Jalisco | El divorcio causa depresión en niños Alertan por fenómeno de 'huérfanos de papás vivos' La carga laboral de las madres provoca en los hijos un sentimiento de profunda soledad Por: EL INFORMADOR 18 de abril de 2010 - 05:20 hs GUADALAJARA, JALISCO.- Los adultos piensan que los niños no tienen preocupaciones. Creen que nada empaña su felicidad. Sin embargo, algunos pequeños también sufren, y más de lo que se puede imaginar. Para la especialista Leonor Lozano, la depresión infantil es un trastorno que requiere tratamiento psicológico y a veces psiquiátrico, dependiendo del contexto en el que se desarrolle. Esto es muy frecuente en los niños y es multifactorial, enfatiza la psicóloga. También puede definirse como una situación afectiva de tristeza mayor en intensidad y duración, que ocurre en un niño, de acuerdo con la psicóloga Alejandra Reséndiz Mendoza. Los factores de dicha enfermedad pueden ser hereditarios o neuroendócrinos, los cuales son la interrelación entre problemas neurológicos y glandulares. También neurobioquímicos, relacionados con el sistema nervioso. Un lugar aparte ocupan los síndromes depresivos asociados a enfermedades crónicas y los factores psicosociales relacionados con aspectos socioeconómicos, privación de vínculos afectivos, abandono, familias disfuncionales, divorcio de los padres, desempleo de los mismos, influencia de los medios de comunicación, alcoholismo y drogadicción. La depresión hereditaria o endógena es un trastorno que parece no tener causa ambiental, y por lo tanto se presume de origen biológico. En términos médicos hace referencia a un o conjunto de que afectan principalmente a la esfera afectiva: la tristeza patológica, el decaimiento, la irritabilidad o un trastorno del humor que puede disminuir el rendimiento en la escuela o limitar la actividad habitual, independientemente de que su causa sea conocida o desconocida. Uno de los factores más importantes de la depresión infantil actualmente es el divorcio de los padres. En segundo lugar se encuentra el abandono, a medias, de los padres hacia los hijos. A esto los psicólogos lo llaman “hijos huérfanos de padres vivos”, ya que algunas madres trabajan todo el día y los pequeños se quedan al cuidado de una televisión o de una persona ajena, y esto les hace sentir un sentimiento de profunda soledad. Síntomas emocionales de la depresión infantil: Bajo rendimiento escolar. El llanto fácil. Desesperación. Malestar. Deseo de desaparecer. Ideación y conducta suicida. Cambio de hábitos alimentarios. Modificación del patrón de sueño. Baja o aumento de peso. Apatía luego de que el niño se niega a hacer las cosas. Irritabilidad. Agresión. Desmotivación. Ideación de muerte o temor de que alguien se va a morir. Temor de que lo abandonen. ¿Para qué nací? El niño en situación depresiva muchas veces se pregunta: “¿Para qué nací?”. Le piden a Dios ya no estar aquí. El niño puede tener estos pensamientos y no expresarlos, pero su conducta es una de las cosas que se debe observar siempre para saber cómo se siente el infante, porque a veces los pequeños no tienen o no saben cómo expresarse. Por todo lo anterior, los infantes que sufren este trastorno bajan el rendimiento escolar, se aíslan en la escuela, juegan solos y no se les nota interés o placer por actividades que los menores deben disfrutar. Por ejemplo, el placer en el juego. Un niño que padece depresión no necesariamente tiene que estar triste o llorando. “Pero puede estar irritable, que se enoje de todo, o que tenga explosiones de ira y cambios bruscos de estados de ánimo”, afirmó la psicóloga Leonor Lozano. Cuando están en la edad de entre dos meses y dos años, “hay que observar mucho el patrón de sueño, el patrón de alimentación y el interés por los juegos”. Los padres no deben de tomar a la ligera cualquier manifestación de los hijos cuando tienen alguno de estos síntomas, sobre todo cuando hacen exclamaciones como “me voy a matar” o “voy a agarrar un cuchillo y me voy a matar”, porque aunque suene extraño éstas son dos de las frases más frecuentes de los pequeños que sufren este trastorno, aseveró la psicóloga. “Yo manejé un caso en el cual una madre me platicó que su hijo de cuatro años tomó un cuchillo y ella se quedó sin hacer absolutamente nada, ni siquiera buscó ayuda psicológica en ese momento. El pequeño fue empeorando en su depresión y el día de hoy es atendido por un psiquiatra. Por casos como éste recomiendo que los padres deben estar siempre alertas, al mínimo síntoma deben buscar ayuda de especialistas para que el trastorno no avance. Es algo que deben de tomar muy enserio tanto los padres como los hijos y siempre descartar aspectos médicos, aspectos fisiológicos, que no haya una enfermedad médica junto con estos síntomas”. Las enfermedades Hay enfermedades que pueden generar estos síntomas de depresión. Por ejemplo, un trastorno endocrinológico, problema de la tiroides, entre otros. Por ello primero se debe descartar que sea alguna enfermedad de este tipo. “Con una terapia no se va a curar un problema de la tiroides. Para no tener confusiones de esta índole, las psicólogas que nos dedicamos a estos tratamientos nos coordinamos con diversos tipos de especialistas, sobre todo pediatras”, apuntó Leonor Lozano. Cualquier síntoma siempre debe ser tomado en cuenta. Si el niño dice que no quiere ir a la escuela porque le duele la cabeza, puede ser una depresión enmascarada. “No siempre es una manipulación o chiqueo, tenemos que poner atención porque el índice de depresión ha aumentado, según el IMSS, 3% en México”, informó la psicóloga Reséndiz. ¿Los bebés también tienen depresión? La depresión infantil se puede manifestar desde el primer mes de nacido. Las mamás deben poner mucha atención en que el niño reaccione a los estímulos, que se relacione bien con la mamá, que no tenga falta de sonrisa o apatía ante la presentación de alguna persona u objetos, o simplemente se niegue a comer. A la depresión adquirida por bebés se le denomina “depresión anaclítica”. Este término fue denominado por el médico y psicoanalista René Spitz. “La depresión anaclítica es un síndrome sobrevenido en el curso del primer año del niño, consecutivo al alejamiento brutal y más o menos prolongado de la madre tras haber tenido el niño una relación normal con ella. Su cuadro clínico es el siguiente: pérdida de la expresión mímica, de la sonrisa; mutismo, anorexia, insomnio, pérdida de peso, retardo psicomotor global. La depresión anaclítica, que resulta de una carencia afectiva parcial, es reversible. A menudo cesa muy rápidamente desde que la madre (o el sustituto materno) es restituida al niño”. Para un recién nacido que no se da cuenta de lo que sucede en su entorno, su mundo inmediato es la mamá, y si la madre está deprimida, la forma en que se va a relacionar con su bebé no será la adecuada. El pequeño, por consiguiente, se deprimirá también. La madre con su depresión puede interpretar inadecuadamente las señales de su hijo; por ejemplo, el bebé llora y la mamá cree que es por hambre y le vuelve a dar de comer, cuando en realidad el pequeño no tenía hambre, pero la depresión de la madre no le permite interpretar el llanto del niño. Tratamientos Existen varios tratamientos para la depresión infantil, tanto psicológicos como farmacológicos, aunque sólo algunos presentan actualmente garantías científicas de su eficacia. Los resultados de un reciente estudio meta-analítico de Michael y Crowley, en 2002, permiten concluir que el tratamiento de primera elección para la depresión infantil es, actualmente, el psicológico, en particular las terapias conductual y cognitiva, y ponen de relieve que no está totalmente demostrada la eficacia de ningún tratamiento farmacológico en la depresión de los niños. La terapia conductual: Se centra fundamentalmente en aumentar el número de actividades atractivas que el niño depresivo realiza, y en reducir sus experiencias de vida negativas mediante el aprendizaje de habilidades de afrontamiento. “La realización de las actividades placenteras no sólo elevan el estado de ánimo debido a su carácter de reforzadores positivos, también distraen al niño de sus pensamientos negativos con el fin de acabar con los episodios depresivos. Esto se realiza mediante un entrenamiento que incluye juegos y tareas dentro y fuera de las sesiones, se establece un programa progresivo de actividades dirigidas a objetivos y se enseña al niño estrategias y habilidades para afrontar las situaciones de estrés y solucionar los problemas que están relacionados con su depresión”, reveló la psicóloga Reséndiz Mendoza. “Habitualmente, los programas de tratamiento psicológico para la depresión infantil suelen combinar tanto la terapia conductual como la cognitiva y, además, una parte muy importante de los mismos se dirige a los padres, pues los niños hasta los 12 años dependen mucho del comportamiento de éstos”. Los objetivos de estas mediaciones con los padres se centran en enseñarles métodos positivos para disciplinar y manejar la conducta de sus hijos, habilidades personales para el control de sus propias emociones de ira y hostilidad, procedimientos para aumentar la autoestima de los niños, habilidades para escuchar a sus hijos y habilidades para planificar actividades recreativas para la familia que estén pensadas para el niño y que se realicen con ellos, de manera que así se incremente el nivel de actividad del menor y se refuercen las conductas no depresivas de éste. El tratamiento farmacológico: Se basa principalmente en la utilización de los medicamentos denominados antidepresivos. Sin embargo, mientras que la eficacia de las terapias cognitivo-conductuales para la depresión infantil han sido corroboradas por los resultados de varios estudios controlados y están fuera de toda duda, la de los fármacos antidepresivos es todavía objeto de debate. EL INFORMADOR/ITESO/ María Lilia Mendoza Díaz Temas Salud Niños Depresión Lee También Comienza en Jalisco la Campaña Nacional de Vacunación de invierno Detalles sobre la esquizofrenia, la experiencia de "voces" internas Calidad del Aire AMG: ¿Cómo amanece la ciudad HOY lunes 13 de octubre de 2025? Hospitales psiquiátricos enfrentan saturación Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones