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Miércoles, 22 de Noviembre 2017
Jalisco | Aunque utilizan arnés al trabajar, les preocupa su seguridad

El oficio de soldar las 'costillas' del tren

La altura en la que trabajan los soldadores asombra a quienes pasan por la construcción
Aunque utilizan arnés al trabajar, les preocupa su seguridad. EL INFORMADOR / A. García

Aunque utilizan arnés al trabajar, les preocupa su seguridad. EL INFORMADOR / A. García

GUADALAJARA, JALISCO (06/MAR/2017).- Al pasar por la construcción de la Línea 3 del Tren Ligero, a la altura de Ávila Camacho y Circunvalación, algunos automovilistas bajan sus ventanas para ver a los soldadores que trabajan a más de 10 metros de alto; a los conductores y transeúntes les asombra verlos tan arriba, pero para los trabajadores eso es algo a lo que están acostumbrados.

Víctor Vázquez, soldador industrial de 28 años y originario de Puebla, cuenta que lleva más de 10 años en el oficio, en obras como muelles, puertos o cementeras.

El trabajador dice que llega a las 7:00 horas y lo primero que hace es recibir una plática de seguridad, luego precalienta y le quita la humedad al material. “A las ocho de la mañana comenzamos y hasta las seis de la tarde hacemos la aplicación, toda debe ir horneada, debemos tener mucha limpieza y usar arnés ya que a pesar de que son unos 12 metros de altura ya con eso la vida corre riesgo”.

Vázquez explica que a la estructura sobre la que irán los rieles le llaman “ballena”, y las partes que sobresalen y que ellos tienen que soldar son las “costillas”. “Una grúa las coloca pero uno las tiene que reforzar. Si alguna pieza te sale mal te tienes que quedar una o dos horas después del horario para repararla. En 15 días que llevamos hemos avanzado tres pilares”.

El joven señala que a su parecer falta seguridad. “No ha habido accidentes y aunque sí estamos asegurados con arnés nos faltan muchas líneas de vida, cables de acero para poderse transportar por toda la parte superior. Sí andamos con la preocupación aunque ya llevamos rato en el oficio”.

Por su parte, Matías García, originario de Durango, lleva casi un mes en la obra desde que lo invitaron a venir y no sabe cuánto tiempo se va a quedar. “El trabajo de soldadura es el de siempre: alistamos la maquinaria, nos suben en las grúas; cada quien se queda en su casita, en esas canastillas que se ven adentro estamos soldando, está tapado para no aventar lumbre a los carros, en cada canastilla está un soldador”.
García recalca que la soldadura tiene que hacerse bien para pasar el control de calidad. El trabajador calcula que cada pieza requiere un día de trabajo, o día y medio.

“Todo lo que ve quemado es la soldadura que aplica uno en todo alrededor. Suben la pieza grande y las chicas las van poniendo con una grúa, la unen con unos puntos nada más para que no se caiga y se sube uno a terminarla de soldar, las dejamos listas para que les pongan el concreto arriba”.

Sobre su labor, que provoca curiosidad entre los ciudadanos, considera que ya es algo normal. “Está impuesto uno a andar en las alturas. No está muy alto pero sí se alcanza a ver la ciudad, serán unos 15 metros o lo más alto es arriba del puente tiene 17 metros”.

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