Viernes, 17 de Octubre 2025
Jalisco | Crónica

Miguel Palma, una vida iluminando el cielo

Lo seductora que puede ser la pólvora al estar inerte

Por: EL INFORMADOR

GUADALAJARA, JALISCO.- Jugar con fuego es para Miguel Palma una profesión que, desde el inicio de su vida, “cuando tenía  siete años”, le hizo saber lo seductora que puede ser la pólvora al estar inerte,  y más  al encenderse y manipularse para que en el aire, frente a miles de personas, se dibujen figuras que a su paso, a kilómetros de altura, dejarán en los rostros y las miradas dirigidas hacia la basta noche iluminada, un asombro suficiente como para tener la certeza de que la pirotecnia es  su “pasión más grande”.

Y así, prendiendo fuego desde hace más de 40 años, Miguel ha sido testigo del Grito de Independencia. Primero  acompañando a su abuelo, y después a su padre, a instalar los castillos y artefactos que iluminan la noche del 15 de Septiembre como el momento más esperado para miles de almas que acuden al Centro Histórico, y que acompañadas de sus familias, con sombreros tricolor, matracas, trompetas, bigotes revolucionarios  y serpentinas,  entre mareas de escándalo, se desbordan para gritar al unísono ¡viva México!, y permanecer después  en silencio, apaciguados, como un tranquilo mar bajo el estruendo del firmamento centellante.

Aunque fue su abuelo y padres quienes forjaron en él la pasión por ser “cuetero”, a través de su fallecido hermano mayor, José Palma,  formalizó un negocio familiar que se gesta desde hace cuatro generaciones y aún no termina. Como él, sus hijos son “cueteros” y participan diariamente en el “humilde” taller que tienen en la colonia Santa Lucía, y que inició como un “changarro” para dar color a las bodas, bautizos y quince años de la colonia, hasta hace cuatro décadas, cuando el Gobierno del Estado inició con la contratación de los servicios de la familia, para que después del Grito del gobernador en turno, realicen toda la pirotecnia.

“No nada más andamos acá, también prestamos nuestros servicios  a municipios del norte del país, como Sonora y Sinaloa”, exclama orgulloso.

Pero ser “cuetero” no es una labor fácil; jugar con fuego tiene sus riesgos. Ya su hijo mayor sufrió un accidente en el taller de la familia, mismo que ha sido sacudido por diversas explosiones. Miguel ha tenido suerte: “A mí nunca me ha tocado el fuego, hasta ahora”. Más allá de esto, el fuego le ha sido leal, mantiene  así a su esposa y cuatro hijos, pero – lo dice sonriendo–: “Nunca te fías totalmente de él, es como el mar: traicionero”.

Lo dice más que seguro. Desde hace 40 años literalmente prende el primer cuadro de la ciudad. Primero, de niño, atento al llamado de su abuelo para encender en secuencia las mechas que dan vida a los castillos y pirotecnia que ornamenta la Plaza de Armas; ahora, dando él la indicación a sus “muchachos”.  Se trata de 20 personas “del barrio de Santa Lucía” que apoyan en las labores de instalación y preparación de los aparatos que, después de ser encendidos,  quedarán como parte de los desperdicios que antes del desfile matutino del 16 de Septiembre deberán ser retirados por las barredoras.

Sus “muchachos”, como él les llama, le dicen “abuelo”, y durante los dos días (desde el 13 de septiembre) de instalación de los castillos y líneas de luz, así se dirigen a Don Miguel  para preguntarle aspectos técnicos de los últimos preparativos de un montaje que previo al encendido fue preparado con dos meses de anticipación. Sus “muchachos” aman la pirotecnia, pero no pueden vivir de eso; “el mercado es ingrato, está competido y sólo son dos fechas al año las que nuestras familias tiene ingresos suficientes”, lamenta.

De este modo, los jóvenes que lo auxilian, conocidos de toda la vida, son albañiles o jornaleros que aprovechan el marco de las Fiestas Patrias y su cariño por la pirotecnia para tener un ingreso extra.

“Son chavos que saben trabajar, pero que no tienen todas las oportunidades; la revolución no les ha hecho justicia”, concluye.

Javier Espinoza

Temas

Lee También

Recibe las últimas noticias en tu e-mail

Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones