Martes, 21 de Octubre 2025
Jalisco | Temen que se repita el siniestro por robo de piezas

Quedan limpias las vías ''torcidas de San Martín''

Trabajadores terminan la remoción de partes metálicas en la zona del descarrilamiento del sábado; persisten reservas por vandalismo

Por: EL INFORMADOR

Una parte del tren fue remolcada a Guadalajara, la otra a San Pedro Tlaquepaque.  /

Una parte del tren fue remolcada a Guadalajara, la otra a San Pedro Tlaquepaque. /

SAN MARTÍN DE LAS FLORES, JALISCO (17/ABR/2012).- Tráfico exasperante bajo un sol abrasador. El domingo al mediodía y, sobre las vías del tren de San Martín de las Flores, una imponente máquina que recibía cuidados obligaba a todo automovilista a detener su marcha por lapsos prolongados. Horas antes, tres vagones de carga descarrilaron, y donde antes había una vía ferroviaria, ya sólo hay metales torcidos.

Una veintena de hombres, portando casco y chaleco reflejante, trabajaban sin cesar. Ya sea conduciendo alguna de las múltiples máquinas pesadas en la escena, limpiando de piedras el camino de paso del ferrocarril, o atendiendo el mínimo detalle para evitar algún percance, todos se ocupan en algo, y ni siquiera advierten al intruso que llegó a observarlos.

No hay casas a su alrededor. Sólo la vialidad fracturada y dos puestos olvidados por el tiempo que, se piensa, en algún momento ofrecían comida. Un viejecillo parlanchín camina despreocupado entre las ruinas, toma asiento sobre una barrera de concreto próxima al lugar, y sin más, comienza a disparar preguntas a un policía federal que resguarda la zona. “Estuvo feo, ¿Verdad? Yo pasé ayer en la noche y ya se me hacía que no los levantaban (los vagones). Y mire: ya llevan cuatro”, decía el anciano en referencia a los escasos vagones que afectaron a otros.

El uniformado asiente a sus palabras, y alienta a que la plática continúe al revelar su opinión respecto al panorama que observa. Pablo, uno de los trabajadores que permaneció durante la madrugada entera en la zona, se acerca a ambos con cautela, debido a la condición irregular del suelo en que camina. Estira los brazos hacia el cielo y arquea la espalda hacia atrás, hasta que ésta deja escapar un crujido sonoro. “¡Ah! ¡Ya me cansé!”.

El diálogo crece a tres. El último integrante narra su experiencia tras una madrugada en vela, y con los músculos tensos para tratar de componer el accidente ferroviario que, por fortuna, no trajo secuelas fatales. “Tenemos qué levantar los vagones y arrastrarlos hasta donde sí hay vía. Ponerlos ahí con mucho cuidado ayudándonos con las grúas, y ensamblarlos al resto (de vagones)”.

El proceso, simple de describir; metódico y laborioso en la práctica, demandará cerca de 48 horas, según Pablo. No obstante, más de la mitad de la senda ya está sorteada.

Una vez libre el camino deteriorado, sólo quedaba por retirar las piezas por completo y después reponerlas. Esto a la espera de que —como suponen tanto los especialistas en la zona como elementos de Protección Civil— algún inconsciente más robe parte de la vía y ésta se “afloje” al constante paso de las majestuosas moles de acero.

Al final, socorristas y expertos triunfaron, las vías fueron despejadas y los cálculos de Pablo fueron certeros. De acuerdo con la delegación de Protección Civil de San Pedro Tlaquepaque, ayer fue resuelto el percance.

SIN HERIDOS
Cargado con “bolonchitas”


La tarde del sábado pasado tres vagones de un tren descarrilaron sobre las vías conocidas como Camino Real a Colima, a la altura de la Colonia San Martín de las Flores en su cruce con Periférico Sur. Nadie resultó herido. El ferrocarril de 80 vagones cargaba hierro virgen en esferas, conocidas también como “bolonchitas”.

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