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Martes, 26 de Marzo 2019
Jalisco | Más de 441 mil hijos resultaron afectados por la separación de sus padres en el periodo 2000-2006, de acuerdo con el INEGI

Divorcio: terremoto emocional en los hijos

Para los hijos el divorcio es desconcierto, interrogación y amargura; es tristeza que destila llanto y soledad; es quedar sin alas para volar.

Por: EL INFORMADOR

GUADALAJARA.- En los primeros seis años de este siglo, 441 mil 744 hijos resultaron afectados por el divorcio de sus padres, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI). Todos, en diferentes grados, padecen daños de salud mental, afirman especialistas.
Durante 2006 –la estadística del año pasado está en proceso–, el INEGI registra 586 mil 978 matrimonios en el país. Sin embargo, en el mismo periodo hubo 72 mil 396 divorcios (la tercera parte involucra a cónyuges con una duración de entre uno y cinco años).
Las separaciones legales afectaron directamente a 72 mil 396 hijos (la mayoría menores de edad).
Las secuelas del divorcio son notorias en los hijos. Éstos presentan dificultades en sus relaciones paterno-filiales y sociales, ya que el proceso implica un cambio que perjudica en todas las dimensiones de su desarrollo personal y produce inseguridad emocional, hostilidad y agresividad. Además, es un factor correlacionado con delincuencia juvenil, alcoholismo y drogadicción, de acuerdo con un estudio elaborado conjuntamente por el Instituto de Ciencias de la Familia, la Facultad de Derecho y la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de los Andes.
Los hijos afectados suelen tener problemas psicológicos y de aprendizaje. Una evaluación en 20 mil adolescentes estadounidenses, mostró que los menores de padres separados se manejan pobremente en términos de satisfacción con la vida y la felicidad, el autocontrol, la confianza y la amistad. Otra investigación arrojó que los jóvenes con una familia disfuncional tienen 70% más de probabilidad de ser expulsados o suspendidos que los que viven con ambos padres biológicos. Similares índices se observan en las altas tasas de precocidad sexual e hijos extramatrimoniales. Los hijos de divorciados tienen hasta tres veces más descendientes fuera del matrimonio.
Los efectos psicológicos se pueden percibir también en la vida adulta de los hijos, que suelen tener mayores problemas de pareja y más probabilidades de que sus matrimonios terminen en divorcio.
El maltrato de menores también es un factor que incide en la separación de padres. La tasa de abuso sexual de niñas en manos de sus padrastros es hasta siete veces mayor que cuando este delito recae en padres biológicos.
“Los divorcios son un factor importante en la estadística de muertes violentas, adicciones y problemas en la juventud. Al encontrarse solos, la separación de los padres detona que los hijos se descarguen a través de las drogas y alcohol”, sostuvo Héctor Manuel Acuña Nogueira, rector del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO).
Y es que “el divorcio es una de las experiencias más traumáticas que puede vivir un niño”, afirman expertos del Instituto de Estudios de la Pareja.
En la estadística se excluyen a decenas de miles de hijos de madres solteras o de parejas que viven en unión libre, quienes enfrentan los mismos problemas.
Por otra parte, los padres divorciados son propensos a padecimientos mentales y físicos; tienen hasta seis veces más problemas psiquiátricos, el triple de probabilidad de suicidio o muerte por accidente, además de ser hasta 4.5 veces más dados al abuso del consumo de alcohol y drogas. También encabezan el registro de fallecimientos por enfermedades crónicas.
En resumen, padres e hijos enfrentan un terremoto emocional a consecuencia del divorcio.


Para saber

La edad promedio para contraer nupcias, es de 27.8 años en hombres y 25 años en mujeres en México.
La edad promedio en el divorcio es de 37.6 años en hombres y 34.9 años en mujeres.


Registro de divorcios por estados 2006:

Ciudad de México 7,716
Distrito Federal 6,924
Nuevo León 4,636
Baja California 4,317
Jalisco 3, 724
Guanajuato 3, 601
Veracruz 3, 473


Principales causas en orden de importancia:

Mutuo consentimiento.
La separación por dos años o más, independientemente del motivo.
Abandono del hogar por más de tres o seis meses, sin causa justificada.
Negativa a contribuir voluntariamente o por sentencia del juez familiar al sostenimiento del hogar.
Sevicia, amenazas, injurias o violencia intrafamiliar.
Adulterio o infidelidad sexual.
Incompatibilidad de caracteres.
Alumbramiento ilegítimo.
Corrupción y maltrato a los hijos.
Enfermedad crónica o incurable.
Bigamia.
Declaración de ausencia o presunción de muerte.
Propuesta de prostitución.
Delito doloso o infamante.
Hábitos de juego, embriaguez o drogas.
Cometer acto delictivo contra el cónyuge.

Duración legal de los matrimonios que terminaron en separación en 2006*:
Menos de un año: 95
De uno a cinco años: 20, 051
De seis a nueve años: 14, 549
10 años y más: 37, 558
No especificado: 143
Total: 72,396

* Duración legal es el tiempo transcurrido entre la fecha de matrimonio y la fecha en que causó ejecutoria el divorcio.



Creciente ruptura de la estructura familiar

La creciente ruptura de la estructura del núcleo de la sociedad, la disminución de la solidaridad y una tendencia al consumismo, son algunos fenómenos que enfrenta la familia en el siglo XXI, afirmó Carlos Abascal Carranza, ex secretario de Gobernación y actual director de la Fundación “Rafael Preciado Hernández”, en su participación en la cuarta edición del Congreso Internacional de Familia, celebrado en Guadalajara (febrero 2008).
En cifras, apuntó, los problemas se reflejan en que los matrimonios decrecieron en más de 11% entre 1993 y 2006. En todos los casos, los hijos son los más afectados.
En ese mismo periodo, agregó, se practicaron más de 400 mil abortos.
“La familia debe ser apoyada e impulsada por el Estado. Al no hacerlo, tendrá que destinar una gran cantidad de recursos a la solución de problemas sociales como narcotráfico o pobreza”.
Sin embargo, subrayó: “No es atribución del Gobierno ni el diseño estructural de la familia ni la organización de su vida diaria. Le corresponde (al Estado) el papel subsidiario y solidario de crear condiciones económicas, políticas, sociales y culturales que hagan posible el pleno desarrollo de las familias”.
Juan Ramón de la Fuente, ex rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), lamentó la situación por la que atraviesan miles de familias. Mostró su preocupación por el trastoque de valores y la desestructuración del núcleo de la sociedad, que en muchas ocasiones se refleja en muertes violentas entre niños y jóvenes, sobre todo suicidios.
“Es un fenómeno que debe preocuparnos (el suicidio). En primer lugar, debe encender el foco rojo, encender la alarma. No se ha logrado identificar a ciencia cierta qué está propiciando todo esto. Tiene que ver con los estilos de vida, la sociedad de consumo, el trastoque de valores, la competitividad y la desestructuración familiar, es decir, son muchos los factores que convergen. Sería muy simple atribuírselo a una sola variable, pero el fenómeno ahí está, hay que atenderlo y entenderlo porque de otra manera no lo podremos contener”.
El psiquiatra no atribuyó la culpabilidad de estos índices a la familia, como señalan algunos especialistas.
“No es un asunto de señalar culpables; hay que investigar más para poder entender mejor lo que está pasando. En México debería haber más investigación sobre este tema”.
Ana María Chávez, presidenta de la Asociación Mexicana de Suicidología, afirmó que los problemas que enfrentan niños y jóvenes se basan en que la familia no cumple las funciones de educación y protección que antiguamente garantizaba.
Han desaparecido las reuniones y la convivencia –enfatizó–, desencadenando un impacto en la conformación de las relaciones interpersonales del hijo.
Según estudios, explicó, el menor adquiere información y educación primero a través de internet; después, de los medios de comunicación, amigos, maestros y, al final, de los padres o de la familia. Para evitar que las cifras negativas aumenten, se debe iniciar con la difusión de información de fenómenos alarmantes como el suicidio.

Reforzamiento de valores en la escuela…

Rogelio Marcial Vázquez, investigador de culturas juveniles en la Zona Metropolitana de Guadalajara (por parte del Colegio de Jalisco), acentuó que la familia tiene que organizarse mejor; de lo contrario, advirtió: “Se avecinan situaciones críticas; habrá más hogares fracturados”.
Destacó que el principal problema de los jóvenes es el consumo de drogas y alcohol.
“Hay una lucha del Gobierno federal contra la venta de droga. Es una historia similar a la de países como Colombia y Brasil, pero hay que trabajar con igual o mayor fuerza en el contacto con los jóvenes. Hace falta prevención e información”.
Urgió a la elaboración de políticas públicas dirigidas a la juventud para combatir de manera integral los problemas que enfrentan.
“Se carga la responsabilidad a la familia, que es el ámbito primario donde el niño toma los valores y la orientación, pero no entendemos que la fractura proviene del sistema social, es decir, si la mamá trabaja es porque el papá está sin empleo, es represor o vicioso. No es responsabilidad total de la familia, hay un sistema social que genera políticas económicas muy golpeadoras hacia las clases medias y bajas”.
Agregó que el sistema de educación básica debe asumir su responsabilidad e impartir integralmente valores humanos a los menores de manera conjunta con la familia, por ejemplo, con información orientada sobre adicciones, sexualidad y accidentes.
“Estamos mandando a los jóvenes a la guerra sin fusil, sin información y elementos de juicio certeros que puedan discernir en momentos críticos”.
El presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), Carlos Aguiar Retes, al clausurar los trabajos de la LXXXV Asamblea Plenaria (abril 2008), acentuó que las drogas son uno de los principales problemas entre niños y jóvenes. Destacó su preocupación por la penetración del narcomenudeo en la población escolar.
Carlos Briseño Torres, rector general de la Universidad de Guadalajara (UdeG), señaló que el cambio demográfico indica que la pirámide poblacional se invirtió en México. En estos momentos, dijo, el segmento de la población de entre 18 y 35 años es el que más creció, lo que genera un aumento en las estadísticas de muertes violentas.
“Pero la sociedad viene, en buena medida, cerrándole oportunidad a los jóvenes. La frustración en éstos genera depresión; provoca que acudan a la puerta falsa: alcohol, droga y suicidio”.
Reconoció una “gran deficiencia” de impartición de valores humanos en instituciones de educación superior, particularmente en las públicas, “por la característica laica de éstas”.
“El énfasis se pone en el conocimiento y en el compromiso social. No hay en ninguna universidad pública del país, programas consistentes para atender estos problemas. Pero nosotros no podemos suplir a la familia, que es donde se deben inculcar los valores morales y éticos”.
Y agregó: “El respeto irrestricto al carácter laico de la educación pública no excluye la enseñanza de valores éticos y morales, aprender ciencias y una formación de ciudadanos. Deben enseñarse valores éticos y morales, el respeto a la vida, a los demás, a los Derechos Humanos y a la tolerancia. Pero están carentes, por supuesto. Hace falta fortalecerlos a través de planes y programas de estudio”.
Héctor Manuel Acuña Nogueira, rector del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), manifestó que la juventud enfrenta un “futuro complicado”.
“Muchos ni siquiera desean estudiar; afirman que no tendrán trabajo y se sienten generaciones de frustrados. La maravilla del desarrollo y la tecnología en realidad no les está dando beneficio. En ese sentido, la perspectiva del futuro es obscura para muchos de ellos. El fenómeno que está impactando es el de suicidios de niños y jóvenes, es un problema social que nadie ha resuelto, por más desarrollada que esté la sociedad”.
El sacerdote jesuita afirmó que la falta de políticas públicas tiene “mucho que ver con la estadística negativa en menores”, no solamente el fracaso de la orientación y educación impartida por la familia.
“Ahora se retomarán las clases de civismo y ética en primaria, están haciendo correctivos (el Gobierno). Es una materia que da valores”.
También recomendó: “La formación debe buscar todas las partes de la persona, no solamente la cabeza. Están creando gente egoísta que sólo piensa en sí misma, cuando tiene una responsabilidad social. Es fundamental impartir valores”.
Elba Esther Gordillo Morales, lideresa del magisterio nacional, pidió a los obispos que “dejen de soñar” con impartir educación religiosa en escuelas públicas.
“La familia tiene la libertad para enseñar religión, y si alguien quiere que sus hijos se eduquen en algún culto, que los manden a escuelas privadas donde puedan encontrar ese tipo de educación”, apuntó durante la vigésima cuarta Sesión Extraordinaria del Consejo del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (abril 2008).


“La pseudoeducación”

La situación por la que atraviesan niños y jóvenes involucrados en adicciones, muertes violentas y problemas de salud es “muy lamentable”, opinó Guillermo Bustamante Manilla, presidente de la Unión Nacional de Padres de Familia.
“Hay carencia de valores. Muchos jóvenes no saben lo que quieren en la vida, hacia dónde ir. Al no encontrar sentido, terminan suicidándose o en cualquier muerte violenta”.
Recalcó que la familia es el principal motor en la educación, por lo que debe asumir su papel protagónico. Sin embargo, lamentó la falta de políticas públicas para mejorar la calidad de vida de millones de mexicanos.
“La Secretaría de Educación Pública debe intervenir con programas que ayuden a mejorar la calidad de vida de estudiantes. El problema es que aprueba libros de texto sin valores importantes; con frecuencia contienen antivalores, como sucedió con el libro de ciencias naturales de primero de secundaria, que destaca por una pseudoeducación sexual, sin tomar en cuenta la dignidad de las personas. Los padres de familia estamos de acuerdo en que urge dar educación sexual iniciada en casa y complementada en la escuela, pero cuando desde los libros se induce al acto sexual, evidentemente se promueven antivalores. El acto sexual es extraordinario para disfrutarlo a su debido tiempo, no a temprana edad”.
El organismo representa a un millón 500 mil afiliados a nivel nacional.

Undécima parte:

Una luz en el camino… Regresa educación cívica y ética a primarias.


EL INFORMADOR 01/04/08 ccms

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