Viernes, 10 de Octubre 2025
México | Entre los más afectados están los oficinistas

La obesidad aumenta ausentismo laboral

Siete de cada 10 mexicanos en edad productiva enfrentan sobrepeso, como resultado de una mala alimentación

Por: SUN

Un trabajador de oficina gasta sólo 1.8 kilocalorías por minuto, diez veces menos que un minero o un campesino. EL UNIVERSAL  /

Un trabajador de oficina gasta sólo 1.8 kilocalorías por minuto, diez veces menos que un minero o un campesino. EL UNIVERSAL /

CIUDAD DE MÉXICO (13/JUN/2010).- Los estudios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), elaborados por el investigador Christopher Wanjek, revelan que los empleados obesos tienen dos veces más probabilidades de ausentarse del trabajo por complicaciones en la salud, lo que genera pérdidas económicas para esa persona, para la empresa que lo contrata y para las instituciones de salud que atienden al trabajador.

En México, para atender la diabetes mellitus de la planta productiva el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) gasta 18 mil 250 millones de pesos al año, a razón de 50 millones de pesos diarios en tratamientos médicos, quirúrgicos, incapacidades, rehabilitación o pensiones por invalidez. Con 10 días de ese gasto se podría construir un hospital de tercer nivel con 230 camas.

En el IMSS se generan cada año mil expedientes de invalidez a causa de complicaciones por la obesidad, como diabetes, cardiopatías, distintos tipos de cáncer como el de colon o trastornos musculoesqueléticos, explica el doctor Raúl Sánchez Román, jefe del área de Servicios de Prevención y Promoción para la Salud de los Trabajadores del IMSS.

Sánchez Román detalla que una persona con diabetes tiene una esperanza de vida de 67 años, mientras que para una persona con buen estado de salud la esperanza de vida es de 75 años. Una buena alimentación, ejercicio y una vida saludable pueden revertir en un 30% el riesgo de diabetes, agrega el doctor.

La Secretaría del Trabajo y Previsión no cataloga los accidentes de trabajo relacionados con la mala nutrición, acepta Patricia Espinosa Torres, subsecretaria de Inclusión Laboral, aunque, según la Secretaría de Salud, 78 personas mueren al día por enfermedades y complicaciones asociadas con la obesidad.

Hasta 2008, el costo directo e indirecto en el sector salud atribuible a la obesidad y al sobrepeso era de 64 mil millones de pesos, pero Juan Ángel Rivera Domarco, jefe del Centro de Investigación en Nutrición y Salud del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), estima que para este 2010 el costo rebasará los 80 mil millones de pesos, monto que superaría en 18 mil millones al presupuesto del programa Oportunidades.


¿Productividad y riqueza?


La buena alimentación, incluso desde la infancia, se asocia con la posibilidad de obtener un empleo mejor remunerado, explica el doctor Juan Ángel Rivera Domarco, del Centro de Investigación en Nutrición y Salud del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP).

“Hay resultados de un proyecto realizado en Guatemala. Estudian hoy a adultos que durante la infancia recibieron complementos nutricionales. Esas personas consumieron cuando eran niños un suplemento similar al Nutrisano que se entrega en México a través del programa Oportunidades y se detectó que aquel grupo ganaba un promedio de 67 centavos de dólar por hora, contra 22 centavos de dólar por hora entre quienes no consumieron el complemento nutricional”.

Julio Millán, presidente de Consultores Internacionales, dice que la buena nutrición influye no sólo en el desarrollo de una persona, sino de un país, por el aumento en la productividad laboral.

“Si el consumo per cápita de calorías aumenta a dos mil 770 kilocalorías al día en países donde es inferior a ese valor, se obtendrá un incremento del porcentaje de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) per cápita de entre 0.34 y 1.48%, como refiere el informe de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación”.

Pero en México el consumo calórico parece que no está asociado al crecimiento del PIB; según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación
(FAO), en nuestro país el consumo per cápita es de tres mil 97 kilocalorías al día, lo que nos acerca a valores calóricos como los de Canadá, Corea del Sur, Suiza o Hong Kong, aunque nos encontremos muy lejos de ellos respecto al crecimiento de su PIB.

PARA SABER

Ley voluntaria


* El pasado 29 de abril pasó inadvertida la aprobación de la nueva Ley de Ayuda Alimentaria para los Trabajadores.

* La Cámara de Diputados estableció en esa norma que los patrones otorgarán a sus empleados una prestación laboral para que puedan acceder a una alimentación completa, equilibrada, saludable, suficiente y variada.

* De acuerdo con esa legislación, respaldada desde el Senado por los priistas María de los Ángeles Moreno y Carlos Aceves del Olmo, entre otros, los patrones podrán instalar comedores en los centros de trabajo o entregar vales de restaurante, de despensa o canastillas de alimentos al personal, para garantizar el acceso a la alimentación correcta.

* A cambio, los patrones podrán hacer deducibles de impuestos los gastos en los que incurran para proporcionar el servicio de comedor, los vales o las despensas que entreguen a trabajadores.

CRÓNICA

Comedores populares o quesadillas


En la colonia Carlos Zapata Vela, una de las 34 comunidades de clase baja de la delegación Iztacalco, se ha instalado un comedor popular auspiciado por el Gobierno del Distrito Federal.

Como otros 300 comedores populares que crearon, ese espacio tenía como objetivo brindar alimentación balanceada y de bajo precio a grupos vulnerables de la población como adultos mayores, madres solteras, infantes y discapacitados.

En el comedor de la colonia Zapata Vela, 50% de los usuarios son trabajadores de la Central de Abasto (Ceda). Ahí llegan desde demostradores, promotores, vendedores, carretilleros y cargadores. Todos ellos han dejado de comer chatarra, pues saben que a 15 minutos de distancia y por sólo 10 pesos obtendrán sopa de pasta, arroz y un guisado, incluida agua de sabor y hasta un postre.

Guadalupe Chávez Buitrón, una vendedora de productos lácteos del mercado mayorista, dice que hace cinco meses descubrió ese comedor y desde entonces ha dejado de ingerir gorditas, quesadillas, tacos o tortas.

Hay restaurantes en la Ceda, pero el costo del menú se sale de sus posibilidades económicas. “Antes me gastaba 50 pesos diarios en una comida; por una quesadilla, por ejemplo, pagaba 12 pesos y no me llenaba, eso sin contar con el refresco o un agua que te la venden aparte, por 10 pesos”, dice Chávez.

Su vivienda se encuentra en Ixtapaluca, un municipio del Estado de México, ubicado a 15 kilómetros de la Central de Abasto. En traslados gasta diariamente 50 pesos, aunque por el bajo costo de los alimentos en el comedor de la colonia Zapata Vela, Guadalupe Chávez ha obtenido ahorros de hasta 40 pesos en su salario diario, que asciende a 190 pesos.

En ese comedor popular, diario se sirven 220 raciones de un menú que prepara un comité de vecinas encabezado por Altagracia Cruz, quien ha aprendido a combinar las verduras, los granos, los productos de origen animal y las pastas, para lograr raciones balanceadas. “Yo no sirvo raciones con piezas de carne que pesen más de 80 gramos, porque si les doy más al rato mis clientes van a tener problemas de colesterol.

El arroz no faltará nunca porque tiene mucha vitamina B y el jitomate es indispensable, por su alto contenido de potasio”, comenta Cruz.

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