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Domingo, 23 de Septiembre 2018
Jalisco | López Obrador es su antihéroe nacional

Los partidos hicieron una reforma que nos lleva a la regresión: Ugalde

Luis Carlos Ugalde Ramírez vino a Guadalajara para promocionar su libro “Así lo viví”, en testimonio del proceso electoral de 2006

Por: EL INFORMADOR

GUADALAJARA, JALISCO.- El presidente más polémico que ha tenido el Instituto Federal Electoral ( IFE), Luis Carlos Ugalde Ramírez, acudió a la cita que plantea la Feria Internacional del Libro. Con una nueva obra que se propone, según sus palabras, “presentar su testimonio de la manera más transparente”, sobre las difíciles elecciones del 2 de julio de 2006, Ugalde vino a Guadalajara a promover un libro (otro más) que tiene como eje central la vida política nacional: Así lo viví.

Entrevistado por EL INFORMADOR, el ex presidente del IFE acometió, primero con parsimonia de académico, después con el apasionamiento de quien defiende su verdad y se sabe cuestionado, la tarea de presentar “su verdad” sobre lo que ocurrió en las elecciones de 2006.

Constantemente se refirió a Andrés Manuel López Obrador y se sumó a la legión de quienes lo condenan. Abundó en argumentos para defender la legalidad de la elección y justificó con amplios argumentos su silencio de entonces —silencio que se convierte ahora en la promoción de un libro que revela lo que todos sospechaban: el IFE y sus consejeros fueron presionados, orillados a abandonar su papel de autoridad electoral—.

Académico venido a autoridad electoral, Ugalde subraya que ha permanecido en Estados Unidos recuperando, precisamente, su labor en las aulas universitarias, que lo volverán a cobijar a partir de enero de 2009 en el ITAM, cuando regrese a México y platica, convencido de que puede revertir la leyenda negra sobre esa elección, que su testimonio puede contribuir a aprovechar la elección de 2006 como un paso más en el camino, siempre empinado, hacia la maduración de nuestra democracia.

— ¿Por qué esperar tanto? ¿Por qué hasta ahora el testimonio y la confirmación de lo que muchos dieron como una verdad no admitida?
— Pues porque después lo escribí y porque lo terminé el 3 de septiembre. Esa es la única razón por la que aparece hasta ahora... porque apenas lo acabé. Esa es la primera razón. La segunda razón es que no lo escribí antes porque antes era presidente del IFE y entonces no tenía tiempo; perdón que parezca tan obvio, pero es la verdad.

Y tercera razón, pues aunque hubiera tenido tiempo, no era mi papel como presidente del IFE estar ‘platicando cosas’. No es que ahora me contradiga y ahora sí diga lo que antes no dije. No, no. Como presidente del IFE, actuamos —como yo voy a sostener siempre— con base en la ley, bajo muchas presiones, pero siempre con el librito de la ley. Ahora, como ciudadano, ya puedo platicar y reflexionar sobre lo que ocurrió, pero como presidente del IFE no podía salir a decir ‘fíjense que anoche López Obrador mintió y dijo esto’... ¡imagínate! Hubiera sido muy irresponsable hacerlo. Pero ahora, a la distancia, no solamente puedo, sino que estoy obligado a hacerlo.
Y cuando salí del IFE, me fui a vivir a Boston, a dar clases a Harvard, y el 20 de enero estaba empezando a escribirlo. Y me eché ocho meses escribiendo, y cuando lo acabé, que fue el 3 de septiembre, lo mandé; de hecho, la editorial tenía ganas de

que fuera antes, y habíamos pensado sacarlo el 2 de julio de 2008, como aniversario, el segundo aniversario de la elección, que de manera simbólica podía tener cierto atractivo metodológico. Y no lo hicimos porque no lo acabé. Entonces, esa es la razón, la única razón por la cual es ahora.

— Actualmente, en el país impera una arraigada desconfianza en todo lo que dicen y hacen los actores políticos. ¿No tiene más valor decir las cosas en el momento, para eliminar la especulación posterior?
—    Yo creo que como autoridad, tu tienes que denunciar aquello que sea ilegal. Pero no es el papel de la autoridad empezar a hacer públicas las presiones que reciben todas las autoridades. Imagínate que el procurador general de la República saliera a decir todas las amenazas que recibe diario; lejos de contribuir a transparentar (y dibuja en el aire unas comillas con los dedos), contribuiría a generar preocupación y sospecha. Si el presidente del IFE en el proceso poselectoral del 2 de julio hubiera estado platicando todas las recriminaciones, presiones e intentos de vulneración que vivió, lejos de contribuir a dar confianza, hubiera contribuido a generar mucha preocupación. Entonces, lo que yo creo que sí ayuda a transparentar, es que quienes una vez que ya no tienen responsabilidad y pueden platicar, lo hagan.

Eeeeh, el género literario de la memoria, es un género literario muy escaso. Casi nadie habla de lo que pasó, como si te tuvieras que ir a la tumba con tus secretos. Y como yo no tengo nada que ocultar, ni nada que esconder, a mi me parecía que una vez que dejé el cargo, y dado que fue un momento tan polémico y donde hubo tantas mentiras, mi obligación era dar mi punto de vista, con la distancia y con la tranquilidad de la distancia, y con plena transparencia. Esto, de verdad, es un ejercicio de plena transparencia, que no es usual que lo hagan quienes dejan un cargo, y cuando lo hacen, en ocasiones lo hacen con intentos justificatorios.

En este libro, en muchas ocasiones digo ‘nos equivocamos’. Defiendo que la elección fue legal y que en lo fundamental, el IFE hizo un muy buen trabajo, pero en momentos, planteo dudas si fue lo mejor lo que se hizo.

— Desde que apareció su libro, numerosos líderes de opinión critican su testimonio. Lo juzgan tardío e irrelevante...
—    Me interesa dar mi testimonio y me interesa que aquellos que tienen dudas, al leer el libro vean en perspectiva muchas cosas, por ejemplo una muy importante, muy importante: Muchos de los que llaman ‘santones de la opinión pública’ (y subraya que él no los llama así), compraron en 2006 la idea de que el voto por voto, casilla por casilla, era una manera de restaurar la confianza de una elección cuestionada. Y cuestionaron al Tribunal Electoral y al IFE de no ser sensibles a esa exigencia.

Ahora, en el libro, yo platico que nunca se pidió el voto por voto; que López Obrador solamente pidió que se recontara el 16.6% de las casillas, y cuando el Tribunal Electoral le dice a López Obrador: ‘Ni lo pediste, y de lo que pediste te concedo un porcentaje’, que fueron 11 mil 724 casillas, López Obrador arma un mito y dice que ‘no tienen altura de miras los magistrados’. Lo que no dice es que lo que argumentó era una mentira. En las calles decía una cosa y ante el Tribunal decía otra; y esta incongruencia, que llevó a miles, a millones de seguidores a decir ‘¡claro, voto por voto!’, y cuando el Tribunal no lo concede, muchos de estos santones de la opinión pública se fueron contra el Tribunal y contra el IFE, pero nunca nadie dijo: ‘López Obrador los está engañando porque nunca pidió voto por voto’. Es inconcebible que un líder social (y vuelve a dibujar las comillas en el aire), pueda engañar a la gente de esa manera y hacerles creer algo que es falso. Entonces, una de las cosas que —y no lo digo en el libro, pero sí lo digo en esta entrevista— a mi me indigna profundamente, al haber reconstruido la historia es descubrir, y ya lo sabía, pero que descubrí con datos, es la manera permanente, cínica y descarada como López Obrador estuvo dispuesto a mentir. Y contribuyó a generar y sembrar la percepción entre la opinión pública, entre los líderes de opinión, de ciertas cosas que eran totalmente equivocadas.

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