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Jueves, 21 de Noviembre 2019
Entretenimiento | Ningún obstáculo la detiene

Tatiana alimenta sus esperanzas

La cantante sigue siendo la “Reina de los niños”, a pesar de la falta de exposición que sufre en radio y televisión

Por: SUN

CIUDAD DE MÉXICO.- Dos cosas recuerda Tatiana de la década de los años ochenta. Primero, que su mundo a los 15 años era color de rosa. Segundo, que todos le decían que era mocha y pueblerina. Al crecer se dio cuenta de que la vida no era tan rosa como pensaba, que a veces las estaciones de radio programaban sus canciones, no por gusto sino porque era el sencillo promocional dictado por la disquera, o que en los festivales musicales los artistas se podían intercambiar por mero capricho.

Ese “mundo de sueños” comenzó en el año de 1984 cuando Tatiana fue nombrada “Rostro del Heraldo” y se convirtió al año siguiente en una cantante de balada pop con un importante impacto publicitario. Lo curioso es que dejó esta faceta de lado cuando tomó la decisión de convertirse en una cantante enfocada al público infantil, vestida con falda corta y usando un top de colores brillantes todo adornado con una estrella en el pecho.

Otra cosa que cambió era la aceptación en radio. Sus canciones, que antaño eran programadas, se quedaron pronto en el olvido, sin importar que fueran nuevos temas. De hecho, hace 15 años que nadie la programa. “El único que me toca en la radio soy yo misma” dice divertida al explicar que en efecto, el programa de radio en EXA que ella conduce es el único donde se escuchan las canciones infantiles de Tatiana, incluyendo las de su nuevo disco Te quiero. Tarde, pero aprendió que el mundo no es rosa. Lo otro, lo de mocha y pueblerina, lo conserva “y a mucha honra” afirma.

—Además de no sonar en la radio, ¿qué otra cosa extrañas de ser cantante pop?
—Me frustraba mucho que no me tocaran en radio porque yo estaba acostumbrada a sonar por inercia con las baladas. Me preguntaba, “¿por qué no me aceptan si la música es universal y es de calidad?” Hasta que un día me dijo un niño que mis discos se vendían mucho precisamente porque no me tocaban en radio. Ese día dejé de sentirme frustrada.

—¿Qué cosa recuerdas del año en que fuiste “Rostro del Heraldo”?
—Era una época más sana. Yo vivía en un mundo de caramelo, color de rosa; los artistas nos llevábamos increíble, nos apoyábamos y no había “divismos” por abrir o cerrar un concierto.

—¿Cuándo perdiste la inocencia?
—Yo empecé a cantar muy chica, desde los 15 años. Venía de Monterrey y muchos compañeros cantantes me decían que yo era mocha y pueblerina. Yo les respondía: “Pues sí lo soy y a mucha honra”. Pero creo que por eso mismo todos me protegían y me apoyaban.

—¿Mocha y pueblerina ya no eres?
—Creo que sí sigo siendo mocha y pueblerina, y sigo siendo muy norteña. Adoro la ciudad de Monterrey porque mi familia vive ahí, me gustan sus montañas, el queso flameado, las tortillas de harina. Aunque se ha convertido en una ciudad muy industrial, todavía puedes hacer muchas cosas durante el día porque no hay tanto tráfico.

—Si tu vida ya no es rosa, ¿De qué color es ahora?
—Lila, me encanta ese color, significa transmutación y misterio. Me gusta todo lo que tenga que ver con el misticismo.

—¿Dónde quedó el primer traje de Tatiana “La reina de los niños”?
—Se lo regalé a Ana Gabriel; hace una colección de cosas de amigos artistas. Ya estaba bastante perjudicado (risas), se lo enmarqué y obsequié para esa colección.

—¿Dónde quedó la Tatiana pop?
—En el pop yo tenía que grabar puras baladas. Como cantante infantil he hecho dance, hip-hop, country, rock, cha cha cha, pasito duranguense. No extraño aquella época de baladas. 

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