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Viernes, 23 de Agosto 2019
Jalisco | Manuel Monroy Sepúlveda se dedica al oficio de hacer joyería para los texanos

Productores jaliscienses, “joyitas” para el mercado vaquero de EU y Canadá

El mexicano Manuel Monroy Sepúlveda se dedica al oficio de hacer joyería para los texanos

Por: EL INFORMADOR

GUADALAJARA, JALISCO. (22/JUL/2011).- Monturas, hebillas, herraduras y todos los adornos que llevan los artículos para caballos y vaqueros con el estilo “Western” son la vida de don Manuel Monroy Sepúlveda, sus creaciones son buscadas y reconocidas en los mercados de Estados Unidos y Canadá.

Oriundo de Chihuaha, Manuel Monroy a sus 17 años aprendió el oficio de joyero platero en un taller de Ciudad Juárez en donde había talleres que se dedicaban al oficio de hacer joyería para los texanos, para la gente de a caballo, como él mismo refiere.

Años después salió de ese negocio para irse a trabajar con otra persona, cuyo maestro originario de Guadalajara, radicó muchos años en Los Ángeles en donde aprendió el oficio de joyería en adornos para sillas de montar, todo para el herraje tanto en sillas como para quienes montan, “para los vaqueros aprendí a hacer adornitos y adornotes”.

Se especializó en el grabado a mano en los adornos para las monturas, gracias a los discípulos de Sixto Álvarez quien era reconocido por la calidad de su trabajo en el “Western Style”. En la década de los 50 fue invitado a trabajar en Guadalajara, aceptó y así se marcó su llegada y permanencia en capital jalisciense.

El primer taller se ubicó en la entonces calle llamada, Río Lerma y 5 de febrero, en el Sector Reforma,  ahí trabajó  hasta 1962 cuando se independizó, en ese tiempo hacía trabajos para el reconocido joyero jalisciense Manuel Peregrina quien se dedicaba a la joyería religiosa,

“Él trabajaba para el clero, las iglesias, todos los adornos de los templos, la llamada orfebrería eclesiástica, a él le gustaban los grabados que yo hacía, todo lo que sacaba se lo daba a Don Manuel” empezaba a fabricar piezas mayas para el turismo extranjero que visita el Sur del país.

En la década de los 70, estadounidenses visitaron la ciudad en busca de quién fabricara joyería para vaqueros y caballos, y así regresó a sus inicios en la actividad pero con mucha experiencia acumulada, nació TRIM de México.

En esos años se arraigó la familia y los hijos de Don Manuel gradualmente se sumaron al mismo trabajo. Ese oficio en Estados Unidos recibe altas remuneraciones, los ingresos los estima en 20 dólares la hora, en México es menor. Por ello es que los estadounidenses y canadienses acuden al país para adquirir lo que desean a menor precio, además de que la calidad es la misma en incluso superior a los de los artesanos estadounidenses.

La enseñanza de Don Manuel Monroy ha permeado no sólo a sus hijos sino a decenas de jóvenes que la han aprendido y algunos radican en Estados Unidos. En estos años, alrededor de 200 jóvenes aprendieron de Don Manuel.

“Para los norteamericanos su historia es la conquista del Oeste, entonces ellos le han dado mucho auge a ese tipo de vida, tanto en el ganado, la crianza de caballos, todo eso. En toda la unión americana hay ranchos, hasta en Nueva York, no todos son edificios, hay texanos, gente que le gusta montar a caballo, lo fuerte de ellos es la fabricación de monturas y nosotros aquí hacemos los adornos para las sillas y para todo lo que quieran”.

Sin embargo, no todo es bonanza, en los últimos 10 años, a raíz del ataque a las Torres Gemelas, las exportaciones del taller cayeron, años después se recuperaron un poco, pero de 2008 a la fecha volviera a sufrir merma.

En los años de altas ventas exportaban más de 500 piezas mensuales, actualmente suman 200, aunado a ello, el costo del oro también afectó sus ingresos.

“Hacemos piezas de muchos estilos,  hay para gente que no tiene mucho dinero y los adornos son en metal corriente, también hay quien tiene dinero y gusta de piezas de plata con adornos de oro hay de todo y hacemos de todo”.

La caída en ventas derivó en recorte de personal, de tener 70 empleados actualmente cuenta con 22, todos jóvenes que han aprendido el oficio. Muchos de ellos son egresados de orfanatos en donde Don Manuel apoya con talleres de joyería  y al salir encontraron cómo y con quién emplearse.

Actualmente TRIM de México se encuentra en el Oriente de la ciudad, tras una pequeña puerta se encierra una historia de éxito, de superación, no sólo de Don Manuel Monroy sino de sus empleados quienes con sus manos mantienen vivo el oficio del trabajo artesanal que pone en alto el nombre de Jalisco.

EL INFORMADOR/ ANA ALCARAZ

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