Logo de aviso informador Logo de circulo informador Logo de gente bien
Jueves, 18 de Octubre 2018
Jalisco | De cada 100 personas robadas en 2011, 11 se encontraban en la colonia Centro

La colonia Centro encabeza delitos de alto impacto

Entre las 10 colonias de Guadalajara con mayor incidencia de delitos de alto impacto (robos, homicidio y violación, básicamente), cinco forman parte de ese polígono denominado por la autoridad municipal como Centro Metropolitano

Por: EL INFORMADOR

Fuentes: Proyecto Guadalajara, segura; Unicef, UNDOC y Casede.  /

Fuentes: Proyecto Guadalajara, segura; Unicef, UNDOC y Casede. /

GUADALAJARA, JALISCO (23/JUL/2012).- El Centro Metropolitano de Guadalajara no es sólo una de las mayores concentraciones de unidades económicas de toda la región Occidente del país, también atrae y aloja una intensa actividad en delitos considerados de alto impacto, como lo revelan las estadísticas de la Secretaría de Seguridad Ciudadana tapatía.

Entre las 10 colonias de Guadalajara con mayor incidencia de delitos de alto impacto (robos, homicidio y violación, básicamente), seis forman parte de ese polígono denominado por la autoridad municipal como Centro Metropolitano o están comunicados con éste: las colonias Centro, San Juan de Dios, Santa Teresita, El Santuario, La Perla y Capilla de Jesús.

A la cabeza se encuentra la colonia Centro con 531 delitos de alto impacto en 2011, tres veces la carga delictiva que registró su más cercano competidor, la contigua colonia San Juan de Dios, y con 181 de estos ilícitos que más profundizan la percepción de inseguridad de la población.

La superficie del Centro Metropolitano se extiende sobre 660 hectáreas, encierra 50 mil empleos formales y otros 80 mil informales, y se definió precisamente por el vigor de su dinámica diaria. La importancia de sus funciones económicas, administrativas, culturales, financieras, turísticas y políticas ha rebasado el ámbito estatal para volverlo capital regional del Occidente del país, según lo diagnosticó el Ayuntamiento tapatío en su Programa Municipal de Desarrollo Urbano (PMDU).

Esto, sin embargo, junto a otras variables, como la conglomeración de las rutas de transporte público (70% de las líneas convencionales lo cruzan, además de las tres con sistemas masivos, por lo que conoce de 60% de los viajes totales de ambas modalidades), lleva a que la población flotante diaria del municipio casi duplique la residente, y Guadalajara, por las mañanas, se acerca a los tres millones de personas sobre su territorio.

Con las características de la zona que la enmarca, no es coincidencia, por lo tanto, que la colonia Centro sea la de los mayores registros en robo a negocios (266) de toda la ciudad, tres veces y media lo que está pasando en la colonia que más se le aproxima: Mexicaltzingo, con 76 casos durante 2011.

Si el corazón de la ciudad y su irracional sobreposición de líneas de transporte público —como lo puntualiza el PMDU de Guadalajara— lo han convertido en una gigantesca estación de transferencia de personas que llegan, caminan y abordan nuevamente, tampoco sorprende que la misma colonia Centro sea la de mayor incidencia en robo de personas (207 casos) en todo el municipio, duplicando, inclusive, lo que pasa en el siguiente punto que se le acerca y que es San Juan de Dios, con 96 casos.

Factor despoblamiento

El proceso de despoblamiento que ha venido sufriendo el Centro Metropolitano, por otra parte, ha sido advertido como un factor propiciatorio para condiciones de inseguridad pública, tanto por el Ayuntamiento tapatío, en su PMDU, como por el Consejo Estatal de Población de Jalisco (Coepo).

La fuga de habitantes del corazón de la ciudad comenzó ahí mucho antes que la de Guadalajara como municipio: la de este último data de 1990 —y sigue en marcha— y la de su cuadro fundacional se inició desde la década de los setenta, cuando sus residentes fueron migrando gradualmente a colonias de más reciente construcción.

La autoridad municipal calcula que en 40 años el Centro Metropolitano perdió 50 mil habitantes mientras veía cómo se transformaban más de 10 mil de sus hogares en establecimientos de distinta naturaleza, en un devenir que iba tallando su rostro, originalmente habitacional, para conferirle los rasgos cada vez más marcados del comercio y los servicios. “Esto propició, además, un efecto de pauperización del Centro de la ciudad, que perdió la mayor parte de sus habitantes en los últimos 40 años, quedando parcialmente ocupada por habitantes de muy bajos ingresos”, dice el PMDU.

Para abundar en este proceso de empobrecimiento hay que saber que la cantidad de población que salió del Centro Metropolitano en cuatro décadas contaría hoy en día con un ingreso per cápita anual acumulado de 714 millones 050 mil dólares, según los datos del Coepo (14 mil 281 dólares por cada tapatío).

El cuadro fundacional de la ciudad quedaría entonces inmerso en la paradoja de la marabunta matutina que lo recorre todos los días y el fantasma nocturno que la sustituye al terminar la jornada, cuando se queda sin vida comunitaria que ocupe y vigile el entorno, lo que lo hace “un espacio vacío de población, pero, contradictoriamente, muy saturado con todo tipo de equipamiento urbano, local, medio y metropolitano”.

De cada 100 personas que fueron robadas en 2011 en la ciudad de Guadalajara, 11 se encontraban en la colonia Centro; de cada 100 robos a negocios que se registraron en todo el municipio, ocho se dieron también ahí. En materia de homicidio, durante 2011, la colonia Centro se ubicó en el cuarto lugar a escala municipal, con cuatro casos, mientras que su colonia vecina, El Santuario, aparece en el noveno sitio entre las de mayor incidencia, con otros tres asesinatos.

La colonia Centro se ubica, de igual manera, en la cima cuando se trata de violaciones sexuales, con dos casos (igual que Oblatos y Blanco Cuéllar); el Barrio de San Antonio y El Santuario, ambos dentro del Centro Metropolitano, presentaron, cada uno, una violación.

El vaciamiento del primer cuadro tiene una de sus caras más claras en la gran cantidad de inmuebles que se han quedado y persisten hoy en día sin ningún uso. Dentro del Centro Metropolitano (660 hectáreas) la parte propiamente histórica representa 320 hectáreas; en éstas, 20% de las propiedades no tienen ninguna utilidad o están abandonadas, lo que representa 50 hectáreas.

“El continuo desplazamiento de actividades y funciones que eran propias del Centro ha propiciado subutilización de espacios, edificios e infraestructura que día a día se manifiesta en la degradación, el abandono y la desintegración urbana”. El PMDU concluye que este proceso de decaimiento multifactorial, pero con una variable marcada en la pérdida de habitantes, está causando en el polígono “empobrecimiento, alta congestión vehicular, mala calidad ambiental, falta de identidad, desarraigo, destrucción del tejido básico social, inseguridad y falta de participación”.

Estas condiciones llevan a que el robo de casa habitación sea el único delito de alto impacto que no repunta en la zona: ninguna colonia del Centro Metropolitano aparece entre las 10 con la mayor problemática, que se concentra principalmente en el Poniente del municipio.

Pero el robo de vehículos es otro que merece análisis. Tres de las 10 colonias tapatías con más casos están inmersas en la dinámica del Centro Metropolitano: Santa Teresita (vecina directa), en primer lugar, con 75 robos; Capilla de Jesús, en segundo, con 69, y El Santuario, en sexto, con 51.

Por las noches, el Centro tapatío vive la paradoja de ser “un espacio vacío de población, pero muy saturado con todo tipo de equipamiento urbano”

CRÓNICA
Vivir aquí a pesar de todo


Ya no hay afuera, y ya no hay adentro. Todos son extranjeros en su tierra. El Centro Histórico se ha convertido en un monumento a las contrariedades: de día los ríos de gente se aglutinan en las plazas y coinciden en las esquinas y, en las noches, el vacío es palpable, reina la soledad y una imagen fantasmagórica cubre las calles.

El Centro de antaño no existe más. Personas como Octavio Mendoza viven aquí, “a pesar de todo”. No es difícil recorrerlo por las noches y sentir miedo. Las luces tenues cercanas a la Calzada Independencia no son suficientes, el silencio es indescriptible y la poca habitabilidad te lleva a cuadras llenas de vacíos. Mendoza ha vivido en Belén y Manuel Acuña por más de dos décadas: “Hay días que, pasadas las ocho de las noche, ya no quiero ni salir a comprar nada”.

El andador Pedro Loza es el ejemplo más vivo de este Centro bipolar. Las tardes muestran una vitalidad asombrosa, desde tintorerías hasta tienditas de abarrotes reciben clientelas con la calma de una ciudad provinciana. Hasta el trazo peatonal de la zona de Colón (Pedro Loza hacia el Sur) presenta una concentración que se desliza entre escuelas, tiendas de ropa y discos compactos.

La noche saca a relucir a todos los monstruos del Centro: desorden, casas en abandono, banquetas y ejes viales descuidados, comercios cerrados, calles enteras con poca luz. Ni una puerta a la cual tocar. Así que salvar al Centro significa habitarlo. Como Kris Mathay, estudiante holandesa en la UdeG, que vive en Jesús García y Alcalde. ¿Por qué vive aquí? “Nunca he vivido en otro lugar que no sea el Centro”.

LA POLICÍA SÓLO REGISTRÓ UN CASO DE VENTA DE MEDICINAS DESDE 2012
El Santuario, operativo pendiente

La colonia de El Santuario, vecina directa de la colonia Centro, está bien identificada por la autoridad municipal —y la sociedad, en general— como un punto de venta de medicamentos con un origen legal dudoso (productos robados de instituciones públicas o muestras médicas no comerciables).

Pese a la consolidación de esta actividad delictiva, durante los años enteros de 2010 y 2011 la Policía de Guadalajara sólo registró como tal un caso de “venta ilegal de medicamentos”, en 2011.

El 13 de enero de 2011 el Ayuntamiento de Guadalajara había aprobado la realización de un operativo especial y permanente para erradicar la venta ilegal de medicamentos en El Santuario. La instrucción iba para la Secretaría de Seguridad Ciudadana y la Dirección de Inspección y Vigilancia. La estrategia nunca se concretó.

Aquel día, el autor de la iniciativa, Eduardo Almaguer Ramírez, hoy dirigente estatal del PRI, declaraba: “Es un territorio donde no está la autoridad, hay que decirlo con claridad. Si cualquiera de nosotros es agraviado por algunos de los que ofertan los medicamentos, pues ya es imposible defendernos, toda vez que hay cientos de ellos. Tenemos conocimiento de que en ese lugar —por las denuncias ciudadanas— se comercian drogas, medicamentos robados, apócrifos y caducos. Sabemos del robo que hay en las instancias de salud, como en IMSS, ISSSTE, Secretaría de Salud y Hospital Civil, y los medicamentos van y terminan ahí, mientras las autoridades federales y estatales han sido omisas”.

El operativo consideraba la revocación de todas las licencias comerciales donde se detectara esta venta ilegal, lo que caía plenamente en la competencia del Ayuntamiento. A un año y seis meses, esta determinación del pleno quedó en letra muerta.

El regidor advertía entonces: “Sabemos que ahí (El Santuario) está participando la delincuencia organizada, sabemos que no es una decisión fácil, que a muchos no les va a gustar, que son intereses económicos fuertes. Es el embudo donde termina todo este tráfico ilegal de medicinas, pero tenemos que tomar decisiones, tenemos que decidirnos y lo estamos haciendo hoy”.

Los contrastes de las estadísticas

Todas las referencias delictivas que aquí se hacen tienen como fuente a la Secretaría de Seguridad Ciudadana de Guadalajara y son, por tanto, los reportes que fueron atendidos por la Policía tapatía.  La incidencia, no obstante, puede variar respecto de la Procuraduría de Justicia estatal (PGJE), que se basa en la presentación de denuncias que dan lugar a una averiguación previa. El formato de consulta de la PGJE, sin embargo, vuelve imposible sistematizar sus datos para colonias.

FRASE

El continuo desplazamiento de actividades y funciones que eran propias del Centro ha propiciado subutilización de espacios, edificios e infraestructura que día a día se manifiesta en la degradación, el abandono y la desintegración urbana

Programa Municipal de Desarrollo Urbano de Guadalajara


¿Cómo construir un Centro más seguro?

Organismos internacionales, especialistas y consultores en materia de seguridad han propuesto algunas líneas de acción para recuperar al Centro.

Otorgar créditos, con tasas de interés muy bajas, para incentivar la redensificación de las primeras cuadras de la ciudad.

Atraer vida nocturna de calidad: bares con responsabilidades, cafés, restaurantes y lugares de diversión.

Aumentar el patrullaje policiaco y convertir al oficial en un auxiliar de varios temas; construir cercanía con los visitantes.

Fortalecer la vocación turística del Centro con distintas atracciones que provoquen que los visitantes, tanto nacionales como extranjeros, vean en el Centro un espacio de desarrollo con todos los servicios turísticos a la mano.

Promover actividades culturales al aire libre: música nocturna en las plazas, proyección de películas y exposiciones en espacios públicos en donde se pueda congregar un alto número de ciudadanos.

Dar las facilidades para profundizar la estructura comercial formal, abaratando la formalidad para impedir que el ambulantaje sea el eje de la oferta comercial del Centro Histórico.

Impulsar museos y espacios artísticos de relevancia con la intención de convertir al Centro en el área cultural por excelencia.

Incentivar que estudiantes, de universidades públicas o privadas, vean en el Centro un lugar atractivo para vivir y pasar de manera agradable su tiempo de estudio en Guadalajara. Para ello, se deben de estrechar relaciones con las casas de estudio para fomentar este objetivo.

Temas

Lee También

Comentarios