Viernes, 10 de Octubre 2025
Jalisco | De caprichosos estilos barrocos, o góticos, con fuentes de cantera en las azoteas...

Lagos de Fe

En San Juan de los Lagos aseguran que el que le canta a su Virgen le reza dos veces

Por: EL INFORMADOR

En San Juan de los Lagos aseguran que el que le canta a su Virgen le reza dos veces. Más aún, los que corean alabanzas en peregrinación y que vienen a pie desde sus distantes hogares para ver a la Inmaculada Concepción, como así se le conoce, tienen apartado un ‘cachito’ de cielo.

¿Y de qué otra manera divina se le puede retribuir entonces a los centenares de fieles que en acto de tremenda fe recorren, algunos descalzos con la imagen a cuestas, interminables kilómetros que se convierten en días o quizá semanas de dificultades y desvelos?
“El milagro es llegar al pueblo y ver a la Virgencita en su templo, verle sus ojitos aunque sea de retirado, ahí es donde se te quita lo cansado. Allí mismo sacamos fuerzas para hacer votos y pagar la manda; rezarle lo más cerquita que podamos y decirle: madrecita ya cumplí lo que te debía”. Así lo platica entrecortado, Don Jesús Chitica, quien vino en peregrinación desde Pachuca Hidalgo, caminando con su familia desde hace más de un mes. Treinta largos días a la intemperie, sorteando camiones de carga, coches y de más, rogando por un nubarrón más que se acercara a su andar para que le diera a él y a sus más de cuarenta compañeros, algo de sombra para bajar las temperaturas del incandescente astro rey, aunque el asfalto siguiera con la misma temperatura haciendo estragos en sus pies magros.

A pesar de todo, al fin habían llegado a su destino final. Su piel morena, áspera, que se percibía más por una avanzada deshidratación que de un cuerpo de una persona de edad delataban ya manchas blancuzcas, quizá por la falta de buen alimento.
“Vine con mi esposa y mis dos muchachos, ellos no habían venido nunca y no los tuve que convencer, ellos mismos me dijeron que querían venir”.

Es su segunda visita a la Virgen de la Concepción, platica que en la ocasión anterior, hace dos años, lo hizo de esa misma manera, llevando a cuestas una réplica de esta imagen tan venerada. Dice que el cantarle versos religiosos que él mismo compone lo mantiene en pie, con las mismas ganas que desde el primer día al lado de la carretera cuando salió de su natal Estado.

 Cuando me acerqué a Don Chuy, de unos cincuenta y tantos años estaba tumbado en el piso del  atrio del templo, untándose árnica en el cuerpo, tenía abundantes ampollas en las plantas de pies y manos. Sobándose los hombros donde se le percibían las marcas amoratadas de los fajos de cuero que sostuvieron por horas a la Virgen, me llamó la atención de inmediato. Traía una camiseta en color amarillo con franjas azules, sin mangas, con la leyenda a sus espaldas, “Hermano  vengo de Pachuca Hidalgo para ver a la Virgen de San Juan de los Lagos.”    

El grupo de pachuquenses fueron acogidos por  un montón de personas que les obsequiaron agua en bolsas de plástico y algo de comida. El sol de las seis de la tarde se despedía reflejando sus rayos entre las decenas de construcciones y hoteles que presume el pueblo a sus visitantes;

De caprichosos estilos barrocos, o góticos, con fuentes de cantera en las azoteas sostenidas por columnas romanas hechas de cemento, pisos encimados de ventanales de aluminio amarillo y cristales ahumados en unos casos, en otros, de azul turquesa. A las afueras de muchas de estas viviendas estaba ondeante la bandera con la imagen de la Virgen.

Los recibieron también los innumerables puestos de vendimias; descendieron por las intrincadas calles entre multitudes de crucifijos de a 20 o tres por 50, agua bendita embotellada del pocito, vírgenes de plástico con la leyenda en tinta azul “yo estuve en San Juan de los Lagos,” juguetes de vinil y plástico, estampitas, amuletos, figuras del niños Dios, ropita para el niño Dios. Cajeta de Celaya para llevar, jabones con olor, etc. Todo ello lo pasaron de largo.
La manda que don chuy pagó fue porque le rezó a la Virgen por la recuperación de su nieto Nicolás que vive en San Diego California desde que nació. Dice que después de rezar y rezar por las noches y por las mañanas el niño despertó del coma en el que estaba. El padre del menor quien es a su vez hijo mayor de Don Chuy le llamó y le dio la noticia. “Es por eso que venimos a pagar la manda, es un favor que no voy a olvidar.” Su esposa María Concepción de Chitica solamente me dijo lo siguiente cuando intenté platicar con ella;  “nuestra peregrinación  simplemente que es un acto de convicción, de pura Fe”.

El Informador/ Saúl Núñez

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