Lunes, 20 de Mayo 2024
México | Por Vicente Bello

Tren parlamentario

Grita el sentido común

Por: EL INFORMADOR

En un sistema político tan afincado en los símbolos, como lo ha sido el mexicano, no podía pasar desapercibida la fecha del 5 de mayo para que el Presidente Felipe Calderón se pusiera a echar agua hacia su molino.

“Ante este enemigo hay quienes, de buena fe o mala fe”, dijo el titular del Ejecutivo federal desde la ciudad  Puebla, en alusión al crimen organizado, cuando se celebraba el 149 aniversario del triunfo armado mexicano sobre las tropas francesas invasoras, “quisieran ver a nuestras tropas retroceder, a las
instituciones bajar la guardia y darle, simple y llanamente, el paso al accionar de las gavillas de criminales”.

Fustigaba así Calderón, en pleno ensalzamiento de la Batalla de aquel 5 de mayo de 1862,  a quienes desde el Congreso de la Unión y desde las organizaciones civiles han criticado la estrategia gubernamental de combate al crimen organizado, basado desde que inició el sexenio, fundamentalmente, en el uso de la fuerza militar.  

Y fue cuando apostilló: “Yo les digo que eso no puede y no va a ocurrir, porque tenemos la razón, porque tenemos la ley, y porque tenemos la fuerzas vamos a ganar. (Y, además) no está a la altura de nuestro legado histórico la opción de rendirse y entregar el país”.

En el Congreso de la Unión, fue el Partido Revolucionario Institucional (PRI) el que de inmediato se dio por aludido. Y, en voz del diputado Arturo Zamora Jiménez, ayer mismo respondió:
“El cambio de estrategia, de rumbo, en el combate a la delincuencia organizada no significa claudicar, ni dejar de fortalecer la labor encomiable que realizan las Fuerzas Armadas, sino escuchar voces ciudadanas que han sido víctimas del crimen organizado y que siguen clamando justicia”.

Zamora es el vicecoordinador Jurídico del PRI en la Cámara de Diputados.  Y ha sido de los legisladores que han insistido desde que inició la LXI Legislatura que la estrategia contra el crimen organizado no sólo debería estar basada en el uso de la fuerza militar, sino también en labores de inteligencia “para prevenir y desactivar a los grupos criminales que asesinan lo mismo a migrantes que a jóvenes o mujeres”.

Quien, ayer mismo, también se dio por aludido por la declaración presidencial  fue Javier Sicilia,  aquel poeta que recientemente fue crucificado en Morelos cuando delincuentes, ahora presuntamente detenidos, mataron a uno de sus hijos, como también lo hicieron con otros seis jóvenes vecinos de Cuernavaca.

“Le ganó lo político y no el hombre de fe”, respondió Sicilia cuando ya salía caminando de Cuernavaca rumbo al Zócalo de la Ciudad de México –adonde prevé llegará el domingo -, en compañía de una caravana de un millar y medio de personas.  Y lamentaba que Calderón haya decidido “no cambiar” su estrategia para combatir el crimen organizado.  

En su conversación con los reporteros que le siguen en su marcha hacia la Ciudad de México, el también periodista Javier Sicilia  describió a Felipe Calderón Hinojosa como “un gobernante desencajado y autoritario que no está escuchando a la sociedad”.

Y entonces el poeta restregaba al Presidente: “Hubiera querido escuchar un discurso de más empatía con la gente, más cerca del corazón; pero habló enojado y, al parecer, no ha entendido el mensaje de la ciudadanía”.

Más tarde, adentrada la marcha en el camino, el poeta restalló otra vez: “Parece que no ha entendido; parece que oye, pero no escucha”.   

A su lado iba el obispo de Saltillo, Raúl Vera, quien condenaba también la estrategia gubernamental contra el narcotráfico al tiempo que reclamaba que la cambiasen.

Al final de la tarde, al parecer no era el PRI, ni don Raúl Vera ni Javier Sicilia, sino el grito del sentido común, cuyo eco volvía a rebotar en los cantiles graníticos del Gobierno federal.

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