Jueves, 09 de Octubre 2025
Jalisco | Hoteles registran cuartos vacíos

Antros ruidosos ahuyentan huéspedes en la “Zona Rosa”

Empresarios afectados reclaman que se aplique la ley para no perder clientes

Por: EL INFORMADOR

Hoteleros exigen al Ayuntamiento tapatío que controle el sonido de los antros, pues registran pérdidas económicas importantes.A. HINOJO  /

Hoteleros exigen al Ayuntamiento tapatío que controle el sonido de los antros, pues registran pérdidas económicas importantes.A. HINOJO /

Afectan antros ruidosos a vecinos
del Centro de Zapopan y Avenida Patria


GUADALAJARA, JALISCO (20/JUN/2011).-
La música al máximo nivel que se escucha en los centros nocturnos instalados en las colonias Americana y Lafayette de Guadalajara, arriba de los 65 decibeles permitidos, provoca una fuerte contaminación auditiva que tiene inconforme a un grupo de hoteleros, pues pasan los días y sus habitaciones no se ocupan. Los escasos huéspedes que llegan se quejan de que no pueden descansar por la ausencia de silencio, además, les desagrada que retumben los vidrios de las ventanas de sus habitaciones.

“Los turistas que vienen quieren estar cerca del Centro, cerca de esta zona que es tan bella, cultural y fiestera, pero también quieren descansar. Los clientes ya no regresan porque no se relajaron en la noche como ellos quisieran, por lo tanto no nos recomiendan y luego nos quedamos sin clientes”, se queja el dueño de un hotel que prefiere permanecer en el anonimato por temor a represalias.

Los hoteleros aseguran que lo que menos quieren es tener problemas con los dueños de bares y antros, pues están conscientes de que esos lugares son fuente de empleos, por lo que su petición se sujeta a pedirles a las autoridades de Guadalajara que “metan en regla a esos giros negros y hagan cumplir los reglamentos del municipio”.

Estos empresarios no pretenden que los sitios desaparezcan o sean clausurados por completo, pero desean que los dueños de los negocios de entretenimiento de la zona de Chapultepec, sean sensibles a las molestias que les provoca el ruido a quienes habitan o duermen alrededor de sus establecimientos.

“No queremos que quiten los negocios, en parte es lo que hace atractivo este lugar, pero sí queremos que los regulen como debe de ser; de lo contrario, los hoteleros nos vamos a quedar sin gente porque aquí no se puede descansar”, comenta otro de los socios de un hotel.

Respeto y tolerancia son las palabras que consideran claves para que en la zona pueda respirarse armonía, en la que cada quien pueda operar su negocio sin dificultades y sin afectar el desarrollo de otros. Pero resaltan que si las autoridades tapatías no ponen “mano dura” en los lugares ruidosos, será imposible que la situación pueda cambiar.

Respecto al papel de los funcionarios públicos, este grupo de hoteleros señala que la corrupción podría ser la pesadilla que no les deja conciliar el sueño, “no dudamos que cuando llegan a los centros nocturnos los inspectores o el personal de reglamentos, se hacen de la ‘vista gorda’ y siguen permitiendo que la música esté a todo volumen porque de seguro les dan sus billetes para que se vayan, pero no tenemos las evidencias para comprobarlo”, lamenta uno de los hoteleros, quien agrega que un nutrido grupo de vecinos está “caliente” para salir a las calles y hacer plantones hasta que no disminuya la contaminación auditiva.


Nadie soluciona el problema: vecinos


No sólo los huéspedes de los hoteles están cansados de no poder dormir por el ruido de la música de los bares, también quienes habitan a un lado de alguno de estos establecimientos están desesperados porque aunque los vecinos hablen con los dueños de este tipo de giros, a ellos no les importa respetar la tranquilidad.

Sergio García vive con sus papás de la tercera edad en el tercer piso de una finca ubicada en la calle Marsella, entre Avenida Vallarta y Pedro Moreno. A un lado de su casa está un bar que no está acondicionado para impedir que el ruido salga de sus paredes. La cochera del lugar está cubierta con una lona verde, con lo que se permitieron colocar más mesas para ampliar su aforo, pero dicho acondicionamiento es el que permite que el ruido se expanda hacia la calle y las viviendas.

Sergio asegura que cada fin de semana llama a las autoridades para que inspeccionen al bar y revisen el número de decibeles que alcanzan a registrarse en el lugar y constaten que rebasan el límite permitido; sin embargo, nada cambia. Sus papás son adultos mayores que exigen descasar.

Verónica Martínez, directora de Inspección y Vigilancia, es la persona con la que Sergio fue a quejarse la última vez. Le sorprendió que la funcionaria supiera dónde y con quién vive, lo que a su parecer indica que ya están enterados del problema, pero no les preocupa solucionarlo.

Otros vecinos que viven alrededor de éste bar señalan que, por más que llaman a las autoridades y llegan a inspeccionarlos, la intensidad del ruido es la misma cada fin de semana.


Telón de fondo

Demandas ante el Tribunal


Cuando los ayuntamientos no resuelven los problemas de bares ruidosos, los vecinos pueden interponer una demanda ante el Tribunal Administrativo del Estado (TAE) para solicitar la revocación de las licencias de los negocios, asegura Marco Antonio González Mora, coordinador del Bufete Jurídico de la Universidad de Guadalajara (UdeG). “Es más contundente si se juntan los colonos para interponer la demanda: se debe hacer una investigación y hasta mandar a peritos ambientales para que chequen los decibeles de los lugares donde hay ruido. Con eso ya se puede sustentar el proceso”.

Resalta que es común que los establecimientos se amparen argumentando que tienen derecho a tener un negocio, como cualquier ciudadano, “y eso limita a los gobiernos municipales para que procedan. Pero con el proceso en el TAE, puede exigirse que se suspenda totalmente la licencia”.

Los ciudadanos pueden interponer la demanda a través de la Procuraduría de Desarrollo Urbano (Prodeur), o por medio de algún abogado particular o bufete jurídico, como el de la Universidad de Guadalajara. “Si requieren asesoría, nosotros podemos darla. Es importante especificar que tenemos un convenio con el TAE y que la defensa no es de un abogado particular sino que es más contundente porque la UdeG es la que respalda”.

Los vecinos afectados por bares ruidosos también pueden realizar una denuncia popular ante la Secretaría de Medio Ambiente para el Desarrollo Sustentable y los gobiernos municipales tomando en cuenta el Artículo 102 de la Ley Estatal de Equilibrio Ecológico.

El artículo 357 del Código Urbano del Estado de Jalisco también establece que “cuando las edificaciones y urbanizaciones, cambios de uso del suelo u otros aprovechamientos de fincas que contravengan las leyes, reglamentos, programas o planes de desarrollo urbano aplicables, que originen un deterioro a la calidad de la vida de los asentamientos humanos, los habitantes y propietarios de predios y fincas del área que resulten directamente afectados, tendrán derecho a exigir que se lleven a cabo las suspensiones o modificaciones ante la autoridad competente o superiores jerárquicos correspondientes”.


Contacto


El Bufete Jurídico de la Universidad de Guadalajara se ubica en Coronel Calderón número 636, entre Hospital y Juan Álvarez. Los teléfonos son: 36135581 y 36135525.

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