¿Cuáles serían las "desventajas" de la jornada laboral de 40 horas?
El debate no se centra únicamente en la duración de la jornada, sino en sus consecuencias: agotamiento, rotación constante de personal, ausencias frecuentes y "bajo nivel de compromiso"
Durante mucho tiempo, permanecer más horas en la oficina fue interpretado como una muestra de responsabilidad. Salir después del horario establecido, contestar mensajes fuera de la jornada o aceptar turnos adicionales formaba parte de la rutina laboral. Sin embargo, esa visión comenzó a modificarse y la propuesta de reducir la semana laboral a 40 horas surgió como una respuesta al desgaste acumulado, al plantear que menos tiempo de trabajo puede traducirse en mayor bienestar y en una actualización frente a economías similares.
México continúa entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) donde se laboran más horas. El debate no se centra únicamente en la duración de la jornada, sino en sus consecuencias: agotamiento, rotación constante de personal, ausencias frecuentes y bajo nivel de compromiso, factores que impactan tanto a empleados como a empleadores. Para la especialista en higiene laboral Esperanza Granados, el descanso es uno de los beneficios más visibles. “Un trabajador que permanece más tiempo en la organización termina siendo más rentable que uno que se va por desgaste”, afirma.
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La reducción de horas no solo apunta al descanso, sino a modificar la manera de organizar el trabajo. Disponer de menos tiempo obliga a priorizar tareas y descartar actividades que no aportan valor. En países donde ya se implementaron ajustes, como Chile, no se registró una caída automática en la productividad, sino una reestructuración de procesos y un uso más eficiente del tiempo. También suele disminuir el agotamiento, lo que impacta en la reducción de errores y accidentes asociados al cansancio o al burnout. A ello se suma una posible mejora en la asistencia, ya que menos fatiga puede significar menos incapacidades.
En sectores de servicios, donde la operación depende directamente del personal presente, una disminución en las ausencias podría compensar parte de la necesidad de ampliar plantillas. Además, una jornada más corta influye en la atracción de talento. Las generaciones más jóvenes valoran el tiempo libre casi al mismo nivel que el salario, por lo que las empresas con mejores esquemas de descanso pueden resultar más competitivas sin incrementar sueldos en la misma proporción.
Granados considera que la medida también acercaría a México a otros países latinoamericanos en términos de condiciones laborales:
“Es un avance importante, que incluso favorecería que el mercado laboral mexicano dejara de centrarse en la permanencia física para fijarse más en los resultados. En ese sentido, la reforma empuja a modernizar la gestión laboral”, señala.
Impacto para las empresas
Del lado empresarial, la discusión se concentra en los costos. El Consejo Coordinador Empresarial (CCE) estima que la reducción podría incrementar los gastos entre 10 y 25%, dependiendo del tamaño y el sector. En destinos turísticos como Cancún, Puerto Morelos e Isla Mujeres, donde el sector hotelero concentra cerca de 100 mil empleos, mantener operaciones continuas implicaría contratar más personal. La Asociación de Hoteles y Moteles calcula que cada nueva plaza representa un incremento cercano a 12% en la nómina directa, cifra que casi se duplica al sumar prestaciones y cargas fiscales. En términos prácticos, por cada cinco camaristas sería necesario sumar una más para cubrir descansos.
En la industria manufacturera ocurre algo similar. Las líneas de producción funcionan de manera ininterrumpida y los turnos están diseñados para operar sin pausas prolongadas, por lo que reducir la jornada obligaría a crear nuevos turnos o pagar más horas extra.
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Las pequeñas empresas también enfrentan retos. En grandes corporaciones los costos pueden distribuirse entre distintas áreas, pero en restaurantes, comercios o negocios de servicios, la nómina suele ser el gasto principal. Incorporar un empleado adicional podría implicar aumentar precios, ajustar horarios o reducir márgenes de ganancia.
Por ello, la discusión (que ya se encuentra en el Senado) dejó de ser únicamente laboral y adquirió un enfoque financiero. Roberto Ventura, socio fundador de Neos RH Consultores, explica que la propuesta genera posiciones encontradas.
“Es cierto que la propuesta mejora el bienestar del trabajador, pero también es innegable que muchas organizaciones tendrán que invertir, automatizar procesos, capacitar personal, reorganizar tareas y eliminar actividades de bajo valor”, señala.
La transformación también supone un cambio cultural. “En México, estar en la oficina todavía se asocia con productividad, incluso cuando no siempre ocurre. El hecho de reducir las horas exige objetivos claros, medición de resultados y mejor organización no solo por parte de la empresa, sino del mismo trabajador”, añade.
Granados coincide en que más tiempo personal puede traducirse en menor estrés, mayor permanencia y mejor salud. No obstante, subraya que el desafío radica en la transición. “El dilema no está en el beneficio, sino en quién absorbe el costo y cómo se distribuye durante la transición”.
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