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Jueves, 13 de Diciembre 2018
México | El capo sigiloso y negociador del cártel de Sinaloa

''El Azul'', un narco con cuatro décadas en el negocio

Juan José Esparragoza inició en el narco junto a Miguel Ángel Félix Gallardo, Caro Quintero y “Don Neto”; hoy es el único en activo

Por: EL INFORMADOR

Legendario. Mientras 'El Azul' traficaba drogas, ninguno de los cuatro líderes que han tenido ''Los Zetas'' había nacido. ESPECIAL /

Legendario. Mientras 'El Azul' traficaba drogas, ninguno de los cuatro líderes que han tenido ''Los Zetas'' había nacido. ESPECIAL /

CIUDAD DE MÉXICO (09/SEP/2013).- Todos sucumben. Muchos se van extraditados a Estados Unidos, otras envejecen en prisión y unos más mueren atravesados por las balas contrarias o de las fuerzas federales. Pero Juan José Esparragoza Moreno, conocido en el mundo de la mafia como “El Azul”, se ha mantenido durante más de 40 años en el mundo del narcotráfico.

El mítico capo se ha colocado por encima de todos los cárteles y sigue vivo y libre dentro de un negocio donde la veteranía es la excepción.

Como ejemplo, basta decir que cuando Esparragoza Moreno libraba tiros, organizaba cumbres y compraba policías, ninguno de los cuatro líderes que han dirigido a Los Zetas había nacido.

El recién liberado Rafael Caro Quintero; Ernesto Fonsenca Carrillo, “Don Neto” y Miguel Ángel Félix Gallardo fueron contemporáneos de “El Azul”, quien es el único de los cuatro que sigue “activo”.

¿Cómo hace “El Azul” para continuar en el negocio después de tanto tiempo? Quiza la respuesta esté en su perfil psicológico, que lo describe como  negociador nato.

El consentido de papá


Esparragoza Moreno, de 1.77 metros, era el hijo adorado de un ganadero. Su tez es tan morena que sólo le podían apodar “El Azul”. En los años setenta se integró como uno de los agentes de la Dirección Federal de Seguridad, la policía política que, a la vez, era una especie de dependencia controladora de la gran banda de narcotraficantes liderados entonces por Miguel Ángel Félix Gallardo, quien reconoció el talento de un joven Esparragoza y lo eligió como su lugarteniente.

No fue su único maestro. “El Azul” estuvo bajo la tutela de Juan José Quintero Payán, contemporáneo de “Don Neto”, y anterior a Miguel Ángel Félix Gallardo y Rafael Caro Quintero. Tuvo también la enseñanza de Pedro Avilés, “El León de la Sierra”. Juntos adornaron las cañadas y los cerros con plantíos de mariguana y se convirtieron en leyendas, en letras de corridos norteños.

En 1977, el Gobierno de Estados Unidos asesoró al mexicano, que utilizó por primera vez al Ejército para combatir al narco y poner en marcha la Operación Cóndor, en Sinaloa.

Félix Gallardo, “Don Neto”, Caro Quintero y “El Azul” migraron a Guadalajara, donde continuaron las operaciones, cada vez más fortalecidas con el envío de cocaína sudamericana a Estados Unidos, bajo el amparo de la Dirección Federal de Seguridad, de la que “El Azul” obtuvo una credencial que lo acreditaba como colaborador oficial de esa dependencia gracias a la compra que los narcos hicieron de la policía política mexicana.

Después del asesinato de Enrique “Kiki” Camarena, Esparragoza Moreno fue apresado. “El Azul” entró al Reclusorio Sur del Distrito Federal el 11 de marzo de 1986.

El capo se dijo agricultor y ganadero. La Procuraduría General de la República (PGR) decía que no lo era. Que cultivaba, cosechaba, segaba, empaquetaba, transportaba, vendía y exportaba mariguana. Que era un señor de la cocaína, negocio cada vez más boyante. El juez lo condenó a siete años y dos meses de prisión. Caminaba con dificultad, afectado por un tiro que le entró en el muslo derecho.

Esquizofrénico, competitivo, manipulador

El Inventario Multifásico de la Personalidad Minnesota (MMPI , en inglés) es uno de los tests psicológicos más utilizados en mundo. Se aplica desde hace décadas en cárceles del Distrito Federal. Y fue aplicado a “El Azul”.

Esparragoza salió atípicamente alto en la graduación 8: esquizofrenia. Lo mismo ocurrió con la penúltima escala, la 9: manía en una dimensión que se le puede considerar temeroso del fracaso y el aburrimiento; hiperactivo, exagerado, competitivo, entusiasta y manipulador.

En su condición, las personas viven tensas, ansiosas, impulsivas, desinhibidas. Son lábiles, eufóricos, agresivos e irritables.

También pueden ser amistosas, agradables, inquietas, versátiles e impacientes. Esto explica el éxito y carisma reconocido por policías, narcos y carceleros. Se les considera proclives a las adicciones.

“Fue el hombre de las relaciones públicas del cártel de Guadalajara: hábil para hablar y para moverse, se le consideraba indispensable en la mafia”, describió Juan Pablo de Tavira, ex director de Almoloya de Juárez en su libro ¿Por qué Almoloya?

El 9 de julio de 1990, “El Azul” fue trasladado del Reclusorio Sur a la Penitenciaría del Distrito Federal. Los custodios, a quienes tomó como su grupo de escoltas personales adentro, todavía añoran los tiempos de Esparragoza Moreno. Hizo levantar una fuente que está fuera de la prisión, en el área de estacionamiento de funcionarios.

“Quería que la cárcel se viera bonita. También ordenó hacer una casita de madera para niños. Compró columpios, sube y bajas y demás juegos. Esa área sigue ahí, aunque ya no es usada por los niños”, dijo un custodio, que pidió el anonimato.

El custodio cuenta que las Navidades eran fiestas extraordinarias. “Había lo que se le pueda ocurrir. Hasta restaurantes de los internos operaban. Muchos de los internos adinerados podían salir de la prisión, no nada más “El Azul”. El compromiso era que volvieran por su propio pie”.

Las cosas no eran muy diferentes para sus socios presos en el Reclusorio Norte, Caro Quintero y “Don Neto” Fonseca, dueños del dormitorio 10. Había cava, jacuzzi, salón de juegos y mesas de billar.

En marzo de 1992, “El Azul” fue trasladado al penal de máxima seguridad de Almoloya de Juárez, hoy llamado del Altiplano Número Uno.

Pero las paredes de las prisiones son, para hombres como Esparragoza, muros imaginarios. Según el FBI y la DEA, mantuvo el control de las operaciones de su empresa desde la cárcel federal. “El Azul” salió libre en mayo de 1993. Nunca ha vuelto a prisión.

Actualmente figura como uno de los líderes del cártel de Sinaloa, junto a Joaquín “El Chapo” Guzmán e Ismael “El Mayo” Zambada.

Con información de Sinembargo.mx

A DETALLE
Sobreprotegido por su padre


Juan José Esparragoza fue el séptimo de siete hermanos —cuatro mujeres y tres hombres—. Pudo ser el octavo, pero la hermana a la que habría seguido murió al nacer.

De acuerdo a su perfil psicológico, la madre de “El Azul” representó para éste una figura rígida, demandante y proveedora. Su padre, por el contrario, fue sobreprotector y positivo.

“El Azul” desertó en el segundo año de secundaria. Su padre le enseñó el manejo y control de sus negocios. Al morir, en 1981, le dejó una fortuna de 50 millones de pesos.

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