/E. Barrera

Alejandro Ramírez Corona. El director va más allá de un referente histórico. EL INFORMADOR/E. Barrera

Mario Aburto, el obrero culpado de asesinar al candidato presidencial Luis Donaldo Colosio, sale de la cárcel para toparse con otra realidad; al mismo tiempo, Chicali se convierte en asesino a sueldo, con todos los peligros que eso implica, mientras Jenny cruza la frontera como vagabunda. Es la primicia de “Mente revolver”, ópera prima de Alejandro Ramírez Corona.

El director platicó en entrevista sobre el origen de esta historia: “Yo estaba en Tijuana. Los personajes de la película surgen a partir de cuestionar la realidad. El primer personaje que encontré fue el de Mario, muy cautivador. Hice una investigación que tiene que ver con literatura, periodismo, con información gráfica, expedientes, investigación histórica. Encontré un personaje interesante que plantea un conflicto: es una persona que por lo que le sucede un día de su vida el resto de sus días se repiten… Es un personaje conflictuado, interesante”. 

Más allá del referente histórico, los otros personajes son también inspirados de la realidad, aunque de esa otra realidad que subyace a todo lo que vemos: “El personaje de Chicali es una interrogante: ¿qué emociones hay detrás de una persona que jala el gatillo, de un sicario?, ¿qué es lo que hay detrás? Son personajes en segundo o tercer grado: están a nuestra vista, en la vida cotidiana. Son personajes que me interesan mucho. Jenny es eso también: una homeless que está en Los Ángeles pero que cruza la frontera para mejorar su condición de vida. Es una migración con un fenómeno al revés a como comúnmente lo conocemos, no es hacia el Norte. Evidentemente todo arrojaba a un drama binacional”.

Alejandro es egresado del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (el CUEC, de la UNAM), lo que le permitió acceder al fondo de óperas primas de la casa de estudios: “Tiene un programa de óperas primas. Me siento muy contento de ser uno de los afortunados para hacer un largometraje: es un programa que permite hacerlo a los egresados a partir de un concurso de proyectos”.

Su primera vez

Para el cineasta, la oportunidad es única en el tema de adquirir experiencia: “Es muy importante: uno en su primera vez tiene que convencer a alguien, para que confíen en el trabajo. Es difícil, por eso es un gran impulso que no sólo beneficia al director: todas las cabezas de área se estrenan, son primeras veces para muchas personas. Estando en la escuela hacíamos los cortometrajes con ayuda de amigos de fuera, actores, que también crecieron con nosotros: igual se integran a la ópera prima. Al filmar en Tijuana tuvimos a gente de allá en el crew, lo que cambió su percepción, ya quisieron moverse para hacer más cine”. 

El trabajo de “Mente revólver” fue de tres años y medio para el guion; la búsqueda de financiamiento duró un año y medio, hasta que consiguieron el apoyo del CUEC. La filmación se hizo durante seis semanas, entre Los Ángeles, Tijuana, San Diego y el Estado de México. 

Como cineasta, son esos días de filmación los más intensos que vive: “El rodaje es lo más vívido, lo más intenso. Es lo más a flor de piel que se puede vivir: son emociones en medio de un rush de resolver las cosas. Es lo que nos mantiene vivos, vibramos, nos hace enojar, nos hace abrazar a los amigos, a los colegas, caminar con ellos. Es emocionante ver el monitor y sentir esas emociones profundas”.

La película se presentó ayer en el marco del Festival Internacional de Cine de Guadalajara (FICG).

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